Hogares: la deuda se dispara hasta los 456.000 millones de dirhams, el mayor incremento desde 2012

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El 28/07/2026 a las 15h39

El endeudamiento de los hogares marroquíes alcanzó un nivel inédito en 2025. Impulsada por el fuerte incremento de los créditos al consumo, la deuda asciende ya a 456.000 millones de dirhams, con una subida del 6,9 %, lo que representa su mayor progresión desde 2012. Aunque la tasa de morosidad se mantuvo generalmente estable, la proporción de prestatarios que destinan más del 40 % de sus ingresos al pago de sus créditos sigue aumentando, según el Informe sobre la Estabilidad Financiera 2025.

La deuda de los hogares marroquíes continúa aumentando. Su saldo vivo alcanzó los 456.000 millones de dirhams (MMDH) en 2025, con un crecimiento anual del 6,9 %, según el informe sobre la estabilidad financiera correspondiente al ejercicio 2025, publicado conjuntamente por Bank Al-Maghrib (BAM), la Autoridad Marroquí del Mercado de Capitales (AMMC) y la Autoridad de Control de Seguros y Previsión Social (ACAPS).

Este ritmo supera con creces el 3,9 % registrado en 2024, así como la media anual del 4,2 % observada entre 2016 y 2023. Se trata del repunte más acusado desde 2012, en un contexto marcado por la flexibilización de las condiciones de financiación. La estructura de esta deuda se mantiene estable: el 60 % del saldo vivo corresponde a préstamos hipotecarios y el 40 % al consumo. Por su parte, las financiaciones participativas mantuvieron su senda al alza, alcanzando un total de 32.000 MMDH, con un incremento del 20,7 %.

En proporción al PIB, la deuda financiera de los hogares se estabilizó en el 27 % en 2025, un nivel superior al de los países en desarrollo, pero por debajo del de las economías avanzadas. El saldo vivo de la deuda de los residentes en Marruecos alcanzó los 433.000 MMDH, con un aumento del 6,8 %, lo que representa el 95 % del endeudamiento total y el 25 % del PIB. Los créditos concedidos a los marroquíes residentes en el extranjero (MRE) se situaron en 23.000 MMDH, con una progresión del 7,9 %, equivalentes al 19 % de las remesas de este colectivo.

El saldo vivo de los créditos hipotecarios ascendió a 273.000 MMDH en 2025, lo que supone un incremento del 3 %, tras el 1,5 % registrado en 2023 y 2024. No obstante, este ritmo se mantiene por debajo de la media anual del 4,4 % observada en el periodo 2016-2022.

La estructura por tramos de tipo de interés continúa dominada por las financiaciones a tipo fijo de entre el 4 % y el 6 %, que representan el 80 % del total. La cuota de los créditos con tipos de entre el 6 % y el 8 % prosiguió su contracción hasta situarse en el 10 %, frente al 22 % de 2017. Los tipos inferiores al 4 % se mantienen estables en el 9 %, mientras que los superiores al 8 % siguen siendo marginales.

En cuanto a la duración inicial, los préstamos con un vencimiento igual o superior a 20 años representan casi dos tercios del saldo vivo, mientras que los comprendidos entre 10 y 20 años concentran el 30 %. Los plazos cortos se mantienen en niveles testimoniales, por debajo del 5 %.

El saldo de los préstamos para vivienda promovidos por el Estado se situó en unos 40.000 MMDH, con un retroceso del 2,7 %, lo que supone su cuarta caída anual consecutiva. Su peso en el total de la cartera hipotecaria descendió al 14,2 %, frente al 19,1 % de 2019.

El programa Damane Assakane (FOGALOGE y FOGARIM) alcanzó un total cercano a los 33.000 MMDH, prácticamente estable. El saldo vivo de FOGALOGE aumentó un 2,1 % hasta situarse cerca de los 15.000 MMDH, mientras que el de FOGARIM cayó un 1,8 %, hasta unos 18.000 MMDH. Por su parte, FOGALEF se fijó en casi 6.000 MMDH, con un descenso del 14,3 %.

FOGARIM se consolida como el principal mecanismo, con el 45,8 % del saldo total, seguido de FOGALOGE (38,1 %) y FOGALEF (16,2 %). La tasa de morosidad se situó en el 1,9 % para FOGARIM, el 0,9 % para FOGALOGE y el 1,4 % para el conjunto del programa Damane Assakane.

Los créditos al consumo alcanzaron un saldo vivo de 183.000 MMDH en 2025, lo que representa un crecimiento del 13,2 % tras el 7,9 % de 2024, impulsado por el dinamismo de las sociedades financieras (+21 %, hasta los 99.000 MMDH), mientras que los bancos crecieron de forma más moderada (+5,6 %, hasta los 85.000 MMDH). Con ello, la cuota de mercado de las financieras ganó 3 puntos, situándose en el 53 %.

Los préstamos personales lideran la distribución por finalidad con un 68 %, por delante de la compra de automóviles (18 %), el equipamiento del hogar (13 %) y las tarjetas de crédito (2 %). Por plazos, las financiaciones a 7 o más años representan ya el 50 % del saldo vivo, frente al 33 % de las de 5 a 7 años, confirmando la tendencia hacia un alargamiento de los vencimientos.

Un estudio basado en la ratio DSTI (Debt Service To Income, carga de la deuda sobre ingresos), que analizó 639.013 expedientes de particulares que contrataron o renovaron un crédito en 2025, señala un nivel medio de endeudamiento del 36 %, tras el 34 % de 2024 y el 35 % de 2023, frente a la media del 31 % registrada entre 2015 y 2022.

Los asalariados (públicos y privados) representan el 63 % de los prestatarios. Los funcionarios presentan la tasa más elevada (44 %, frente al 34 % del sector privado), seguidos de los jubilados (36 %). Los profesionales liberales, con el 9 % de las solicitudes, registran una tasa del 32 %.

El crédito continúa concentrándose en las rentas más altas: los ingresos superiores a 10.000 dirhams representan el 59 % de los préstamos (con un esfuerzo del 34 %). Sin embargo, los porcentajes más elevados (37-38 %) corresponden a los ingresos intermedios. Por su parte, las rentas inferiores a 4.000 dirhams, que concentran el 5 % de los créditos, registran un nivel de endeudamiento similar, del 34 %.

Por edades, el grupo de entre 30 y 50 años acapara la mitad de los beneficiarios, aunque los niveles más altos (39 %) se observan en la franja de 50 a 60 años. Los menores de 30 años presentan la tasa más reducida (29 %).

La proporción de particulares cuya tasa de endeudamiento supera el 40 % de sus ingresos alcanzó el 38 % en 2025, tras el 32 % de 2024, frente a la media del 28 % registrada entre 2015 y 2023. Estos prestatarios concentran el 45 % del saldo vivo total de los créditos, frente al 41 % del año anterior.

Dentro de esta categoría, el tramo de entre el 40 % y el 50 % retrocede al 36 % (frente al 38 % anterior), mientras que el tramo del 50 % al 60 % aumenta hasta el 26 %. Los funcionarios y asalariados del sector privado representan el 68 % de los beneficiarios en esta situación, alcanzando tasas del 63 % en el caso de los funcionarios y del 61 % en el de los jubilados.

Las rentas superiores a 10.000 dirhams concentran el 51 % de los créditos de este grupo, pero son los ingresos más modestos los que registran los índices de esfuerzo más elevados, llegando al 62 % para los que perciben menos de 4.000 dirhams. Por edad, la franja de 40 a 50 años es la más representada (26 %), mientras que los mayores de 50 años arrojan los promedios más altos, en torno al 61 %.

Finalmente, los saldos dudosos o en mora de los hogares alcanzaron los 47.000 MMDH en 2025, con un incremento del 5,8 %, situando la tasa de morosidad en el 10,3 %, frente al 10,4 % de 2024. La banca registró 36.000 MMDH en activos dudosos (+4,3 %, con una morosidad del 10 %), mientras que las sociedades financieras contabilizaron 11.000 MMDH (+11,1 %, con una tasa del 11,3 %, frente al 12,3 % de 2024). Los residentes en Marruecos presentan una tasa de morosidad del 10,5 %, frente al 6,5 % de los MRE.

Por Lahcen Oudoud
El 28/07/2026 a las 15h39