En declaraciones a la prensa tras sus conversaciones con la alta representante de la UE, Nasser Bourita se detuvo ampliamente en esta cuestión, subrayando que esta relación «no es solo técnica o institucional, sino ante todo una elección política, geopolítica y estratégica».
El punto de partida de esta relación, explicó, radica en que el mundo actual es «complejo, marcado por desafíos, problemas» y obstáculos. Añadió que «cada país busca socios en los que pueda apoyarse y con los que pueda trabajar con confianza para hacer frente a estos desafíos».
Lo esencial, según él, es saber si se puede contar con ese socio, siendo la fiabilidad el elemento clave que permite a los aliados «afrontar los desafíos, porque nadie puede resolver sus problemas por sí solo».
En este sentido, Nasser Bourita subrayó que «Marruecos considera que, gracias a todas las reformas y al desarrollo llevados a cabo bajo el liderazgo de Su Majestad el rey Mohammed VI, dispone de todos los activos para ser ese socio en un mundo complejo».
Así, continuó, el Reino cuenta con la credibilidad necesaria, la capacidad de cumplir sus compromisos y de «ofrecer a sus socios confianza y visibilidad». Todos estos factores hacen que Marruecos, gracias al impulso real, haya alcanzado el rango de socio estratégico de la UE. Dispone de soft power, de presencia económica y de estabilidad que lo avalan.
Hay que concebir, añadió, a Marruecos y a la UE como socios en pie de igualdad, que se respetan mutuamente y «comparten la misma visión de los desafíos y de cómo afrontarlos conjuntamente».
Marruecos dialoga hoy con la Unión Europea, afirmó Bourita, «para construir una asociación única, teniendo en cuenta la historia de la relación, la vecindad y el contexto internacional actual que exige esta visión». Se trata de establecer «claridad en las posiciones junto a ambición en la visión, como ha señalado Su Majestad como base de la política exterior marroquí».
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Por su parte, Kaja Kallas, vicepresidenta de la Comisión Europea y alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, defendió este partenariado al afirmar que Marruecos es «un socio cercano, fiable y estratégico para la Unión Europea». «Somos su primer socio comercial y su principal inversor extranjero, ya que los intercambios de bienes son cinco veces superiores a los de 2000», recordó.
Asimismo, consideró que las bases de la relación son ya muy sólidas, al tiempo que subrayó la voluntad de ambas partes de reforzarla aún más. Según explicó, la Unión Europea trabaja ahora para traducir este compromiso político en resultados concretos para ciudadanos y empresas, en ámbitos como la transición ecológica, la educación y la inversión.
También indicó que ambas partes avanzan hacia un nuevo partenariado estratégico centrado en el comercio, la inversión y la migración, con el objetivo de elevar sus relaciones a un nivel superior. La responsable europea se mostró confiada en la consolidación de este partenariado este mismo año, reflejando la importancia de la relación entre el Reino de Marruecos y la Unión Europea. «Queremos hacer mucho más juntos», concluyó.
En relación con la primera causa nacional, Kaja Kallas, igualmente alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, reiteró la posición europea sobre el Sáhara marroquí, considerando que «una autonomía real podría representar una de las soluciones más viables» para la resolución definitiva de este diferendo regional.
Asimismo, recordó los principales parámetros de la posición de la UE, que llama a todas las partes «a participar en las discusiones sin condiciones previas y sobre la base del plan de autonomía propuesto por Marruecos para alcanzar una solución política definitiva».
