Mientras la relación franco-argelina atraviesa su crisis más grave desde la independencia del país vecino, surge una paradoja en el debate: el expediente del Sáhara Occidental —pese a ser el origen de la ruptura estratégica entre París y Argel— casi ha desaparecido del discurso oficial argelino. Tras los reproches sobre la memoria histórica, las polémicas mediáticas y las tensiones diplomáticas, este silencio revela un profundo malestar y el fracaso de un pulso que Argelia, de ahora en adelante, tiene dificultades para sostener. Analizamos las claves.