La empresa española ACSM se encargará de inspeccionar los cables eléctricos submarinos que conectan Marruecos y España a través del Estrecho de Gibraltar, una infraestructura esencial para los intercambios energéticos entre ambos países.
La operación comprenderá una inspección técnica y visual de los cables que enlazan la estación marroquí de Fardioua, situada cerca de Tánger, con la subestación española de Tarifa. El trazado alcanza profundidades de hasta 640 metros y está integrado por dos sistemas de interconexión con cables de 400 kilovoltios y una longitud aproximada de 30 kilómetros cada uno.
El proyecto fue impulsado conjuntamente por la Oficina Nacional de Electricidad y Agua Potable de Marruecos y Red Eléctrica de España, que asumirán su financiación a partes iguales. La inspección permitirá conocer el estado actual de los cables y detectar posibles necesidades de mantenimiento en una infraestructura sometida a condiciones submarinas especialmente exigentes.
Una conexión estratégica bajo el Estrecho
La interconexión está formada por dos circuitos y siete cables submarinos. Tres pertenecen a la primera línea, otros tres a la segunda y el séptimo funciona como reserva para ambos sistemas. Las dos conexiones entraron en servicio en 1997 y 2006, respectivamente.
El enlace permite que la electricidad circule en ambos sentidos en función de las necesidades de las redes marroquí y española. Además de reforzar la seguridad del suministro, facilita la estabilidad de los sistemas eléctricos y ofrece mayor flexibilidad para integrar la producción procedente de fuentes renovables.
Su carácter bidireccional quedó especialmente patente durante el gran apagón que afectó a la península ibérica en abril de 2025. Marruecos movilizó entonces parte de su capacidad de producción y llegó a exportar 519 megavatios hacia España mediante esta interconexión para contribuir a la recuperación del sistema eléctrico.
