Marruecos ya no llega a un Mundial como una simple selección revelación. Cuatro años después de firmar una histórica semifinal en Qatar 2022, los Leones del Atlas afrontan ahora la Copa del Mundo de 2026 con un nuevo estatus y bajo la presión de confirmar que el fútbol marroquí se ha instalado definitivamente entre las grandes potencias internacionales.
Así lo destaca la FIFA en un amplio reportaje dedicado a Yassine Bounou y a la selección marroquí, publicado a pocos días del inicio del torneo.
El organismo internacional subraya que Marruecos, actualmente octavo en la clasificación FIFA, encara el torneo «con suma ambición» tras haberse convertido en la primera selección africana de la historia en alcanzar unas semifinales mundialistas.
«Sentimos que se nos respeta»
En declaraciones recogidas por la FIFA, Yassine Bounou reconoce que la percepción internacional sobre Marruecos ha cambiado radicalmente desde Qatar.
«Sentimos que se nos respeta, y eso debería darnos confianza. Creo que hay unas expectativas que antes no existían por nuestra condición de selección africana», afirma el guardameta del Al-Hilal.
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El portero marroquí, convertido ya en una de las grandes figuras del fútbol africano, mantiene sin embargo un discurso prudente pese al entusiasmo que rodea a la selección.
«Hay selecciones más favoritas. Nosotros tenemos una trayectoria ascendente desde 2022, por lo que vamos a tratar de seguir por esa misma línea. Después, ya veremos hasta dónde somos capaces de llegar», explica.
Un grupo que quiere seguir haciendo historia
La FIFA destaca además el ambiente y la cohesión interna como una de las grandes fortalezas del grupo marroquí.
Reda Tagnaouti, tercer portero de la selección y presente también en Qatar 2022, recuerda la química especial vivida durante la histórica campaña mundialista.
«Todos los jugadores ansiaban hacer historia para el fútbol marroquí y el fútbol africano», asegura Bounou.
El reportaje subraya igualmente la solidez defensiva construida por Marruecos en los últimos años alrededor de Bounou. Desde el Mundial de Qatar, el guardameta solo ha encajado 14 goles en sus últimos 37 partidos con la selección, una media de apenas 0,37 tantos por encuentro.
El reto de confirmar en Norteamérica
Encuadrado en el grupo C junto a Brasil, Escocia y Haití, Marruecos tendrá desde el primer partido una prueba de máximo nivel frente a la selección brasileña en Nueva Jersey.
La FIFA considera que el gran desafío de los hombres de Mohamed Ouahbi será precisamente confirmar que la hazaña de 2022 no fue una excepción, sino el reflejo de la nueva dimensión adquirida por el fútbol marroquí.
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A sus 35 años, Bounou afronta posiblemente uno de los últimos Mundiales de su carrera con una idea muy clara en mente.
«En el Mundial de 2026, como es habitual, Marruecos dejará su impronta en el fútbol mundial. Estoy seguro de que el equipo hará que la afición marroquí se sienta orgullosa y satisfecha», afirma el guardameta.
Y concluye con un deseo que resume las ambiciones de todo un país: «Espero que podamos volver a hacer algo tan grande como lo que conseguimos en 2022».
