La habitual actividad del centro de Tánger dio paso a la consternación a primera hora de la tarde. Un joven, de unos treinta años, falleció tras una agresión de una violencia extrema perpetrada por una jauría de perros especialmente agresivos.
Según los primeros datos recabados en el lugar, el ataque se produjo en el jardín situado en la parte trasera del domicilio donde residía la víctima desde hacía algunos meses. Cuando se disponía a alimentar a cinco perros de tipo pitbull bajo su cuidado, estos se habrían vuelto repentinamente contra él.
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El ataque fue tan repentino como implacable. A pesar de sus intentos desesperados por defenderse y de sus gritos de auxilio, las profundas mordeduras en zonas vitales, especialmente en el cuello, el rostro y los muslos, no le dejaron ninguna oportunidad. A la llegada de los primeros auxilios y de los vecinos, el joven ya había fallecido a causa de las heridas.
Tras ser alertados, los servicios policiales se desplazaron al lugar para asegurar la zona e iniciar las investigaciones necesarias con el fin de esclarecer las circunstancias exactas de lo ocurrido. Paralelamente, los servicios municipales capturaron a los cinco animales, que han sido trasladados al depósito municipal.
El cuerpo de la víctima fue trasladado a la morgue del hospital regional Mohammed V para la realización de la autopsia. Este suceso reabre de forma contundente el debate sobre la peligrosidad de ciertas razas de perros y las condiciones de su tenencia en entornos urbanos.
