En declaraciones a MAP, Ahmed Amine consideró que ambos países no pueden permitirse convertir sus diferencias en una ruptura política duradera. En este sentido, destacó que Rabat «ha elegido claramente, con plena soberanía, construir con España una relación basada en el diálogo, la confianza, la buena vecindad y una asociación beneficiosa para ambas partes».
El experto recordó que la Declaración Conjunta del 7 de abril de 2022, adoptada tras el encuentro entre el rey Mohammed VI y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se tradujo en una cooperación económica, de seguridad y migratoria que ha generado resultados concretos para ambos países.
Según el experto mauritano, las aclaraciones realizadas por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero sobre los últimos acontecimientos en las relaciones marroquíes-españolas han permitido volver a centrar el debate en «un diálogo serio entre dos Estados vecinos», basado en hechos, responsabilidades y posiciones políticas.
Reducir actualmente la relación entre ambos países a acusaciones o divergencias vinculadas a un solo asunto constituye, a su juicio, «una lectura incompleta de la situación».
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Ahmed Amine destacó que Marruecos es un socio económico y de seguridad esencial para España y señaló que la cooperación bilateral en la lucha contra el terrorismo, el crimen organizado y la inmigración irregular responde a los intereses de ambos países y ofrece resultados concretos.
En este contexto, consideró que las cuestiones planteadas por la diplomacia marroquí son «legítimas y contundentes» y pidió que las valoraciones se basen en pruebas, que las responsabilidades queden claramente establecidas y que las acusaciones políticas o mediáticas no sean consideradas verdades demostradas simplemente por haber sido repetidas.
El escritor y periodista mauritano observó asimismo que «Marruecos parece ser invitado en ocasiones al debate político interno español» cuando determinadas fuerzas políticas buscan un nuevo asunto capaz de movilizar a la opinión pública.
«Marruecos no es un partido político español, ni un adversario electoral, y no puede convertirse en un instrumento utilizado por los partidos españoles en sus enfrentamientos», afirmó.
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Ahmed Amine llamó finalmente a distinguir entre las elecciones españolas, que forman parte de los asuntos internos de España, y las relaciones con un Estado vecino, que requieren, en su opinión, un mayor grado de responsabilidad debido a sus implicaciones más allá de los ciclos electorales.
