La energía se consolida como uno de los principales pilares de la nueva relación entre Marruecos y Francia. Con motivo de la XV Reunión de Alto Nivel celebrada este jueves en Rabat, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció el lanzamiento de una convocatoria de manifestaciones de interés para el desarrollo de una interconexión eléctrica entre Europa y el norte de África, reflejando la voluntad de ambos países de orientar su cooperación hacia infraestructuras estratégicas de largo recorrido.
Para Sébastien Lecornu, esta iniciativa trasciende el ámbito de un simple proyecto técnico. Se enmarca en una estrategia destinada a reforzar las cadenas de valor compartidas entre ambas orillas del Mediterráneo. «También estamos construyendo el futuro e impulsando ambiciosos proyectos económicos», afirmó, al considerar que estas inversiones generan «nuevas sinergias entre nuestras empresas» y permiten «seguir integrando a Marruecos y Francia en las mismas cadenas de valor».
El jefe del Gobierno francés citó expresamente «los grandes proyectos de conectividad energética entre Europa y el norte de África, con el lanzamiento hoy de una convocatoria de manifestaciones de interés para una interconexión eléctrica», convirtiendo esta iniciativa en uno de los símbolos de la nueva etapa de las relaciones bilaterales.
La apuesta por la cooperación energética forma parte de una asociación económica mucho más amplia. Sébastien Lecornu destacó que el balance de los compromisos adquiridos durante la visita de Estado del presidente Emmanuel Macron a Marruecos, en octubre de 2024, ha sido «excepcionalmente positivo», con avances en «la industria, la energía, la seguridad, la defensa, la cultura, la educación y la agricultura». A su juicio, los acuerdos alcanzados en Rabat demuestran que ambos países son «capaces de ir aún más lejos y hacerlo todavía mejor».
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Esta evolución refleja un cambio de enfoque en la cooperación franco-marroquí. Los proyectos ya no se limitan a los intercambios comerciales tradicionales, sino que buscan estructurar cadenas industriales integradas capaces de impulsar las transiciones energética, tecnológica e industrial, al tiempo que favorecen las inversiones tanto de los grandes grupos empresariales como de las pequeñas y medianas empresas presentes a ambos lados del Mediterráneo.
En este sentido, el primer ministro francés recordó que las recientes inversiones realizadas por importantes empresas francesas en Marruecos ya ilustran esta dinámica, respaldada también por las numerosas iniciativas promovidas por las pymes de ambos países.
Marruecos, en el centro de la estrategia euroafricana
Más allá de las relaciones bilaterales, París presenta a Marruecos como un socio esencial dentro de su estrategia para África. Sébastien Lecornu subrayó que ambos países comparten «la importancia central del continente africano» y tienen «interés en reforzar aún más su presencia conjunta» en él. Asimismo, elogió la participación marroquí en la cumbre África-Francia celebrada en Nairobi, así como la presencia de una destacada delegación de empresarios marroquíes, que consideró una muestra de la creciente convergencia económica entre ambos países.
El responsable francés también destacó el compromiso del Reino «con la paz y la seguridad en el Sahel y en toda África», al considerar que esta sintonía política crea un entorno favorable para el desarrollo de proyectos económicos de gran envergadura en el continente.
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Esta articulación entre diplomacia, seguridad e infraestructuras económicas se perfila como uno de los ejes estructurales de la nueva asociación impulsada por Rabat y París.
Para Sébastien Lecornu, la Reunión de Alto Nivel celebrada en Rabat va mucho más allá de un ejercicio de cooperación gubernamental. «La cooperación franco-marroquí debe cambiar de escala», afirmó, convencido de que ambos países reúnen hoy las condiciones políticas necesarias para construir una relación más sólida y ambiciosa.
Esa nueva etapa también se traducirá en la preparación de un tratado bilateral sin precedentes entre Francia y Marruecos. Según explicó el primer ministro francés, será el primer tratado que París suscriba con un Estado situado fuera de la Unión Europea. Elaborado por un comité franco-marroquí de personalidades cualificadas, el texto pretende ofrecer «un marco único, estable, ambicioso y adaptado a los desafíos de las próximas décadas».
El anuncio de la convocatoria de manifestaciones de interés para la interconexión eléctrica refleja la voluntad de ambos gobiernos de convertir las infraestructuras energéticas en un motor de competitividad e integración regional. Más allá de este proyecto, la reunión de Rabat confirma que la relación entre Marruecos y Francia evoluciona hacia una asociación estratégica de largo alcance, en la que la inversión industrial, las cadenas de valor compartidas y los grandes proyectos de conectividad se consolidan como los principales impulsores de una cooperación llamada a perdurar.
