De la Espriella empieza por Argelia la gran poda de la diplomacia colombiana

El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, durante su cuarta alocución tras su victoria electoral, el domingo 26 de julio de 2026.

El 27/07/2026 a las 12h20

El presidente electo de Colombia anunció el cierre de 14 embajadas, entre ellas las de Argelia, Sudáfrica, Cuba y Nicaragua, además de una quincena de consulados. La reorganización, presentada como una medida de ahorro y eficiencia, anticipa un giro profundo respecto a la política exterior de Gustavo Petro, especialmente visible en África, Oriente Próximo.

Argelia figura en primer lugar entre las 14 embajadas que Abelardo de la Espriella cerrará cuando asuma la Presidencia de Colombia el próximo 7 de agosto. El anuncio, realizado durante su cuarta alocución desde la victoria electoral, forma parte de una amplia reorganización diplomática con la que el futuro mandatario pretende reducir gastos, eliminar duplicidades y concentrar la presencia colombiana en los países que, a su juicio, ofrecen verdaderas oportunidades estratégicas.

El cierre de la representación en Argel reviste una relevancia particular. Durante el mandato de Gustavo Petro, Colombia reforzó sus vínculos con el régimen argelino y recuperó sus relaciones con la entidad separatista instalada en los campamentos de Tindouf. El 10 de agosto de 2022, apenas tres días después de llegar al poder, Petro restableció los contactos diplomáticos con la autoproclamada “RASD”, que permanecían suspendidos desde 2001.

El mandatario saliente mantuvo desde entonces una posición abiertamente favorable a las tesis de Argelia y del Polisario. En noviembre de 2025 llegó a defender públicamente la celebración de un referéndum y prometió un apoyo «irrestricto» a la denominada autodeterminación, alejándose de la dinámica internacional favorable al plan marroquí de autonomía y de la orientación marcada por la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

La Embajada de Colombia en Argelia disponía, entre septiembre de 2024 y septiembre de 2025, de un presupuesto de funcionamiento de 167.353 dólares, equivalente a unos 653 millones de pesos colombianos, según su último informe de rendición de cuentas. Durante ese periodo elaboró once pasaportes, recibió 251 solicitudes de visado y realizó 59 actos notariales.

Una red diplomática considerada demasiado costosa

«Colombia necesita una diplomacia moderna, eficiente y al servicio de los intereses nacionales, no de la politiquería y de la burocracia», afirmó De la Espriella antes de presentar la lista de representaciones afectadas.

Además de Argelia, el próximo Gobierno cerrará las embajadas colombianas en Azerbaiyán, Barbados, Cuba, Chequia, Etiopía, Ghana, Haití, Hungría, Malasia, Nicaragua, Rumania, Senegal y Sudáfrica. A esta primera reducción se sumará la clausura de cerca de quince consulados, cuya ubicación todavía no ha sido detallada.

El presidente electo sostuvo que Colombia no puede seguir financiando «una estructura tan costosa que no produce resultados concretos para el país». Según explicó, los colombianos residentes en los Estados afectados continuarán recibiendo atención mediante representaciones concurrentes gestionadas desde otras embajadas de la región.

El cierre de las sedes no supondrá la ruptura de relaciones diplomáticas con los países concernidos, con dos excepciones. De la Espriella confirmó que su Gobierno romperá todos los vínculos con Cuba y Nicaragua, dos regímenes que calificó de «tiranías».

«Con el resto de países y organismos Colombia mantendrá sus relaciones internacionales y garantizará la atención a nuestros connacionales», puntualizó.

En África, la retirada no será absoluta. Mientras las embajadas en Argelia, Etiopía, Ghana, Senegal y Sudáfrica desaparecerán, De la Espriella abrirá una nueva representación en Nigeria. El objetivo declarado es reorganizar desde ese país la presencia diplomática colombiana en el continente y concentrarla en una economía que el futuro Ejecutivo considera prioritaria por su dimensión demográfica, comercial y energética.

Menos embajadores y una auditoría en cien días

El plan también contempla la integración de misiones que actualmente funcionan de forma separada dentro de una misma capital. En París, un solo embajador representará a Colombia ante Francia y la Unesco. El mismo modelo se aplicará en Roma, donde se fusionarán la embajada ante Italia y la misión permanente ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la FAO.

«De ahora en adelante, un solo embajador cumplirá y ejercerá todas esas representaciones en un mismo país», anunció el presidente electo, que calificó de «absurda» la duplicidad actual.

La reestructuración no terminará con esta primera lista. Durante sus primeros cien días de mandato, De la Espriella realizará una auditoría técnica de las restantes embajadas, consulados y misiones permanentes para decidir cuáles deben mantenerse, integrarse o reorganizarse.

El futuro jefe del Estado no precisó el ahorro total esperado, aunque aseguró que alcanzará «miles de millones de pesos al año». Los recursos liberados, prometió, serán destinados a seguridad, sanidad, educación, infraestructuras y programas para la población más vulnerable.

«La diplomacia de la patria milagro no será un premio burocrático. Será una herramienta para abrir mercados, atraer inversión, generar empleo y defender los intereses de Colombia en todo el mundo», afirmó.

Más anuncios antes del 7 de agosto

La poda diplomática fue uno de los principales anuncios de una alocución de más de media hora en la que De la Espriella trazó algunas de las primeras líneas de su Gobierno. El presidente electo confirmó un acuerdo con CAF, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, que prevé movilizar 9.000 millones de dólares para proyectos de infraestructuras, salud, educación, energía, seguridad y transformación digital durante los próximos cuatro años.

También anunció que propondrá una reforma constitucional para reconocer a Barranquilla como capital alterna de Colombia, sin desplazar a Bogotá. La ciudad caribeña albergará una sede permanente de la Presidencia, mientras Medellín y Cali acogerán otras sedes regionales.

De la Espriella confirmó igualmente que no despachará desde la Casa de Nariño, que pretende convertir en museo abierto al público. Su sede presidencial en Bogotá estará instalada en el Palacio de San Carlos, actual sede de la Cancillería.

La ceremonia de investidura, inicialmente prevista en Popayán, será trasladada a Cali debido a la actividad volcánica y sus efectos sobre las operaciones aéreas. Tras asumir el cargo, el nuevo presidente celebrará su primer Consejo de Seguridad en la base aérea Marco Fidel Suárez, con el propósito de situar la recuperación del suroccidente colombiano entre las prioridades de su Gobierno.

A once días de su posesión, De la Espriella acelera así el desmontaje de varias decisiones emblemáticas de Petro.

Por Faiza Rhoul
El 27/07/2026 a las 12h20