En un comunicado, la aerolínea de bajo coste precisa que esta medida tiene como objetivo conceder más tiempo a los pasajeros para pasar los controles de seguridad y las filas de pasaportes, reduciendo así el riesgo de retrasos en el embarque.
Esta evolución acompaña el despliegue masivo de terminales de autoservicio para el depósito de equipaje. De aquí a octubre, más del 95% de los aeropuertos de su red estarán equipados con estos dispositivos. Conectadas a la aplicación móvil de la compañía, estas terminales permitirán a los viajeros facturar sus maletas e imprimir sus etiquetas de forma autónoma, contribuyendo a agilizar los procedimientos y reducir los tiempos de espera. Esta mejora afecta especialmente al 20% de los pasajeros que viajan con equipaje en bodega, mientras que el 80% restante seguirá facturando en línea y dirigiéndose directamente a su puerta de embarque.
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Esta decisión se produce en un contexto tenso, pocos días después del incidente ocurrido el domingo 20 de abril en Marsella. Un vuelo de Ryanair con destino a Marrakech despegó dejando en tierra a unos 83 pasajeros que, sin embargo, estaban presentes en el aeropuerto. El incidente, atribuido en particular a la congestión en los controles de la policía de fronteras, provocó una fuerte polémica.
Desde entonces, las responsabilidades son objeto de divergencias entre los distintos actores. El aeropuerto de Marseille-Provence habla de una situación «excepcionalmente rara» y ha abierto una investigación interna para identificar los fallos. Según varios elementos, el bloqueo de los pasajeros estaría relacionado con la falta de personal en los controles, lo que impidió a muchos viajeros llegar a tiempo a la puerta de embarque.
Por su parte, Ryanair invoca limitaciones operativas que llevaron a la salida del avión a la hora prevista.
