La reactivación de la economía marroquí adquiere una nueva dimensión en 2026. Después de varios ejercicios en los que el crecimiento dependió principalmente de los servicios y las inversiones públicas, las actividades agrícolas vuelven a ocupar un papel central en la creación de riqueza. Esta evolución modifica sensiblemente la composición del crecimiento y confirma el carácter cíclico de la economía nacional, todavía muy condicionada por las condiciones climáticas.
Según el informe del Alto Comisionado para la Planificación (HCP), el primer trimestre de 2026 marca un punto de inflexión, con un crecimiento del producto interior bruto del 4,6%, ligeramente superior al registrado a finales de 2025. Esta mejora se produce, sin embargo, en un contexto especialmente complejo.
El documento señala que las ramas secundarias, que habían encadenado diez trimestres consecutivos de crecimiento, registraron un descenso del 1% en su valor añadido, como consecuencia de la desaceleración de las industrias extractivas, eléctricas y químicas, así como de la construcción.
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Estos malos resultados industriales podrían haber frenado aún más la actividad nacional. Finalmente, no fue así gracias al fuerte regreso de la agricultura, que volvió a convertirse en el principal motor del crecimiento.
Según este estudio, la campaña agrícola 2025-2026 constituye uno de los principales factores que explican la recuperación actual. Las precipitaciones más favorables registradas durante el invierno propiciaron un aumento del 18,4% del valor añadido agrícola, recuperando así unos resultados comparables a los de las mejores campañas de los últimos años.
Más allá de la propia producción agrícola, esta mejora genera un efecto multiplicador en el conjunto de la economía. El informe precisa que el aumento de los ingresos en el medio rural estimuló directamente el consumo de los hogares, que creció un 4,6%, frente a apenas el 1,1% del trimestre anterior.
Esta dinámica se tradujo especialmente en un fuerte aumento de los pedidos recibidos por los mayoristas de productos agrícolas y alimentarios, una señal de la recuperación de la confianza de los consumidores.
Este mecanismo refleja una característica estructural de la economía marroquí: cuando el sector agrícola recupera su dinamismo, sus efectos se extienden rápidamente al comercio, los transportes, los servicios y el conjunto de las actividades vinculadas al consumo.
Los servicios confirman su condición de pilar de estabilidad
Aunque la agricultura constituye el principal acelerador coyuntural, los servicios siguen siendo la base más estable del crecimiento.
Según el HCP, el valor añadido del sector terciario aumentó un 4,3%, impulsado principalmente por el turismo, los transportes y el comercio. Esta regularidad refleja el creciente peso de las actividades de servicios en la economía nacional, que ya amortiguan una parte de las fluctuaciones que afectan a otros sectores.
El informe muestra así que el crecimiento marroquí se apoya actualmente en una combinación de factores más diversificada que en el pasado. Los buenos resultados del turismo continúan alimentando los ingresos en divisas, mientras que el comercio se beneficia directamente del dinamismo del consumo interno.
Esta evolución contribuye a reforzar la resiliencia global de la economía frente a las perturbaciones exteriores. Sin embargo, el contraste entre los distintos sectores industriales sigue siendo notable.
El HCP estima que varias ramas históricas siguen sufriendo los efectos de la desaceleración internacional, el aumento de los costes de producción y las importantes inversiones realizadas durante los últimos años, que incrementaron las necesidades de financiación de las empresas.
Por el contrario, el informe destaca la buena resistencia de las industrias emergentes. Los sectores del automóvil y la aeronáutica registraron un crecimiento del 5,9%, favorecidos por el mantenimiento de una demanda exterior relativamente sólida. Estos resultados confirman la progresiva reorientación de Marruecos hacia industrias de mayor valor añadido y más integradas en las cadenas mundiales de producción.
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Otra de las principales conclusiones del informe se refiere al papel ya predominante de la demanda interna.
Según el HCP, esta aportó 6,9 puntos al crecimiento del primer trimestre. El gasto en consumo de los hogares mantuvo un especial dinamismo, mientras que la formación bruta de capital fijo aumentó un 10,8%, impulsada por las inversiones, pero también por la reposición de existencias.
No obstante, el informe señala que las empresas comienzan a reducir ligeramente sus gastos en bienes de equipo debido a que sus márgenes se ven cada vez más presionados por el aumento de los costes de producción.
