El rápido aumento de las enfermedades crónicas en África está transformando progresivamente el equilibrio de las políticas sanitarias y ejerciendo una presión creciente sobre unas finanzas públicas ya debilitadas por el endeudamiento, los costes energéticos y las necesidades sociales. El cáncer, la diabetes, la hipertensión arterial, la insuficiencia renal o las enfermedades respiratorias representan ya uno de los principales desafíos económicos para los sistemas sanitarios africanos entre 2025 y 2026.