La playa de El Trampolín vivió este miércoles 26 de agosto una noche de máxima tensión. Lo que había comenzado horas antes como una manifestación contra la gestión del Gobierno español terminó con decenas de personas intentando expulsar por su cuenta a los migrantes que permanecían acampados en el arenal.
Más de 2.000 ciudadanos participaron en una marcha que arrancó frente al Hospital Militar y recorrió varios puntos de Sebta hasta llegar a la Delegación del Gobierno. Los manifestantes, con banderas españolas y ceutíes, reclamaron la expulsión de los recién llegados y exigieron la dimisión del delegado del Gobierno y del presidente del Ejecutivo español, Pedro Sánchez.
La protesta transcurrió mayoritariamente sin incidentes, pero un grupo se separó posteriormente de la concentración y se dirigió hacia El Trampolín. Allí, las imágenes difundidas en las redes sociales muestran a varias decenas de personas avanzando hacia la playa al grito de «esta es nuestra playa» y «fuera invasores».
Un intento de desalojo al margen de las autoridades
Algunos manifestantes lograron acceder a una parte del arenal, derribaron tiendas y estructuras improvisadas y arrojaron al mar mantas, colchones y otras pertenencias de los migrantes. También se produjeron lanzamientos de piedras mientras los ciudadanos trataban de acercarse al lugar donde se había concentrado el grueso de los acampados.
Los migrantes respondieron agrupándose y enfrentándose verbalmente a quienes avanzaban hacia el asentamiento. La Policía Nacional desplegó unidades antidisturbios entre ambos grupos para impedir un choque directo.
Varias cuentas en las redes sociales afirmaron que los vecinos lograron «desalojar» por completo la playa. Lo que muestran los vídeos y confirman las fuentes policiales citadas por la Cadena SER es un intento de expulsión emprendido por particulares que obligó a intervenir a los agentes. La Policía logró cerrar el acceso a la zona principal y mantuvo separados a manifestantes y migrantes.
En los momentos de mayor tensión se escucharon varias detonaciones, atribuidas posteriormente a disparos o salvas disuasorias efectuadas por la Policía para contener a ambos grupos y evitar un enfrentamiento directo. No consta que se utilizara munición real ni que se produjeran heridos.
La actuación policial evitó que los incidentes adquirieran mayores dimensiones, aunque una parte del campamento quedó destrozada, aseguran varios medios. Los migrantes se replegaron hacia el espigón y regresaron progresivamente al arenal después de que los manifestantes abandonaran la zona.
Un desalojo sin una solución duradera
El Trampolín se había convertido desde finales de julio en uno de los mayores asentamientos improvisados de Sebta. El pasado 20 de agosto, alrededor de 1.700 personas abandonaron la playa en un operativo organizado por las autoridades españolas. El traslado, de carácter voluntario, llevó a los migrantes subsaharianos hasta Loma Margarita y a los magrebíes al Embolsamiento de Loma Colmenar.
La Ciudad Autónoma desplegó entonces maquinaria y equipos municipales para retirar toneladas de basura, desmontar las chabolas y recuperar las condiciones de salubridad del arenal. Sin embargo, cientos de migrantes regresaron pocas horas después. Tras concluir los trabajos y retirarse el dispositivo policial, alrededor de un millar de personas volvieron a dispersarse por la playa.
Las tiendas reaparecieron, al igual que los restos de alimentos, botellas, bolsas y envoltorios generados alrededor del asentamiento y del reparto diario de comida.
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La sucesión de desalojos, regresos y dispositivos provisionales ha alimentado el malestar de los residentes, que denuncian la pérdida de espacios públicos y la falta de una solución estable. Esa frustración, sin embargo, desembocó este miércoles en una actuación al margen de las autoridades y en el peligro de un enfrentamiento directo.
La tensión de la noche anterior tampoco surgió de la nada. El martes, durante el reparto de alimentos de Cruz Roja, la Policía ya había empleado gases y material antidisturbios para dispersar un altercado entre migrantes. Fuentes policiales aseguraron a EFE que se trató de actuaciones aisladas y que no se registraron heridos.
Horas después de los incidentes en El Trampolín, doce migrantes marroquíes fueron detenidos por su presunta participación en una agresión contra cuatro militares en Benzú. Según informó la Jefatura Superior de Policía a Europa Press, un grupo de entre 30 y 40 personas rodeó y apedreó el vehículo en el que los efectivos se dirigían hacia un puesto de vigilancia, alrededor de las 5.30 horas. Los militares tuvieron que abandonarlo y huir a pie mientras continuaban recibiendo pedradas. Los cuatro sufrieron lesiones y contusiones.
El Trampolín amaneció este jueves bajo vigilancia policial. La playa sigue ocupada parcialmente y el problema que debía resolverse con el traslado del 20 de agosto permanece abierto. Las imágenes de la última noche muestran hasta qué punto la ausencia de una respuesta duradera ha convertido un asentamiento insalubre en el escenario más visible de la fractura social que atraviesa Sebta.
