Una nueva página se escribió este miércoles 15 de julio de 2026 en la sede de la Administración de Defensa Nacional en Rabat. En cumplimiento de las altas instrucciones del rey Mohammed VI, jefe supremo y jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Reales (FAR) y presidente del Comité Al Qods, el ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, y el ministro delegado ante el jefe del Gobierno, encargado de la Administración de Defensa Nacional, Abdeltif Loudiyi, firmaron el Acuerdo relativo a la participación de Marruecos en la Fuerza Internacional de Estabilización en Gaza (ISF).
Esta importante ceremonia de firma se celebró en presencia del general de cuerpo de ejército, inspector general de las FAR y comandante de la Zona Sur, así como del general de cuerpo de ejército, comandante de la Gendarmería Real. La delegación de alto nivel recibida con motivo de este acto estuvo encabezada por Nickolay Mladenov, alto representante del Consejo de Paz para Gaza, acompañado por responsables de este organismo y por el comandante en jefe de la ISF.
Despliegue y funcionamiento
Esta visita se enmarca directamente en la materialización de los compromisos de Marruecos como miembro fundador del Consejo de Paz, de conformidad con las altas directrices reales anunciadas durante la reunión inaugural de este organismo en Washington, bajo la presidencia del jefe de Estado estadounidense, Donald Trump. Marruecos se convierte así en la primera nación en ratificar un acuerdo técnico y operativo de esta naturaleza.
La iniciativa se apoya en la sólida experiencia acumulada por las Fuerzas Armadas Reales en el marco de las operaciones de mantenimiento de la paz bajo la égida de las Naciones Unidas. La diplomacia marroquí demuestra así su capacidad para transformar principios morales en instrumentos de acción concretos sobre el terreno, sin apartarse en ningún momento de su posición fundamental en favor de la solución de los dos Estados.
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Marruecos reitera en esta ocasión la necesidad absoluta de establecer un Estado palestino soberano e independiente, sobre la base de las fronteras del 4 de junio de 1967, con Jerusalén Este como capital, que coexista con Israel en condiciones de seguridad y serenidad.
Ante la magnitud de la tragedia humanitaria que golpea la Franja de Gaza, donde las víctimas civiles superan los 70.000 muertos, entre ellos más de 20.000 niños, y donde las necesidades para la reconstrucción global se estiman en cerca de 53.000 millones de dólares, la actuación de Marruecos es inmediata.
Esta se traduce concretamente en el envío de oficiales de alto rango de las FAR para integrarse en el mando conjunto de la fuerza transitoria, así como de cuadros altamente cualificados de la Gendarmería Real y de la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN). Estas fuerzas públicas tendrán como misión esencial formar, apoyar y estructurar el nuevo cuerpo de Policía palestino con el fin de restablecer el orden público y la seguridad interior.
Más allá del componente de seguridad, el despliegue incorpora un importante pilar humanitario mediante la instalación de un hospital militar de campaña completamente equipado al servicio de la Fuerza y de la población local.
Este esfuerzo se inscribe en la continuidad de la solidaridad constante del Soberano, que ya permitió el envío excepcional por vía terrestre de 280 toneladas de ayuda médica y alimentaria de emergencia durante 2025, distribuidas entre 180 toneladas en julio y 100 toneladas en agosto.
Además, se proporcionaron apoyo presupuestario directo y una ayuda financiera superior a 2,2 millones de dólares a través de la Agencia Bayt Mal Al-Qods, que lleva a cabo diariamente una labor crucial para preservar el patrimonio histórico y mejorar las condiciones de vida de los palestinos en Jerusalén Este.
De forma igualmente innovadora, el Reino se comprometió a ser el primer país en contribuir directamente al presupuesto de funcionamiento del Consejo de Paz para Gaza y pondrá en marcha, paralelamente, un programa específico de desradicalización destinado a promover los valores de tolerancia, moderación y coexistencia pacífica en la región.
Una fuerza de estabilización
Uno de los puntos fundamentales de esta iniciativa reside en la propia naturaleza de la intervención. Creada al amparo de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, la Fuerza Internacional de Estabilización no es en ningún caso una fuerza de ocupación. Su mandato es estrictamente provisional, protector y constructivo.
Se trata, ante todo, de garantizar la seguridad de la Franja de Gaza durante una delicada fase de transición, proteger físicamente a la población civil, facilitar el regreso digno de las familias desplazadas y crear un corredor logístico seguro que permita hacer llegar la ayuda humanitaria internacional y poner en marcha los grandes proyectos de reconstrucción.
«La participación marroquí no puede interpretarse como una adhesión partidista en detrimento de una u otra parte. Se trata de una iniciativa de interposición y salvamento destinada a preservar el derecho fundamental a la vida. Al implicarse directamente, Marruecos tiende una mano de ayuda para que los niños de Gaza puedan regresar a la escuela, se rehabiliten las infraestructuras sanitarias y el ciclo infernal de violencia dé paso a una paz duradera», explica a Le360 una fuente bien informada.
Esta audaz decisión se inscribe en la dinámica general del plan de paz presentado por el presidente estadounidense, Donald Trump, cuyo compromiso personal constante Marruecos celebra, al igual que los esfuerzos de todas las partes implicadas en esta vía de progreso social y seguridad colectiva.
El modelo marroquí
La posición de vanguardia que ocupa el Reino de Marruecos en esta arquitectura de paz posterior al conflicto emana directamente de la elevada estatura moral, ética y diplomática del rey Mohammed VI.
Al combinar la presidencia del Comité Al Qods con unas relaciones diplomáticas multilaterales de primer orden, el Soberano dispone de una legitimidad política y una credibilidad internacional poco comunes, respetadas por el conjunto de los actores mundiales.
«Esta confianza única es la que permite al Reino llevar a cabo operaciones humanitarias complejas e inéditas y convertirse en el primer firmante de un acuerdo que establece las bases jurídicas y técnicas para la reconstrucción de Gaza», subraya nuestro interlocutor.
Mediante este acto fundacional, Marruecos demuestra que la paz duradera no se decreta con simples declaraciones de intenciones ni con condenas estériles, sino que se construye pacientemente mediante inversiones políticas, financieras y humanas sobre el terreno.
Al desplegar simultáneamente a sus soldados, policías, gendarmes y médicos, el Reino confirma su doctrina invariable: la diplomacia de la acción prevalece sobre la del discurso. Este tratado de estabilización constituye la prueba tangible de que Gaza puede dejar de ser un escenario de enfrentamientos para convertirse en un verdadero proyecto de esperanza y reconciliación.
