Cerca del 83% de los empleos en África pertenecen todavía al sector informal en 2024, según datos consolidados de la Comisión Económica para África. Este peso masivo, que se mantiene en el tiempo, sostiene la actividad económica pero reduce fuertemente los ingresos públicos y frena la expansión de la protección social, planteando una cuestión central: ¿cómo transformar un motor de subsistencia en una palanca de desarrollo estructurado a escala continental?