Seguros: reforma del Código y mutación del modelo frente a los nuevos riesgos

Abderrahim Chaffai, presidente de la ACAPS durante la 12ª edición de los Rendez-vous de l’Assurance, 15 de abril de 2026.

El 15/04/2026 a las 13h30

Reunidos en Casablanca para la 12ª edición de los Rendez-vous de l’Assurance, regulador y operadores convergen hacia una misma lectura: el seguro marroquí se compromete en una transformación progresiva que supera el marco asegurador de la reforma del Código, pero también de la evolución de los riesgos y de la ampliación de los usos. La intervención de Abderrahim Chaffai precisa sus resortes operativos y sus implicaciones para el equilibrio del mercado.

Una interrogante se plantea de entrada, en la medida en que atraviesa el conjunto de los intercambios: ¿qué seguro para un entorno donde los riesgos se difunden, se imbrican y ganan en intensidad? Mohamed Hassan Bensalah, presidente de la Federación Marroquí de Seguros (FMA), recuerda que «los riesgos evolucionan, se transforman y se renuevan sin cesar», evocando tanto la pandemia de Covid-19 como los riesgos cibernéticos.

Esta constatación encuentra una prolongación inmediata en la coyuntura internacional. Las recientes tensiones geopolíticas, especialmente en Oriente Medio, se traducen en efectos económicos tangibles: aumento de los precios de la energía, encarecimiento de los costes logísticos e inflación de los productos básicos. Este mecanismo de transmisión inscribe en adelante el riesgo asegurador en una lectura macroeconómica más amplia.

Una consecuencia se perfila progresivamente. Algunos riesgos escapan en parte a los esquemas tradicionales de cobertura debido a su carácter simultáneo y sistémico. A partir de ahí, el seguro ya no se limita a una función de indemnización; se inscribe en una lógica más amplia de estabilización.

En la prolongación de esta evolución, el papel de los aseguradores se redefine sin ruptura brusca, pero con una inflexión clara. La actividad ya no se limita a la gestión de siniestros; integra en adelante funciones de prevención, de asesoramiento y de acompañamiento. Mohamed Hassan Bensalah subraya así que «los aseguradores se convierten en actores de la resiliencia económica y social».

Este desplazamiento del oficio adquiere una dimensión particular a escala africana. Una parte importante de la población permanece fuera del sistema asegurador, lo que abre importantes palancas de desarrollo. Las tecnologías móviles aparecen como un vector de acceso, a condición de que su difusión vaya acompañada de un refuerzo de la confianza.

Sin embargo, una tensión sigue siendo perceptible. La innovación y la ampliación de los servicios suponen transformaciones profundas, al mismo tiempo que el mercado aún debe ampliar su base de adhesión.

Una reforma del Código llamada a estructurar la transición

Este doble movimiento —ampliación de los riesgos y transformación del oficio— encuentra un punto de anclaje en la evolución del marco regulatorio. Abderrahim Chaffai, presidente de la ACAPS, indica que «la modificación del Libro IV del Código de Seguros entra en una fase muy avanzada», precisando que el texto ha sido depositado en la Secretaría General del Gobierno.

La importancia de esta reforma reside también en su desfase temporal respecto a las realidades actuales. El marco en vigor data de 2002, lo que subraya la magnitud del ajuste emprendido. Su elaboración se ha basado en una concertación ampliada que incluye a los actores del mercado y a las autoridades públicas.

Se desprende una orientación clara. El nuevo dispositivo pretende fomentar la innovación al tiempo que responde a necesidades emergentes, reflejando una búsqueda de equilibrio entre apertura y encuadramiento.

La evolución normativa interviene en un sector que presenta fundamentos sólidos. En 2025, el mercado marroquí de seguros superó los 67.000 millones de dirhams, mientras que las prestaciones abonadas se aproximan a los 56.000 millones. Las inversiones de los aseguradores, por su parte, superan los 240.000 millones de dirhams, confirmando su papel en la financiación de la economía.

Estos indicadores traducen una progresión real, pero también revelan un potencial aún parcialmente explotado. La densidad del seguro mejora, mientras que la tasa de penetración permanece limitada.

Se impone entonces una lectura más afinada. El crecimiento sigue estando en parte impulsado por el seguro de vida, lo que plantea la cuestión del equilibrio entre acumulación de ahorro y cobertura de riesgos.

En esta línea, la ampliación del acceso al seguro aparece como un eje estructurante. Abderrahim Chaffai pone de relieve la puesta en marcha de un marco dedicado al microseguro, así como la apertura de la distribución a los establecimientos de pago.

El reto supera la simple extensión del mercado. Se trata de adaptar los productos a usos específicos y de acercar el seguro a las prácticas cotidianas.

Sin embargo, se formula explícitamente un límite. El marco regulatorio, por sí solo, no garantiza una adopción efectiva, lo que remite a la necesidad de innovar en materia de productos y de distribución.

Diversificación progresiva de las ofertas

Paralelamente a este esfuerzo de inclusión, el mercado inicia una diversificación de sus ofertas. El seguro Takaful constituye una ilustración, con primas que alcanzaron los 140 millones de dirhams en 2025, en progresión de cerca del 50%.

No obstante, sigue observándose una concentración, ya que el seguro de fallecimiento representa alrededor del 75% del segmento. Este desequilibrio refleja una fase aún inicial de desarrollo. Este constatación remite a una dependencia más amplia. La expansión del Takaful permanece estrechamente ligada a la de la finanza participativa, lo que condiciona su ritmo de difusión.

Más allá de la diversificación, una evolución notable concierne a la cobertura de riesgos complejos. El régimen de eventos catastróficos, instaurado por la ley 110-14, garantiza un derecho mínimo a indemnización para toda persona presente en el territorio nacional.

Este dispositivo se inscribe en una lógica de mutualización ampliada, movilizando seguros, reaseguros y asociaciones público-privadas. Mecanismos paramétricos vienen a completar este conjunto con el fin de mejorar la rapidez de indemnización.

Se perfila así un avance en la capacidad del mercado para absorber choques mayores, aunque su calibración sigue siendo determinante para su eficacia.

Así, en la prolongación de estas evoluciones, los modelos operativos evolucionan de manera progresiva. El regulador destaca la reforma de los dispositivos de distribución y el refuerzo de la gobernanza de los productos.

El proyecto de seguro multirriesgo de vivienda se inscribe en esta dinámica, con el objetivo de cubrir un parque inmobiliario aún ampliamente no asegurado.

Una transformación tecnológica acompaña este movimiento. La digitalización mejora la transparencia, la experiencia del cliente y las prácticas de supervisión, al tiempo que modifica la relación entre asegurador y asegurado.

Un paso adicional se da con la integración de la inteligencia artificial. La ACAPS prevé la puesta en marcha de un dispositivo digital de control que permita supervisar de manera continua las ventas en línea y detectar prácticas no conformes.

Esta evolución traduce una adaptación del regulador a la digitalización del mercado. La innovación tecnológica se acompaña de un refuerzo de los mecanismos de control.

Una extensión lógica aparece con el desarrollo de coberturas vinculadas a los riesgos cibernéticos, que constituyen un nuevo campo para los aseguradores.

Un marco prudencial en adaptación

En el mismo movimiento, el marco prudencial evoluciona para acompañar estas transformaciones. El dispositivo de solvencia basado en riesgos, cuya publicación está prevista en el Boletín Oficial, se basa en tres pilares: exigencias cuantitativas, cualitativas y de transparencia.

Una evolución de este tipo implica una transformación en la gestión financiera de las compañías, con un refuerzo de las prácticas de gestión de riesgos. La ACAPS acompaña esta transición a través del despliegue del dispositivo ORSA.

Se perfila así una consecuencia: los actores deberán reforzar sus capacidades analíticas y su gobernanza.

En esta línea, la cuestión de las competencias se impone progresivamente. Mohamed Hassan Bensalah subraya que las nuevas generaciones buscan sentido y trayectorias profesionales claras. Esta evolución obliga al sector a adaptar su atractivo, especialmente integrando perfiles vinculados a la tecnología y a los datos.

Un enfoque internacional viene a completar esta lectura. El mercado omaní, evocado durante el evento, registró una mejora en 2025 tras un año 2024 más complicado, apoyado en una mejor gestión de los riesgos.

Las ramas de salud, vida y ahorro desempeñan allí un papel motor, mientras que la digitalización mejora los servicios. Se observa así una convergencia entre las trayectorias marroquí e internacional, en torno a transformaciones similares.

Por Mouhamet Ndiongue
El 15/04/2026 a las 13h30