El Sáhara marroquí vuelve a dejar al descubierto las contradicciones de Feijóo y del PP

Alberto Núñez Feijóo muestra su programa político «Contrato con España» de cara a las próximas elecciones generales, en Madrid, el 19 de octubre de 2026.(JAVIER SORIANO / AFP). AFP or licensors

El 19/10/2026 a las 12h50

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, asegura que aún debe «enterarse con exactitud» de la decisión adoptada en 2022, cuando España consideró la iniciativa marroquí de autonomía para el Sáhara como «la base más seria, realista y creíble» para resolver el diferendo. Sin embargo, su partido lleva años debatiendo esa posición y ha pedido al Congreso dejarla sin efecto. La hemeroteca revela algo más que una discrepancia con Sánchez, un PP que cambia de fórmula según le conviene y un Feijóo que reclama lealtad a Marruecos mientras mantiene abierta la puerta a la ruptura.

Nuevo capítulo del manual de Feijóo para decir mucho sin aclarar nada. Preguntado por si revertiría la posición española sobre el Sáhara, respondió lo siguiente. «Me voy a enterar con exactitud de cuál es la decisión que tomó. La política exterior de España no es de un solo hombre. El tema del Sáhara es un asunto trascendente para nuestro país y, por tanto, le corresponderá al Congreso saber qué obligaciones ha asumido Sánchez y qué es lo que el Gobierno entrante, en su caso, considera mejor, dada la situación en la que se encuentra».

La respuesta viene bien equipada con política exterior, Congreso, obligaciones y Gobierno entrante. Solo falta lo esencial, que Feijóo diga si mantendría el respaldo de España al plan marroquí de autonomía. Invoca que la política exterior «no es de un solo hombre» para cuestionar la decisión de Sánchez y, acto seguido, evita fijar la suya. No despeja la incógnita. La traslada al Congreso y a un eventual Gobierno del PP.

Hay, sin embargo, un detalle que la respuesta omite, el PP conoce perfectamente la posición adoptada. La ha discutido, la ha atacado y ha pedido formalmente que se revierta. El partido que Feijóo preside desde 2022 no necesita que nadie le explique qué cambió. Lo que sigue sin explicar es si él lo mantendría.

Un giro que el PP conoce de sobra

La pregunta de la entrevista habla de un reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara. La declaración conjunta de abril de 2022 no empleó esos términos, España consideró la iniciativa marroquí de autonomía «la base más seria, realista y creíble» para resolver el diferendo. No fue un reconocimiento formal de soberanía, pero sí un cambio diplomático de gran alcance, integrado en una nueva etapa de cooperación entre los dos países.

Feijóo no era un observador ajeno cuando se produjo. En marzo de 2022 calificó de «temeridad» la forma en que Sánchez anunció el cambio y exigió explicaciones. Pero la dirección del PP no se oponía entonces al fondo de que España respaldara la autonomía marroquí, según informó El País. Dos meses después, ya como presidente del partido, Feijóo se reunió con el entonces jefe de Gobierno marroquí, Aziz Akhannouch. Le ofreció «lealtad» y aseguró que la alianza con Marruecos era «incuestionable». Cuando le preguntaron si respaldaba una autonomía del Sáhara dentro de Marruecos, volvió a esquivar la respuesta.

La escena se repite ahora, con más recorrido político a sus espaldas, buenas palabras sobre la vecindad, ninguna definición sobre el Sáhara y una puerta abierta a que el próximo Gobierno decida otra cosa. Feijóo afirma que el líder de la oposición debe cumplir su deber «doblemente». En este caso, ese doble deber parece consistir en exigir explicaciones por un acuerdo que el PP ya conoce y, al mismo tiempo, evitar decir si lo respetaría.

La «neutralidad histórica» también tiene hemeroteca

El PP sostiene que Sánchez rompió una política española de neutralidad que el partido habría defendido sin variaciones durante décadas. La historia es menos limpia. Bajo el Gobierno de Mariano Rajoy, las declaraciones conjuntas con Marruecos de 2012 y 2015 saludaron los «esfuerzos serios y creíbles» de Marruecos. No eran todavía la fórmula explícita de 2022 sobre la iniciativa de autonomía como base para resolver el diferendo, pero tampoco reflejaban la posición de un PP enfrentado sin matices a cualquier acercamiento a Rabat. El propio Sánchez recordó en el Congreso esos comunicados de la etapa de Rajoy.

También cambió el lenguaje electoral del partido. El programa del PP de 2016 defendía la «libre determinación del pueblo saharaui». En el de 2019, esa referencia desapareció. Y en 2023, con Feijóo al frente, el programa prometió una relación de vecindad «profunda y sólida» con Marruecos y Argelia, y apoyo a los esfuerzos de Naciones Unidas para una solución «justa, duradera y aceptable». No prometió revertir el giro de 2022. Tampoco asumió expresamente la defensa de la libre determinación. La promesa de dar marcha atrás aparecía en el programa de Sumar, no en el del PP.

Después llegó la ofensiva parlamentaria. En mayo de 2024, el PP logró que el Congreso instara al Gobierno a recuperar la llamada «neutralidad activa» y a dejar sin efecto la posición adoptada en 2022. Pero en noviembre de 2025, el mismo partido pactó con Sumar una iniciativa para pedir al Gobierno que reafirmara su compromiso con el derecho de «autodeterminación del pueblo saharaui» y alineara su política con el Derecho Internacional y las resoluciones de la ONU. El PP podía defender su propia fórmula, optó por suscribir esa otra.

Ahora, en septiembre de 2026, el portavoz popular Pedro Muñoz Abrines acusa a Sánchez de haber «cedido el Sahara a Marruecos» y asegura que el PP mantiene «exactamente» la misma posición desde hace cuarenta años. Cuesta hacer encajar esa afirmación con los programas de 2016, 2019 y 2023, con la actuación de los Gobiernos de Rajoy y con las iniciativas parlamentarias que el propio PP ha apoyado después de 2022. La «posición histórica» parece una etiqueta que cambia de contenido según el debate del día.

Buena vecindad con ultimátum

La evasiva sobre el Sáhara llega, además, en medio de una escalada verbal contra Marruecos. El 9 de septiembre lanzó en el Congreso: «Si Marruecos canta, usted se va», y acusó a Sánchez de estar condicionado por el Reino. El 16 de octubre afirmó que lo que Marruecos ha dicho y hecho «supera con creces lo admisible» y prometió una respuesta «serena y firme». Entre medias, el PP mantuvo las acusaciones de chantaje y de una supuesta «ocupación premeditada» en Sebta, pese a que el Gobierno español dijo no disponer de pruebas sólidas que acreditaran que Marruecos hubiera organizado la entrada masiva de migrantes.

Ese es el contexto de la nueva entrevista. Feijóo invoca la lealtad mientras alimenta la sospecha, habla de diálogo «sin limitaciones» y convierte la posición sobre el Sáhara en algo que un futuro Gobierno podría reconsiderar. No hace falta que anuncie una ruptura para que el mensaje llegue, el compromiso queda sometido a revisión justo cuando el PP necesita presentar a Marruecos como adversario en campaña.

La declaración de 2022 no surgió de la nada, ni puede quedar anulada por un simple cambio de legislatura. España adoptó oficialmente una posición que posteriormente reafirmó en el marco de sus relaciones bilaterales con Marruecos. Feijóo es libre de cuestionarla, pero debería hacerlo sin rodeos. Porque no se puede proclamar que la alianza con Marruecos es «incuestionable» y, al mismo tiempo, dejar entrever que el principal acuerdo político que permitió recomponerla sigue estando sujeto a revisión. Una eventual marcha atrás situaría, sobre todo, a España a contracorriente de una dinámica diplomática internacional cada vez más favorable al plan marroquí de autonomía, reforzada por la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Por Faiza Rhoul
El 19/10/2026 a las 12h50