La cuestión del Sáhara marroquí ocupó un lugar central en el encuentro celebrado el 19 de octubre entre el embajador del Reino de Marruecos en México, Abdelfattah Lebbar, y el presidente de la Mesa Directiva del Senado mexicano, Higinio Martínez Miranda. Al repasar los vínculos bilaterales y proponer nuevas vías de cooperación, el diplomático trasladó también una petición política concreta, que México acerque gradualmente su posición a la de los países que respaldan la iniciativa marroquí de autonomía.
«Marruecos espera que México pueda acercar progresivamente su posición a la de un número creciente de países que respaldan la iniciativa marroquí de autonomía», afirmó Lebbar. La formulación fue prudente, pero directa. El embajador vinculó ese eventual acercamiento con el fortalecimiento de la confianza política entre ambos países y con la posibilidad de aprovechar plenamente el potencial de su cooperación.
La petición se produce en un momento en que varios gobiernos latinoamericanos han respaldado la iniciativa marroquí de autonomía o reconocido la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara. Chile y Paraguay figuran entre ellos. México, por su parte, mantiene relaciones con la pseudo-RASD. El avance de los apoyos a Marruecos acentúa el contraste entre la posición mexicana y el giro de varios de sus socios latinoamericanos.
La resolución 2797, un hito en el proceso político
Lebbar presentó la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, adoptada el 31 de octubre de 2025, como un hito en el proceso político. Sostuvo que el texto establece que las negociaciones deben tomar como base la iniciativa marroquí de autonomía y afirmó que una mayor convergencia con esa orientación contribuiría a estrechar la relación entre México y Marruecos.La resolución expresa el apoyo del Consejo a las negociaciones tomando como base la propuesta marroquí y señala que una autonomía genuina podría representar el resultado más viable.
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En su intervención, el embajador no anunció un cambio de postura mexicano. Expresó la expectativa de Marruecos de que ese cambio pueda producirse progresivamente, en línea con la evolución diplomática que describió. Así, el expediente del Sáhara apareció no solo como un asunto de política exterior, sino como una prueba de hasta dónde puede avanzar el acercamiento bilateral.
Una relación que busca pasar de los contactos a una agenda
Lebbar dedicó buena parte de su discurso a los ámbitos en los que, a su juicio, Marruecos y México pueden ampliar su cooperación. Antes de presentar sus propuestas, felicitó a Martínez Miranda por su elección como presidente del Senado y agradeció que aceptara reunirse con él. Describió el encuentro como una oportunidad para reafirmar los lazos de amistad y respeto entre dos países geográficamente distantes, pero unidos, dijo, por civilizaciones milenarias, un patrimonio histórico rico y sociedades dinámicas.
El diplomático recordó los contactos parlamentarios de los últimos años. En 2022, la entonces presidenta del Senado mexicano, Olga Sánchez Cordero, visitó Marruecos al frente de una delegación de senadores. En 2024, el entonces presidente de la Cámara de Consejeros marroquí, Enaam Mayara, viajó a México y fue recibido por la senadora Ana Lilia Rivera, quien presidía entonces la Mesa Directiva.
Lebbar calificó esos intercambios como muestras de la voluntad compartida de fortalecer la diplomacia parlamentaria. Ahora invitó a Martínez Miranda a realizar una visita de trabajo a Marruecos cuando su agenda lo permita. Propuso que el viaje sirva para profundizar el diálogo político, intercambiar experiencias y explorar nuevas oportunidades de cooperación, con el objetivo de construir una agenda «más estructurada, ambiciosa y orientada al resultado».
También mencionó un gesto simbólico entre las dos instituciones. Marruecos respondió favorablemente a una solicitud del Senado mexicano y ofreció una fuente ornamental para instalarla en la sede legislativa. Lebbar expresó su deseo de que pueda colocarse próximamente, con la participación de Martínez Miranda, como «símbolo duradero» de los vínculos entre ambos pueblos.
Empresas, fertilizantes y nuevas oportunidades
En el ámbito económico, el embajador defendió que las misiones empresariales de los últimos años se traduzcan en proyectos concretos. Recordó que en 2023 una delegación de empresarios mexicanos encabezada por Francisco Cervantes visitó Marruecos. También mencionó una visita de empresarios marroquíes en 2024 y la misión que viajó a México en septiembre de 2025 bajo la dirección de Chakib Alj, presidente de la Confederación General de Empresas de Marruecos.
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Lebbar señaló posibles áreas de colaboración en energías renovables, industria automotriz, agroindustria, infraestructuras, logística e innovación tecnológica. Destacó especialmente la posición de Marruecos como uno de los principales actores internacionales en la producción y exportación de fertilizantes fosfatados, un sector que, sostuvo, abre oportunidades para trabajar con México en fertilización agrícola, productividad, transferencia de conocimientos y soluciones adaptadas a las necesidades agroalimentarias.
La propuesta apunta a convertir los contactos empresariales en una cooperación más estable. En su discurso, el embajador presentó las diferencias y complementariedades entre las economías de ambos países como una base para ampliar los intercambios comerciales y explorar nuevas inversiones.
Cultura y universidades para acercar a las sociedades
La cooperación cultural fue otro de los pilares del mensaje. Lebbar mencionó la participación de Marruecos como invitado de honor en diversas manifestaciones mexicanas, entre ellas la Feria Internacional del Libro de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, la Feria de Sonora, la Feria de Flores de San Ángel y el Salón Internacional del Libro y la Lectura de Morelia, celebrado en octubre.
Según el embajador, esas actividades han permitido acercar al público mexicano el patrimonio, la literatura, las tradiciones y la creación artística marroquí. Añadió que los acuerdos de cooperación universitaria, incluidos los suscritos con la Universidad Nacional Autónoma de México, pueden abrir nuevas vías para el intercambio académico, la movilidad de estudiantes y profesores y el desarrollo de proyectos científicos conjuntos.
Lebbar recordó asimismo que Enrique Graue, exrector de la UNAM, recibió un doctorado honoris causa en Marruecos tres años atrás. Para el diplomático, estos vínculos muestran que la relación bilateral se construye más allá del diálogo oficial, a través de instituciones, empresas, universidades y, sobre todo, de las personas.
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El embajador relató también la acogida que recibió la delegación marroquí en Monterrey durante el Mundial. Dijo que encontró a numerosos mexicanos con camisetas de Marruecos, cantando, bailando y celebrando junto a los marroquíes. «Somos lejos geográficamente, pero muy cercanos de corazón», afirmó, y aseguró que el pueblo marroquí no olvidará aquella recepción.
Lebbar expresó su deseo de que los mexicanos sean recibidos en Marruecos en 2030. Esa referencia a la hospitalidad dio un cierre cercano a un discurso que combinó los vínculos entre las sociedades con una agenda política y económica más amplia. Pero el mensaje dirigido al Senado tuvo también un objetivo diplomático claro. Marruecos quiere multiplicar los intercambios con México y, al mismo tiempo, aspira a que la posición mexicana sobre el Sáhara se acerque a la iniciativa de autonomía.
