Estas son las 10 potencias que liderarán la economía africana en 2031, según el FMI

FMI - Fonds monétaire international - International Monetary Fund

Sede del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El 25/04/2026 a las 13h50

Las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, celebradas del 13 al 18 de abril de 2026 en Washington, han servido para actualizar las previsiones de las economías globales. El FMI ha revisado sus proyecciones de creación de riqueza (PIB) hasta el año 2031. En África, pese a los distintos ritmos de crecimiento, no se esperan cambios significativos entre los diez países que encabezarán la lista de los más ricos en el periodo 2025-2031.

Las reuniones de primavera de 2026 del FMI y el Banco Mundial se han desarrollado en un entorno global marcado por las incertidumbres, acentuadas por la guerra en Oriente Medio entre Estados Unidos, Israel e Irán. Estos encuentros permiten vislumbrar el rumbo de la economía mundial a través de las publicaciones y proyecciones de las dos principales instituciones económicas multilaterales.

Este año, el estallido del conflicto en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz —una vía por la que transita más del 20% del petróleo mundial— han agravado la coyuntura internacional

Este escenario desfavorable impacta directamente en la creación de riqueza global. Aunque algunos productores de petróleo y gas podrían beneficiarse del bloqueo en Ormuz, todo apunta a que la situación será, en términos generales, destructiva para la economía.

Así lo demuestra la revisión a la baja de las perspectivas de crecimiento en diversas regiones, así como la reaparición de la escasez y las tensiones inflacionistas en todo el mundo, que se suman a las ya desencadenadas por la guerra entre Rusia y Ucrania

Si bien este conflicto en Oriente Medio tiene consecuencias negativas a corto plazo, su prolongación podría afectar de forma duradera a numerosos países, especialmente a aquellos que dependen de las importaciones de hidrocarburos.

En este contexto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha actualizado sus proyecciones de creación de riqueza a nivel mundial.

Esta clasificación se basa en el Producto Interior Bruto (PIB) a precios corrientes (valor nominal), es decir, el valor de mercado de todos los bienes y servicios medido según sus precios actuales. Para facilitar la comparativa, los resultados se convierten a dólares según el tipo de cambio de mercado.

Este método de cálculo de la riqueza está fuertemente influenciado por la inflación y el efecto divisa, al estar las monedas denominadas en dólares. Así, tanto las fluctuaciones de los precios como las variaciones en los tipos de cambio pueden repercutir, de manera positiva o negativa, en la evolución del PIB de una nación.

A pesar de estas limitaciones, el PIB a precios corrientes expresado en dólares sigue siendo el principal indicador que utilizan las instituciones financieras y de desarrollo para calcular y comparar la creación de riqueza entre los distintos países del mundo.

Dicho modelo de cálculo refleja que la riqueza generada por el continente africano se situó en 3,12 billones de dólares en 2025. Se estima que esta cifra alcance los 3,56 billones en 2026 y llegue hasta los 4,83 billones de dólares en 2031, lo que representa un crecimiento del 54,81% o un PIB adicional de 1,71 billones de dólares.

En ese mismo intervalo, el PIB mundial se estableció en 118,8 billones de dólares en 2025 y se espera que ascienda a 126,3 billones en 2026, para alcanzar los 158,39 billones de dólares en 2031. Esto supone un incremento del 34,02% durante el periodo, lo que equivale a más de 49,21 billones de dólares en riqueza complementaria.

En 2025, el PIB de África representó únicamente el 2,64% de la riqueza global. Para 2031, la cuota del continente apenas subirá al 3,05%. Pese a contar con recursos de gran importancia —petróleo, gas, minerales, agricultura o un vasto potencial en energías renovables—, África sigue teniendo un peso escaso en el tablero económico mundial, a pesar de que concentra a más del 17% de la población del planeta.

Si se analiza de forma global, en 2026 los 54 países africanos —considerados como un «solo país»— se situarían en el octavo puesto de las naciones más ricas del mundo. Quedarían por detrás de Estados Unidos (32,38 billones), China (20,85 billones), Alemania (5,45 billones), Japón (4,38 billones), Reino Unido (4,26 billones), India (4,15 billones) y Francia (3,6 billones).

En 2031, África, considerada en su conjunto, solo ganará una posición al situarse en el séptimo puesto mundial con un PIB de 4,83 billones de dólares, superando así a Francia (4,13 billones de dólares).

En definitiva, el continente, dotado de un potencial extraordinario que incluye recursos naturales excepcionales (hidrocarburos, minerales, etc.), el 60% de las tierras arables del mundo aún sin explotar, recursos hídricos y una demografía de 1.600 millones de consumidores, sigue sin tener un peso económico proporcional a sus capacidades.

Más allá de la escasa creación de riqueza del continente frente a su enorme potencial, esta se encuentra distribuida de forma desigual. De hecho, los diez países más ricos de África concentraron, por sí solos, el 68,24% de la riqueza generada en 2025 (con un PIB de 2,129 billones de dólares). De cara a 2031, se espera que esta proporción se mantenga estable en el 68,62% (3,314 billones de dólares). Estos países son Afrique du Sud, Egipto, Nigeria, Argelia, Marruecos, Etiopía, Kenia, Angola, la República Democrática del Congo y Costa de Marfil.

Si se toman como referencia las proyecciones del FMI para los próximos seis años (2026-2031), se observa que no habrá grandes alteraciones en la creación de riqueza de las principales economías africanas.

Tanzanìa, que figuraba en este «Top 10», sale de la lista. En su lugar, la RD Congo se integra en el club de los países económicamente más potentes del continente ya desde 2026, con un PIB estimado en 123.410 millones de dólares. En el periodo 2025-2031, el PIB de este país debería pasar de 92.830 a 175.410 millones de dólares, lo que supone un incremento del 88,95%, equivalente a una creación de riqueza adicional de 82.580 millones de dólares. Lo mismo ocurre con Ghana, que ocupaba el séptimo puesto en 2025 con un PIB de 115.000 millones de dólares y abandonará la clasificación en 2027, a pesar de mostrar una situación económica en clara mejoría. El país registrará una dinámica menos vigorosa que su vecina Côte d’Ivoire, que mantendrá su puesto como décima economía africana durante todo el periodo.

En términos generales, este grupo incluye a las naciones más pobladas de África (Nigeria, Etiopía, Egipto y la República Democrática del Congo, las más ricas en hidrocarburos Nigeria, Argelia y Angola), las que poseen recursos minerales de gran relevancia (Sudáfrica, República Democrática del Congo y Marruecos), aquellas con una importante riqueza agrícola (Costa de Marfil, Etiopía, Kenia, Marruecos, Tanzania y Sudáfrica) y las que cuentan con las economías más diversificadas (Sudáfrica, Marruecos, Egipto y Nigeria).

Para las diez mayores economías africanas, el crecimiento en la creación de riqueza presentará fuertes divergencias entre los países, aunque sin alterar excesivamente la clasificación general durante el periodo 2025-2031.

Egipto: primera potencia económica africana a partir de 2030

Actual segunda potencia económica por detrás de Sudáfrica, Egipto superará al país arcoíris para convertirse en la economía más rica del continente a partir de 2030. Su PIB pasará de los 364.640 millones de dólares en 2025 a los 665.600 millones en 2031. El país de los faraones registrará uno de los crecimientos más robustos del septenio, con un incremento de la riqueza del 82,53%, lo que equivale a la generación de 300.960 millones de dólares adicionales.

Con una población que supera los 120 millones de habitantes, Egipto posee una de las economías más diversificadas del continente, junto con Sudáfrica y Marruecos. Además de su sector agrícola —que en 2025 lo encumbró como tercer exportador mundial de cítricos y que se beneficiará de los ríos artificiales para ampliar la superficie cultivable—, el país apuesta por sectores como el turismo, la energía y la industria para impulsar su crecimiento. Cairo mantiene la ambición de atraer a 30 millones de visitantes en 2028 y consolidarse entre los principales destinos mundiales.

El país contará también con la aportación de su numerosa diáspora, compuesta por más de 10 millones de egipcios residentes en el extranjero, cuyas remesas alcanzaron la cifra récord de 41.500 millones de dólares en 2025, según datos del Banco Central de Egipto. Estas transferencias representan la primera fuente de divisas del país, por delante de las exportaciones, el turismo o los ingresos del Canal de Suez.

Asimismo, los recientes e importantes descubrimientos de gas y petróleo frente a las costas egipcias —con reservas estimadas en 57.000 millones de metros cúbicos de gas y 130 millones de barriles de condensados de petróleo— impulsarán la creación de riqueza hacia el final del periodo analizado.

Más allá del peso de estos sectores, Egipto se apoya en las reformas estructurales de su economía.

Sin embargo, al igual que Nigeria, Egipto presenta notables fragilidades. Su dependencia del exterior (ayudas, donaciones, importaciones o turismo) hace que el país sea vulnerable a choques exógenos como la pandemia, el conflicto entre Rusia y Ucrania o la guerra en Oriente Medio. Además, la elevada inflación y la debilidad de la libra egipcia, devaluada en repetidas ocasiones en los últimos años, podrían condicionar las perspectivas de creación de riqueza.

Sudáfrica: un gigante con pies de barro

Debido a un crecimiento excesivamente débil desde hace años, Sudáfrica perderá su puesto como primera economía de África en 2030 en favor de Égypte. Según los datos actualizados del FMI, el país más industrializado del continente verá su PIB pasar de 427.140 millones de dólares en 2025 a 577.970 millones en 2031, lo que representa una progresión del 35,31% (148.010 millones de dólares de riqueza adicional). Esta tasa será la tercera más baja entre las diez principales potencias, solo por delante de Angola (26,96%) y Algérie (14,67%).

La economía sudafricana seguirá impulsada por su industria (automoción, farmacia, aeronáutica, etc.), la más desarrollada del continente; los recursos naturales (oro, platino, carbón, etc.); la agricultura, donde destaca como segundo exportador mundial de cítricos, y el turismo. Asimismo, el país debería beneficiarse de la estabilidad relativa del rand frente al dólar estadounidense.

No obstante, la economía sudafricana está debilitada por diversos factores. En primer lugar, existe un problema estructural de déficit eléctrico que lastra sectores enteros de la actividad. A esto se suman la degradación de las infraestructuras, los problemas logísticos, el desempleo (32%), la corrupción, la inseguridad y las profundas desigualdades sociales. Por último, pesan las tensiones con Estados Unidos, país del que la nación arcoíris es el principal socio económico en el continente, lo que podría traducirse en un retroceso de sus exportaciones.

Para mantener su posición, los dirigentes deben profundizar en las reformas estructurales para dinamizar una economía estancada durante años. Las primeras medidas aplicadas en los sectores energético y logístico, así como en las empresas públicas, comienzan a dar sus primeros frutos.

Nigeria: el PIB oscila al compás del naira

Con una población estimada en 240 millones de habitantes, Nigeria, cuarta potencia económica africana en 2025 con un PIB de 290.490 millones de dólares, mejorará su posición hasta alcanzar el tercer puesto ya en 2026, con un PIB que ascenderá a 377.370 millones de dólares. Al cierre del periodo analizado (2025-2031), la riqueza generada por el país alcanzará los 496.280 millones de dólares, según las proyecciones del FMI, lo que supone una evolución del 70,84% y una creación de riqueza adicional de 205.790 millones de dólares.

Durante este periodo, la economía nigeriana se apoyará en el sector petrolero, del que es el primer productor africano con una producción al alza que supera actualmente los 1,5 millones de barriles diarios. También influirá el renovado interés por la agricultura y el impulso industrial derivado de las inversiones de Aliko Dangote, el hombre más rico de África, quien ha ampliado su refinería hasta convertirla en la mayor del mundo con una capacidad de 1,4 millones de barriles al día. El desarrollo de la industria química (fertilizantes, PVC, etc.) y los ambiciosos proyectos de infraestructuras ferroviarias y autopistas completan este escenario.

Todos estos factores permitirán que Nigeria, según datos del Banco Mundial, registre tasas de crecimiento relativamente elevadas en comparación con años anteriores. Se estima que el crecimiento se sitúe en el 4,1% en 2026, el 4,2% en 2027 y el 4,3% en 2028.1

Sin embargo, el motor principal del crecimiento del PIB será la apreciación del naira. Su depreciación en los últimos años fue la causa directa de que Nigeria descendiera de la primera a la cuarta posición económica del continente.

Pese a todo, Nigeria seguirá enfrentándose a desafíos colosales para recuperar la cima de las economías del continente. El obstáculo más crítico es el déficit energético: aun siendo el primer productor de petróleo y poseyendo las mayores reservas de gas de África, su tasa de electrificación es de apenas el 57%. Esta carencia lastra a las empresas, especialmente a las pymes, que no disponen de recursos para equiparse y abastecerse mediante grupos electrógenos.

El país también debe lidiar con una inseguridad creciente, la corrupción, una inflación galopante, infraestructuras deficientes y la falta de liquidez. Todo ello subraya la urgencia de acometer reformas estructurales valientes para revitalizar su economía.

Argelia: una de las menores creaciones de riqueza

Tras el efecto del «rebase» en el cálculo del PIB realizado por las autoridades para incluir al sector informal, la economía argelina tenderá a ralentizarse en los próximos años. Según las proyecciones del FMI, tras alcanzar los 285.720 millones de dólares en 2025, el PIB del país se situará en 327.650 millones en 2031. Esto supone un crecimiento del 14,67%, la tasa más baja de todo el «Top 10» africano, lo que equivale a una creación de riqueza adicional de solo 38.000 millones de dólares en el periodo analizado.

Como consecuencia de este estancamiento, la economía de Argelia será superada por la de Nigeria ya en 2026.

Actualmente, el PIB argelino se beneficia tanto del citado rebase como de un tipo de cambio oficial dinar-dólar desconectado de la realidad económica nacional. Mientras que la tasa oficial es de 132,29 dinares por dólar, en el mercado paralelo —auténtico barómetro del país— el dólar se cambia a 238 dinares, una brecha superior a los 105 dinares. Si se aplicara el tipo de cambio del mercado paralelo al PIB de Algérie, este caería hasta los 158.000 millones de dólares en 2025.

El problema fundamental de la economía argelina es que, pese a su enorme potencial, mantiene una dependencia absoluta de la renta petrolera, que genera más del 95% de los ingresos por exportación y más del 45% de los recursos presupuestarios.

El escaso crecimiento proyectado se explica, fundamentalmente, por esta falta de diversificación, lo que deja el desarrollo del país totalmente supeditado a la evolución de los precios del crudo en el mercado internacional.

Marruecos: una economía diversificada impulsada por la automoción

La economía marroquí es una de las más diversificadas del continente, junto con la de Afrique du Sud. El sector del automóvil es hoy su principal motor, por delante de los fosfatos y sus derivados, la agricultura, el turismo, la aeronáutica o el textil. Esta economía se apoya en infraestructuras de calidad (autopistas, ferrocarriles, aeropuertos y puertos) y en cadenas logísticas muy eficientes, entre las que destaca el puerto Tanger Med, el primer puerto de contenedores de África y el Mediterráneo, y el tercero más eficiente del mundo.

Se espera que el PIB de Marruecos pase de 182.590 millones de dólares en 2025 a 283.420 millones en 2031, lo que supone una progresión del 55,2%, equivalente a la creación de 100.830 millones de dólares en riqueza adicional. De este modo, Marruecos consolida su posición como la quinta economía más potente de África durante este periodo.

El crecimiento podría ser incluso mayor si se confirma para los próximos años el regreso de las lluvias en 2026, tras siete años de sequía. Esta aportación se sumaría a las importantes inversiones en infraestructuras (aeropuertos, autopistas, estadios, hoteles...) que el país desarrolla de cara a la Copa del Mundo 2030, que Maroc coorganiza con España y Portugal.

Etiopía: la mayor progresión del continente

Segunda potencia demográfica con 140 millones de habitantes, Etiopía es también una de las economías más dinámicas del continente. Tras crecer un 8,1% en 2025, el país debería registrar tasas de crecimiento en torno al 7,2% en 2026, el 7,1% en 2027 y el 7,7% en 2028, situándose entre las más altas de África. Así, su PIB pasaría de 109.110 millones de dólares en 2025 a 242.550 millones en 2031, lo que representa un aumento del 122,23% —el más fuerte de los diez países analizados— y un PIB adicional de 133.440 millones de dólares.

La economía etíope se apoya en su sector agrícola, la producción de energía —gracias a la inauguración en 2025 de la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD), que duplica la producción eléctrica del país—, las infraestructuras y la industria manufacturera. Esta dinámica se verá reforzada por las reformas en curso en sectores como la banca, las telecomunicaciones, el transporte y los seguros.

Sin embargo, este impulso se ve algo frenado por la depreciación de la moneda local (birr) frente al dólar. Tras la liberalización del tipo de cambio en julio de 2024, que provocó una fuerte devaluación, la moneda ha seguido cayendo; si a finales de 2025 se necesitaban 155 birrs por dólar, la estabilización del cambio entre 2026 y 2031 tendría un impacto positivo en el cálculo del PIB.

Además, la economía etíope debe hacer frente a las tensiones políticas entre el poder central y los estados federados. La guerra en Tigré frenó considerablemente el crecimiento y la aparición de nuevas tensiones en otras regiones amenaza la cohesión y el futuro de la federación.

Junto a estas seis grandes potencias, el grupo de las diez economías más fuertes de África para 2031 se completa con Kenya (que pasará de 136.460 millones de dólares en 2025 a 196.040 millones en 2031), Angola (de 141.730 millones a 327.650 millones), RD Congo (de 92.830 millones a 175.410 millones) y Côte d’Ivoire (de 98.890 millones a 169.770 millones).

Evolución proyectada del PIB de las 10 mayores economías africanas para el periodo 2025-2031 (en miles de millones de dólares)

País20252026e2027p2028p2029p2030p2031pVar. 2031/2025Var. 2031/2025 (mld)
Égypte36543045850856061166682,53%+301
Afrique du Sud42748049451353355557835,31%+148
Nigeria29037738840643546549670,84%+206
Algérie28631731932032332532814,67%+42
Maroc18319421322824526328355,22%+101
Éthiopie109122141161185212243122,23%+133
Kenya13614715516217218419643,66%+60
Angola14115215415916417218026,92%+38
RD Congo9312313314215316417588,95%+83
Côte d’Ivoire9911212113214315617071,67%+71

(e): Estimaciones | (p): Previsiones

Fuente: tabla elaborada a partir de datos del FMI

No obstante, estas proyecciones están sujetas a diversos factores que pueden condicionar la evolución de la creación de riqueza. En primer lugar, destacan las tensiones geopolíticas, cuyas consecuencias a corto, medio y largo plazo sobre las distintas economías pueden derivar en desabastecimientos, escaladas de precios y crisis de efectos potencialmente catastróficos.

En segundo lugar, el comportamiento de las distintas divisas africanas frente al dólar puede determinar la evolución, al alza o a la baja, del PIB expresado en dicha moneda. El caso de Nigeria es ilustrativo. En 2022, el PIB del país alcanzó los 645.680 millones de dólares, según datos del FMI. Sin embargo, debido a las «devaluaciones» del naira —cuyo tipo de cambio pasó de 412,70 nairas por dólar en enero de 2022 a 1.694,25 nairas en noviembre de 2024—, la riqueza generada desde entonces ha sido neutralizada por la fuerte depreciación de la moneda local al ser convertida a dólares estadounidenses.

De este modo, el PIB nigeriano descendió de los 645.680 millones de dólares en 2022 a los 252.110 millones en 2024, lo que provocó que el país cayera del primer al cuarto puesto de las potencias económicas africanas, por detrás de Sudáfrica, Egipto y Argelia.

Todo ello a pesar de que la economía nigeriana ha continuado diversificándose y creciendo mediante proyectos estructurantes como la refinería de Dangote, la sexta más grande del mundo.

Asimismo, la inflación también incide en el nivel del PIB al inflar artificialmente el valor de la riqueza creada.

Por otra parte, las políticas económicas, el descubrimiento de nuevos yacimientos de hidrocarburos o minerales y la calidad de la gobernanza serán factores clave en la generación de riqueza durante el periodo 20226-2031.

Finalmente, un factor determinante será el impacto de la inteligencia artificial (IA) en las economías africanas. Esta tecnología podría alterar la clasificación en favor de aquellos países que mejor aprovechen este motor de desarrollo, capaz de generar más de un billón de dólares de riqueza para 2035 en el continente, especialmente en los sectores agrícola, comercial, industrial, financiero y sanitario.

Las naciones mejor preparadas, con buena conectividad, infraestructuras sólidas y capital humano cualificado, serán las grandes beneficiarias de este avance.

Por Moussa Diop
El 25/04/2026 a las 13h50