Argelia: el 25% del PIB dedicado al armamento o la locura de un régimen cuartel

El presidente argelino Abdelmadjid Tebboune saluda a las tropas junto al jefe del Estado Mayor del Ejército Nacional Popular, Saïd Chengriha, durante una revista militar.

El 27/04/2026 a las 16h45

El informe de referencia del Stockholm International Peace Research Institute (Sipri), publicado este lunes, muestra la magnitud de la desenfrenada carrera armamentística de Argelia. Solo en 2025, el gasto militar del país aumentó un 11% hasta alcanzar los 25.400 millones de dólares, la segunda proporción del PIB más elevada del mundo, solo por detrás de Ucrania.

Los proyectos de desarrollo, los verdaderos, tendrán que esperar. Para el régimen argelino, lo único que importa son las adquisiciones de armamento, aunque ello suponga arruinar al país. Así lo evidencia el informe del Sipri sobre el armamento en el mundo, publicado este lunes 27 de abril, que revela una estrategia argelina profundamente militarista, o incluso literalmente suicida.

Con un presupuesto militar récord de 25.400 millones de dólares en 2025, un 11% más que en 2024 y un 67% más que en 2016, el país destina el 25% de su presupuesto nacional al armamento, una de las tasas más elevadas del mundo, concretamente la segunda a nivel global, justo detrás de Ucrania, en guerra con la poderosa Rusia.

Frente a este despliegue de medios, y de forma más racional, Marruecos casi parece quedarse atrás. Con 6.300 millones de dólares gastados en 2025 (+6,6% respecto a 2024), el Reino destina cuatro veces menos presupuesto que su vecino argelino. En una década, Argelia ha más que duplicado su gasto militar: entre 2016 y 2025, su presupuesto de defensa aumentó un 67% (de 15.000 a 25.400 millones de dólares). Marruecos, aunque incrementa regularmente el suyo, lo hace con mayor moderación, pasando de 4.300 a 6.300 millones de dólares.

Varias razones explican este despilfarro argelino, señala esta fuente informada. En primer lugar, los ingresos del petróleo y el gas, que permiten al Estado financiar sin límites a su ejército pese a las crisis económicas internas. A ello se suma la ausencia total de una estrategia de desarrollo. Argelia busca imponerse como líder militar del Magreb y de África, especialmente frente a Marruecos, con el que mantiene un conflicto abierto en torno al Sáhara. También influye la guerra en Ucrania, que ha empujado a Argel a modernizar un arsenal envejecido, apostando por la compra de drones, sistemas antiaéreos y fragatas.

«Para Argelia, esta carrera es un medio para contrarrestar a Marruecos y alimentar la ambición de una hegemonía regional, a riesgo de agotar las reservas financieras del país», explica la fuente. Mientras tanto, Marruecos apuesta por la calidad más que por la cantidad (aviones de última generación plenamente operativos, drones, inteligencia...). Además, Rabat se apoya en alianzas estratégicas, especialmente con Estados Unidos, y desarrolla su industria local (fábricas de drones, blindados, municiones...).

Argelia se sitúa entre los mayores gastadores del mundo en proporción a su PIB, por delante de países en guerra como Israel o Rusia. Detrás de esta imagen de potencia regional se esconde una realidad mucho menos favorable: un país estancado, una juventud desempleada, infraestructuras deterioradas y una economía totalmente dependiente de los hidrocarburos.

Mientras el ejército argelino adquiere fragatas rusas, drones chinos y aviones de combate, los ciudadanos hacen cola para conseguir leche, pan o medicamentos, sufriendo escasez recurrente, una inflación galopante y acceso limitado al agua potable, disponible solo un día de cada tres para los más afortunados. ¿Dónde está la lógica de un Estado que gasta sin medida en armas pero no logra garantizar agua potable a su población? ¿Dónde está la coherencia de un régimen que prefiere comprar tanques en lugar de construir fábricas, carreteras u hospitales?

Esta obsesión militarista no es solo una cuestión de seguridad nacional. Es el síntoma de un sistema político enfermo, donde el poder, controlado por una casta militar y oligarcas, prefiere enriquecer a su ejército en lugar de desarrollar el país. Estos gastos faraónicos en armamento ni siquiera protegen al país: pese a su arsenal, Argelia sigue siendo vulnerable al tráfico ilegal, al terrorismo, a los secuestros de turistas extranjeros y a las crisis sociales. Un país que gasta 25.000 millones de dólares y ni siquiera logra defender sus fronteras solo sirve para alimentar a su oligarquía militar-mafiosa.

Por Tarik Qattab
El 27/04/2026 a las 16h45