El régimen argelino no desiste, pero fracasa cada vez. Hichem Aboud, periodista argelino exiliado, fue objetivo de un cuarto intento de asesinato y secuestro en febrero de 2025 en Roubaix, Francia.
Así, un juez de instrucción antiterrorista imputó el pasado sábado a cuatro hombres por tentativa de asesinato. La investigación, iniciada en un principio por el robo a un museo cerca de Lyon en noviembre de 2024, reveló a través de mensajerías cifradas un contrato de 10.000 euros para eliminar a Aboud, cuyo equipo se desplazó en vano a Roubaix en febrero de 2025, ya que él no se encontraba allí.
Este caso se inscribe en una serie de operaciones clandestinas contra disidentes, como el secuestro de Amir Boukhors (alias Amir DZ) en 2024, marcando un punto de inflexión en la respuesta judicial francesa frente a las acciones del régimen argelino. Este último ve ahora cómo sus métodos alimentan expedientes judiciales en su contra.
En una entrevista exclusiva, Hichem Aboud revela los detalles de esta operación, recuerda los intentos anteriores y denuncia el amateurismo y la naturaleza mafiosa del régimen argelino. También aborda el deterioro de las instituciones bajo el presidente Abdelmadjid Tebboune, la tensa relación con Francia y las acciones que piensa emprender para obtener justicia.
Un escenario digno de una película de serie B
Hichem Aboud supo de la existencia de este cuarto intento de asesinato y secuestro a través de una periodista de la AFP, que contactó con su abogado, Abdeljalil Dalil Essakali. «Ayer supe por una periodista de la AFP, que contactó con mi abogado, que fui objetivo de un atentado en febrero de 2025. No, eso no me sorprendió. Nada sorprende ya cuando se conoce la gestión del poder argelino», nos confiesa el periodista, autor, entre otros, del bestseller La Mafia des généraux y, más recientemente, de L’Algérie des voyous.
La periodista, que sigue de cerca el caso, obtuvo información detallada al término de una audiencia a puerta cerrada en la que fueron presentados cuatro individuos. Aboud precisa que este intento forma parte de una serie de operaciones destinadas a silenciarlo, especialmente para enterrar el caso de Barcelona, donde el régimen habría intentado secuestrarlo y llevarlo a Argelia.
«¿Por qué febrero de 2025? Porque el caso de Barcelona ocurrió poco antes. Y como fracasó, había que hacerlo olvidar rápidamente, eliminándome», nos explica.
En tres años y medio, Hichem Aboud ha sido objetivo de cuatro intentos de asesinato y secuestro. «Fracasaron, ¡por supuesto! Porque son peones, agentes de los servicios argelinos que ni siquiera saben operar. Tengo pruebas de sus propios planes. Son incompetentes». Menciona especialmente un plan para envenenarlo durante una cena en Lieja, organizada por agentes de los servicios argelinos. «No soy de los que aceptan un café o una cena con cualquiera, sobre todo cuando el intermediario ya arrastra una mala reputación». Otro plan, denominado «plan B», consistía en secuestrarlo en Madrid y trasladarlo a Argel a bordo de un avión presidencial, sin pasar por controles aduaneros.
«Ese plan B fue propuesto por el propio Tebboune. Llevarme a Madrid, secuestrarme, meterme en el maletero de un coche de la embajada y luego en un avión presidencial llegado de Argel esperándome en la pista sin control aduanero. Fracasó porque los manipulé como quise», ironiza el periodista.
Aboud incluso entregó pruebas documentales a los servicios franceses, como un documento de identidad francés falso destinado a uno de los individuos implicados en estos intentos. «Aporté pruebas documentales: les di todo el programa de sus operaciones. ¡Fui yo quien los manipuló! ¿Peones clave? Sí, pero peones incompetentes, campeones en tráfico de documentos. Pero a las autoridades francesas les costaba creerlo», nos cuenta.
Un régimen de «matones»
Para Hichem Aboud, el fracaso repetido de estos intentos ilustra la naturaleza mafiosa e incompetente del régimen argelino. «No es un régimen militar, no es un régimen mafioso, es un régimen de matones. De hecho, he escrito un libro sobre ello: L’Algérie des voyous, que saldrá pronto en Fayard», precisa el escritor.
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Subraya que estas operaciones, llevadas a cabo por agentes de los servicios argelinos, revelan un nivel alarmante de amateurismo. «Recurren a extranjeros. En Barcelona era una organización criminal internacional dirigida por españoles. Pensaban lavarse las manos una vez terminada la operación. Pero las huellas siempre se encuentran», indica Aboud, añadiendo que estos intentos muestran también la incapacidad del régimen para gestionar una operación básica de asesinato. Y no ha terminado. «Uno de mis informadores me advierte: van a enviar a un antiguo francotirador a Toulouse para terminar el trabajo sucio. Sigo en guardia», nos revela el autor.
Bajo Tebboune, «un declive sin precedentes»
Hichem Aboud dibuja un panorama catastrófico de Argelia bajo Abdelmadjid Tebboune. Denuncia los discursos presidenciales, que califica de absurdos, así como la debilidad de la acción gubernamental y el hundimiento de los servicios públicos. «¿Un presidente que promete secar el Mediterráneo en unos meses en la ONU? ¡Disparates increíbles! ¿Cómo quedarse callado siendo periodista?», se pregunta.
También subraya la inestabilidad crónica de las instituciones y de los servicios de inteligencia, que cambian cada año, así como la creciente represión contra las voces disidentes. «Ninguna estabilidad. Los servicios de inteligencia, la seguridad interior, exterior, todo cambia cada año, algo nunca visto. ¿Oficiales en uniforme de combate reunidos bajo las órdenes del jefe del Estado Mayor del Ejército? Nunca visto tampoco. Y eso no es más que la punta del iceberg». Aboud recuerda que Argelia, antaño orgullosa de su papel en la escena internacional, se ve hoy reducida a mendigar favores a Francia, como la extradición de periodistas. «¡La Argelia de los años 70 nacionalizaba el petróleo sin esperar la respuesta de Francia! Hoy, 50 años después, mendiga la extradición de un periodista... Esa es la Argelia actual».
Francia-Argelia: un deshielo ilusorio
Hichem Aboud rechaza categóricamente la idea de un deshielo en las relaciones entre Francia y Argelia. Recuerda que los recientes desplazamientos de altos responsables franceses a Argelia han sido otros tantos fracasos estrepitosos para el régimen argelino, que no obtuvo ninguna concesión tangible. «¿La visita de Gérald Darmanin, ministro de Justicia? Un puñetazo en la cara del régimen argelino. Tebboune, ese presidente que dice hablar solo con Macron, tuvo que suplicar la invitación. Esa es la realidad de las relaciones franco-argelinas». Según el periodista, el presidente argelino intentó aprovechar esta visita para pedir la extradición de Hichem Aboud y de otros opositores, pero el ministro francés dejó claro que no tenía ningún poder sobre los magistrados franceses.
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Para Aboud, Francia es la gran ganadora de esta relación desequilibrada. «Francia obtiene miles de salvoconductos para expulsar a argelinos en situación irregular. Darmanin obtuvo 3.000 expulsiones en un año. Eso demuestra que, al final, Argelia acaba cediendo», comenta.
Contraataque, justicia y movilización
Frente a este acoso criminal, Hichem Aboud no piensa quedarse de brazos cruzados. Tiene previsto acudir al tribunal de París para acceder a las piezas del expediente del último caso y después ofrecer una rueda de prensa en Bruselas para lanzar un llamamiento internacional ante la Comisión Europea. «Después de Bruselas, será París. En el plano judicial, seguiremos adelante con los casos en curso».
También pretende llevar a cabo una campaña a escala internacional y continuar las acciones judiciales ya iniciadas, especialmente las relacionadas con los intentos de asesinato en Madrid y Barcelona. Aboud subraya que no es el único que sufre esta represión, pero que su caso es emblemático de la violencia del régimen. «No creo que haya nadie en el mundo que haya sido objeto de tantos intentos de asesinato y secuestro. Fracasan porque son malos, eso es todo. Resulta casi insultante», ironiza de nuevo el periodista.
