Estudiantes africanos en Francia: el mínimo exigido para obtener el visado sube a 877 euros al mes

El 11/08/2026 a las 09h20

Francia se ha fijado como objetivo alcanzar los 500.000 estudiantes extranjeros en 2027. Pero desde el 1 de agosto de 2026 exige a los solicitantes de un visado de estudiante acreditar recursos mensuales por valor de 877,50 euros, frente a los 615 exigidos hasta ahora. Un aumento del 42,7% que tendrá un impacto directo en miles de familias.

Desde el 1 de agosto de 2026, los candidatos a un visado de estudiante para Francia deben acreditar recursos mensuales de 877,50 euros, es decir, unos 9.480 dírhams marroquíes, 193.000 dinares argelinos, 2.940 dinares tunecinos o 575.650 francos CFA. Hasta ahora, el mínimo exigido era de 615 euros, equivalentes aproximadamente a 6.640 dírhams marroquíes, 135.300 dinares argelinos, 2.060 dinares tunecinos o 403.415 francos CFA.

Se trata de un incremento del 42,7% que, a la luz de los datos de Campus France y del decreto 2026-526, afecta de lleno a los países africanos.

Solo en las estadísticas oficiales de Campus France correspondientes a 2025, las dos grandes regiones del continente —África del Norte-Oriente Medio y África subsahariana— representan conjuntamente el 53% de los 419.694 estudiantes extranjeros contabilizados en Francia durante el curso 2023-2024. El impacto será, por tanto, especialmente fuerte en África.

El decreto del 22 de junio de 2026 no se limita a elevar un umbral. También modifica la propia naturaleza del criterio. Durante dos décadas, el mínimo exigido permaneció fijado en 615 euros, tomando como referencia una asignación para becarios del Gobierno francés que no se había actualizado desde una orden de 31 de diciembre de 2002.

Los once países africanos entre los 25 principales países de origen de estudiantes extranjeros en Francia

Marruecos43.35410%-4%+4%
Argelia34.2698%+7%+10%
Senegal16.9554%+11%+37%
Túnez15.2244%+7%+17%
Costa de Marfil11.7723%+10%+32%
10ºCamerún10.8803%+11%+46%
11ºCongo-Brazzaville8.3072%+11%+50%
15ºBenín7.0032%+24%+105%
17ºGabón5.8131%+3%+17%
18ºMadagascar5.6121%+11%+28%
21ºTogo5.4241%+17%+73%

Fuente: MESR/SIES, 2024.

Al pasar a exigir el equivalente al 47% del salario mínimo bruto francés, es decir, alrededor del 60% del salario mínimo neto, el Gobierno introduce un indicador que deberá revisarse al menos una vez al año en función de la inflación. En la práctica, esto significa que el umbral tenderá a aumentar automáticamente sin necesidad de una nueva intervención legislativa.

Para las familias africanas que recurren a ahorros personales, garantías familiares o becas, el impacto es inmediato. Acreditar 10.530 euros de recursos anuales en lugar de 7.380 supone un esfuerzo adicional de 3.150 euros al año. No es una simple formalidad administrativa, sino una barrera que opera antes incluso de que entre en juego el mérito académico.

Los datos del Ministerio francés de Enseñanza Superior e Investigación para 2023-2024 son claros. África del Norte-Oriente Medio suma 115.863 estudiantes, el 28% del total de extranjeros, con un crecimiento del 14% en cinco años.

África subsahariana le sigue inmediatamente con 103.450 estudiantes, el 25% del total, y una progresión dos veces superior a la media mundial, con un aumento del 34% en cinco años. Entre ambas regiones concentran más de la mitad de los estudiantes extranjeros matriculados en la enseñanza superior francesa.

Entre los 25 principales países de origen aparecen once africanos, todos ellos países en los que acreditar recursos económicos desempeña un papel determinante. Marruecos encabeza ampliamente la clasificación con 43.354 estudiantes, el 10% del total, pese a un descenso del 4% en un año. Argelia ocupa el segundo lugar con 34.269 estudiantes, un 8% del total y un aumento anual del 7%.

Senegal, quinto con 16.955 estudiantes, registra un aumento del 11% en un año y del 37% en cinco. Túnez, sexto con 15.224 estudiantes, crece un 7%. Costa de Marfil, octava con 11.772 estudiantes, aumenta un 10%, mientras que Camerún, décimo con 10.880, progresa un 11%. Les siguen Congo-Brazzaville, undécimo con 8.307 estudiantes y un aumento del 11%, y Benín, decimoquinto con 7.003, que crece un 24% en un año y un espectacular 105% en cinco años.

Más abajo en la clasificación, Gabón, en el puesto 17 con 5.813 estudiantes, crece un 3% en un año y un 17% en cinco. Madagascar, en el puesto 18 con 5.612 estudiantes, avanza un 11% y un 28% respectivamente, mientras que Togo, en el puesto 21 con 5.424 estudiantes, registra aumentos del 17% en un año y del 73% en cinco.

En estos tres países, donde acreditar los recursos económicos es un requisito indispensable, el aumento del 42,7% del mínimo exigido podría poner en riesgo numerosos proyectos de estudios.

No se trata, además, de colectivos estabilizados, sino de flujos en plena expansión, impulsados por una población joven y por una francofonía que convierte a Francia en un destino natural. El nuevo umbral amenaza con frenar esta tendencia.

Un mecanismo con varios efectos

Las vías aceptadas para demostrar los recursos —ahorros personales, avalista o beca— pueden parecer neutrales, pero su aplicación dista mucho de ser homogénea. En un contexto en el que las becas concedidas por los gobiernos africanos siguen siendo limitadas, es a menudo la solidaridad familiar ampliada la que permite cubrir las necesidades.

Sin embargo, acreditar 877,50 euros al mes implica que un avalista deberá demostrar unos ingresos regulares muy superiores, en países donde el salario mínimo, cuando existe, está muy lejos del SMIC francés.

El decreto 2026-526 del 22 de junio de 2026 no contempla ninguna modulación geográfica ni ningún mecanismo progresivo. El nuevo artículo R. 422-2 se aplica de manera uniforme a cualquier ciudadano de un país tercero.

La única vía de alivio prevista es la posibilidad de trabajar hasta un 60% de la jornada anual. Sin embargo, el acceso al mercado laboral está condicionado a la obtención previa del visado, lo que crea un círculo vicioso para quienes no puedan acreditar los recursos exigidos antes de llegar a Francia.

El informe 2025 de Campus France recuerda, por su parte, el objetivo gubernamental de alcanzar los 500.000 estudiantes extranjeros en 2027. Con 430.000 contabilizados en 2023-2024, la meta seguía siendo ambiciosa pero alcanzable.

Sin embargo, la actualización y la indexación del nivel de recursos que deben acreditar los ciudadanos de países terceros para obtener un permiso de residencia por estudios introducen una contradicción evidente: Francia quiere atraer a más estudiantes, pero al mismo tiempo endurece las condiciones de acceso.

Francia, séptimo destino mundial para estudiantes internacionales, se encuentra así en una encrucijada. Los datos clave de Campus France para 2025 muestran que, entre 2017 y 2022, Reino Unido aumentó su número de estudiantes internacionales un 55%, Canadá un 60% y Alemania, que se convirtió por primera vez en el tercer país receptor del mundo, un 56%. En el mismo periodo, Francia solo creció un 21%.

La diferencia no es casual. El informe destaca que esos tres competidores han adoptado políticas proactivas. Canadá y Reino Unido ofrecieron durante años algunas de las condiciones más favorables del mundo para permanecer en el país tras finalizar los estudios, mientras que Alemania, junto con Irlanda y Estonia, se ha convertido en uno de los países más atractivos de la Unión Europea, con programas en inglés en sectores valorados como la ingeniería y los negocios y una buena posición en los rankings internacionales.

Campus France señala además que «en varios países francófonos, cuya movilidad estudiantil se dirige en gran medida hacia Francia, esta se enfrenta a una fuerte competencia de países como Canadá y Alemania, especialmente en las ciencias fundamentales».

Si a esta pérdida de atractivo se suma una barrera financiera elevada de forma brusca un 42,7%, los mejores perfiles, especialmente aquellos con dominio del francés y buenas competencias científicas, podrían optar por universidades canadienses o alemanas, donde las condiciones económicas de acceso son más flexibles y las perspectivas profesionales más atractivas.

Las consecuencias también podrían sentirse en las propias universidades africanas, con menos salidas hacia Francia y una presión adicional sobre campus locales que ya se encuentran saturados.

Pero este no es el único efecto de la medida. Al seleccionar en función del poder adquisitivo, Francia no filtra únicamente estudiantes, sino también perfiles socioeconómicos, reduciendo con ello la diversidad que durante años constituyó uno de sus principales activos en el panorama internacional de la enseñanza superior.

Quizá la historia recuerde que fue durante el verano de 2026, mediante una simple actualización normativa, cuando Francia redibujó el mapa de sus afinidades universitarias y se alejó un poco más de quienes, durante décadas, habían elegido sus aulas para construir su futuro.

Por Modeste Kouamé
El 11/08/2026 a las 09h20