La asociación «Touche pas à mon enfant» expresó este lunes 10 de agosto su profunda preocupación por la situación de los niños y menores presentes en Sebta tras la reciente oleada de cruces. En un comunicado, la ONG señala haber recibido informaciones sobre presuntas agresiones sexuales sufridas por varias menores, así como sobre la presencia de niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad y sin mecanismos de protección adecuados.
La organización subraya que la preocupación no se limita a las condiciones en las que se produce el cruce, sino también a lo que sucede después de la llegada. Un menor no acompañado o insuficientemente protegido puede quedar expuesto a numerosos riesgos, como la violencia, la explotación, la trata, el chantaje o las agresiones sexuales.
«Los casos denunciados de agresiones sexuales contra menores deben ser tratados con la máxima gravedad y urgencia y ser objeto de investigaciones rigurosas e independientes», sostiene la asociación, que pide al mismo tiempo prudencia ante la difusión de cifras no verificadas sobre el número de víctimas.
La ONG plantea varias medidas concretas. Reclama identificar a todos los menores presentes en Sebta y comprobar su situación jurídica y social. También pide habilitar estructuras de alojamiento seguras y adaptadas para las menores y los niños no acompañados, así como proporcionar atención médica, psicológica y social a cualquier menor que pueda haber sufrido violencia o explotación.
La asociación reclama además la apertura de investigaciones judiciales sobre todas las denuncias de agresiones sexuales y que cualquier persona cuya responsabilidad quede acreditada responda ante la justicia.
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«Touche pas à mon enfant» pide asimismo acelerar la localización de las familias y la reunificación familiar cuando esta responda al interés superior del menor, además de reforzar la coordinación entre las autoridades marroquíes y españolas para garantizar la protección, los derechos y la dignidad de los menores marroquíes afectados.
La asociación recuerda que un niño es, ante todo, un niño y que posee derechos fundamentales a la protección, la seguridad y la dignidad. Para la ONG, proteger a los menores en circunstancias como estas constituye una responsabilidad humana y jurídica compartida. Ningún niño, insiste, debe quedar desprotegido entre fronteras, procedimientos administrativos o conflictos de competencias.
