Las universidades marroquíes buscan reinventar su relación con los estudiantes

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El 03/06/2026 a las 11h45

Un estudio publicado en la revista académica Brazilian Journal of Marketing analiza las transformaciones silenciosas que atraviesa la educación superior marroquí y plantea una cuestión cada vez más presente en las universidades del mundo: cómo pasar de un modelo vertical de enseñanza a una relación más participativa entre profesores, instituciones y estudiantes.

La universidad marroquí atraviesa una transformación silenciosa, profunda y compleja. En apenas unas décadas, el sistema de enseñanza superior del Reino ha pasado de una estructura relativamente limitada y elitista a un modelo masificado, competitivo y sometido a nuevas exigencias económicas, tecnológicas y sociales. Pero, según un reciente estudio académico marroquí, el verdadero reto ya no consiste únicamente en ampliar infraestructuras o modernizar campus, sino en replantear la propia relación entre universidad y estudiante.

Ese es el eje central de la investigación «Repensando la relación universidad-estudiante en Marruecos: un análisis cualitativo de la cocreación de valor», publicada en la revista académica Brazilian Journal of Marketing por el investigador marroquí Lharti Reda, de la Universidad Ibn Tofail de Kenitra.

El trabajo analiza una cuestión que atraviesa actualmente numerosos sistemas universitarios en el mundo: cómo adaptar la enseñanza superior a una generación de estudiantes más conectada, más exigente y más participativa, en una época marcada por la inteligencia artificial, la competencia internacional y la rápida transformación del mercado laboral.

Del estudiante pasivo al estudiante actor

La investigación parte de una idea sencilla pero profundamente transformadora: el estudiante ya no puede ser considerado únicamente como un receptor pasivo de conocimientos.

En las universidades contemporáneas, explica el estudio, los alumnos participan cada vez más en la construcción de su experiencia académica, influyendo en métodos pedagógicos, dinámicas de aprendizaje e incluso en parte de la vida universitaria.

Ese enfoque, conocido en el ámbito académico como «cocreación de valor», apuesta por una relación más horizontal entre profesores, instituciones y estudiantes. El objetivo no es únicamente mejorar la satisfacción del alumnado, sino reforzar la motivación, la innovación pedagógica, la calidad de la enseñanza y la empleabilidad futura de los graduados.

«El estudiante ya no es únicamente consumidor de conocimiento, sino también coproductor de su experiencia educativa», resume la investigación.

El peso de la cultura jerárquica

Sin embargo, el estudio muestra que la aplicación de esa lógica en Marruecos sigue siendo desigual y, en muchos casos, limitada.

Las entrevistas realizadas a estudiantes y profesores revelan que la participación estudiantil existe, pero continúa siendo mayoritariamente informal y con escasa incidencia en las decisiones estratégicas. Evaluaciones pedagógicas, sugerencias durante los cursos o intercambios directos con docentes forman parte de la realidad universitaria, aunque numerosos alumnos perciben que esos mecanismos no siempre producen cambios concretos.

«Rellenamos los formularios de evaluación, pero nunca vemos ningún cambio después. Es como una caja negra», señala uno de los estudiantes citados en la investigación.

El trabajo identifica como uno de los principales obstáculos la persistencia de una cultura universitaria muy vertical, donde buena parte de las decisiones académicas continúan concentradas en estructuras jerárquicas tradicionales.

«El sistema sigue siendo muy vertical. Las decisiones pedagógicas suelen tomarse en la jerarquía por un pequeño equipo directivo», reconoce uno de los profesores entrevistados.

Para el investigador, esta realidad refleja una tensión más amplia entre tradición académica y modernización institucional. La universidad marroquí intenta adaptarse a nuevas dinámicas internacionales sin romper completamente con modelos culturales y organizativos profundamente arraigados.

Universidades privadas más flexibles, públicas más masificadas

El estudio también pone de relieve diferencias significativas entre universidades públicas y privadas.

Según la investigación, algunas instituciones privadas han desarrollado modelos más flexibles, con programas personalizados, metodologías basadas en proyectos y mayores espacios de interacción entre alumnos y profesores.

En cambio, las universidades públicas aparecen más condicionadas por la masificación estudiantil, las limitaciones presupuestarias y la rigidez administrativa, factores que dificultan la experimentación pedagógica y la construcción de trayectorias académicas más individualizadas.

No obstante, el trabajo evita simplificaciones y subraya que muchas universidades públicas siguen desempeñando un papel esencial en la democratización del acceso a la enseñanza superior en Marruecos.

La importancia de la relación humana

Uno de los aspectos más interesantes de la investigación es la importancia que concede al vínculo humano dentro de la experiencia universitaria.

Lejos de presentar la transformación digital como solución automática, el estudio concluye que la confianza, la escucha y el reconocimiento mutuo entre profesores y estudiantes siguen siendo elementos fundamentales para mejorar el compromiso académico.

«Cuando sientes que tu profesor confía en ti para liderar parte de un proyecto, todo cambia. Trabajas más y te involucras más», explica uno de los estudiantes entrevistados.

La investigación sostiene que las relaciones pedagógicas más horizontales favorecen no solo mejores resultados académicos, sino también una mayor capacidad de adaptación, creatividad y autonomía entre los estudiantes.

Más participación, pero sin «mercantilizar» la universidad

El estudio no ignora, sin embargo, las reticencias existentes dentro del propio mundo académico.

Algunos profesores expresan su temor a que una universidad excesivamente orientada hacia la satisfacción del estudiante termine adoptando una lógica puramente comercial, debilitando la autoridad académica y la exigencia intelectual.

«La universidad no es un supermercado del conocimiento», advierte uno de los docentes citados en el trabajo.

La investigación considera precisamente que uno de los grandes desafíos consiste en encontrar un equilibrio entre participación estudiantil y preservación de la misión académica de la universidad.

Las pistas de transformación

Más allá del diagnóstico, el estudio adopta un enfoque claramente constructivo y propone varias líneas de evolución para la enseñanza superior marroquí.

Entre las principales recomendaciones figura el desarrollo de pedagogías más colaborativas, una mayor formación de los docentes en métodos participativos y la creación de espacios institucionales permanentes de diálogo con los estudiantes.

La investigación también defiende la necesidad de introducir programas más flexibles y multidisciplinares, proyectos coconstruidos con los alumnos y mecanismos de evaluación más transparentes y visibles.

Otra de las ideas centrales consiste en reconocer oficialmente el valor del acompañamiento personalizado, la tutoría y las relaciones humanas dentro del proceso educativo, dimensiones que el estudio considera esenciales para construir universidades más dinámicas y adaptadas a las nuevas generaciones.

Una transformación que va más allá de Marruecos

En el fondo, la investigación refleja un debate global que afecta hoy a universidades de todo el mundo: cómo seguir transmitiendo conocimiento, autoridad y pensamiento crítico en una época marcada por la inteligencia artificial, la hiperconectividad y las nuevas expectativas sociales.

Lejos de proponer una ruptura radical o una simple copia de modelos occidentales, el estudio defiende una modernización progresiva y adaptada a las realidades culturales marroquíes.

Porque, según concluye el investigador, el futuro de la universidad marroquí no dependerá únicamente de edificios modernos, plataformas digitales o reformas administrativas, sino también de su capacidad para construir una relación más abierta, más participativa y más humana con sus propios estudiantes.

Por Faiza Rhoul
El 03/06/2026 a las 11h45