El aumento de las tensiones geopolíticas en torno al Golfo ha modificado los equilibrios del sector mundial de la construcción. Fitch Solutions ha rebajado así su previsión de crecimiento mundial del sector al 2,3% en 2026, frente al 2,7% previsto anteriormente, estimando que las perturbaciones energéticas y logísticas ligadas al conflicto entre Estados Unidos e Irán podrían prolongar los desequilibrios ya observados en varias cadenas de suministro industriales.
El informe insiste especialmente en las perturbaciones marítimas en torno al estrecho de Ormuz, corredor estratégico para los flujos energéticos mundiales. Las primeras repercusiones ya aparecen sobre varias materias primas industriales. El aluminio alcanzó así los 3.621,50 dólares por tonelada en el London Metal Exchange a mediados de abril, un nivel inédito desde hace cuatro años. Paralelamente, Fitch Solutions subraya también un aumento de los costes del transporte marítimo, de los carburantes y de los equipos industriales movilizados en los grandes proyectos de infraestructuras.
Aunque Marruecos no aparece citado explícitamente en el estudio, los mecanismos descritos afectan directamente a la economía nacional. El Reino sigue dependiendo en gran medida de las importaciones energéticas y varios segmentos del sector de la construcción continúan ligados a insumos importados, especialmente el acero, el aluminio, ciertos equipos industriales y parte de los componentes utilizados en las infraestructuras técnicas.
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El mercado marroquí de la construcción mantiene, no obstante, una dinámica más favorable que varias economías de la región MENA. El Alto Comisionado al Plan (HCP, por siglas en francés) prevé un crecimiento del sector de la construcción del 3,9% en 2026, impulsado por la continuación de las inversiones en infraestructuras ferroviarias, portuarias, viarias y turísticas.
La preparación del Mundial 2030 sigue alimentando igualmente varios mercados vinculados a los equipamientos deportivos, la hostelería, los transportes urbanos y las infraestructuras territoriales. Este movimiento mantiene un elevado nivel de pedidos para los operadores nacionales.
El apoyo presupuestario sigue siendo igualmente determinante. La Ley de Finanzas de 2026 prevé cerca de 380.000 millones de dirhams de inversiones públicas, un nivel históricamente elevado que continúa alimentando las grandes obras nacionales. Los programas vinculados al ferrocarril, los puertos, las infraestructuras hidráulicas y los equipamientos urbanos sostienen así la actividad del sector de la construcción pese a un entorno internacional menos favorable.
Esta dinámica contrasta con las nuevas previsiones regionales de la agencia de calificación. Esta última estima ahora que el crecimiento del sector de la construcción en Oriente Medio y el Norte de África (MENA) debería desacelerarse hasta el 1,7% en 2026, frente al 4,2% en 2025, debido a las perturbaciones geopolíticas y al encarecimiento de los costes energéticos.
La factura energética, principal punto de vulnerabilidad
Esta relativa resistencia del mercado marroquí no borra, sin embargo, varias fragilidades estructurales. El principal canal de transmisión del choque internacional sigue siendo el energético.
Los datos de la Oficina de Cambios muestran que la factura energética marroquí superó los 114.000 millones de dirhams en 2025. Los hidrocarburos continúan representando una de las principales partidas de importación del Reino. Cualquier subida duradera de los precios del petróleo podría repercutir rápidamente sobre los costes de producción del sector de la construcción.
Fitch Solutions subraya precisamente este mecanismo. El informe explica que el aumento de los precios del carburante afecta simultáneamente al coste del transporte, a los gastos logísticos de las empresas constructoras y a los precios de fabricación de los materiales industriales.
El sector marroquí sigue particularmente expuesto a estas evoluciones debido a la fuerte intensidad energética de varias actividades, especialmente la producción de cemento, el transporte de materiales, el uso de maquinaria pesada, la importación de acero y aluminio y la logística de las grandes obras. Una subida prolongada de los precios del petróleo podría reducir progresivamente los márgenes de los operadores nacionales, incluso en un contexto marcado por el mantenimiento de la demanda pública.
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En consecuencia, pese a una actividad sostenida, numerosas empresas marroquíes podrían ver cómo sus costes aumentan progresivamente. La combinación del encarecimiento de los materiales industriales, del transporte marítimo, del aumento de los gastos energéticos y del coste de la financiación amenaza con pesar sobre la rentabilidad global de los actores del sector de la construcción.
El gabinete estadounidense estima además que los efectos más duraderos del conflicto podrían provenir de los persistentes desequilibrios de las cadenas de suministro mundiales más que de las propias operaciones militares. Esta evolución ya está empujando a varias empresas a revisar sus estrategias de aprovisionamiento, sus mecanismos de cobertura energética y sus previsiones presupuestarias vinculadas a los grandes proyectos.
