Las tecnologías digitales avanzadas ya forman parte de aplicaciones concretas en diversas economías del continente. El informe de la CEA destaca que la inteligencia artificial (IA), el internet de las cosas (IoT) y el blockchain se emplean en sectores como la agricultura, las finanzas, la sanidad o el comercio, con resultados que ya se reflejan en el rendimiento económico.
El motor de este cambio es el dato. La IA utiliza volúmenes masivos de información para automatizar la toma de decisiones, mientras que el IoT capta datos en tiempo real mediante sensores conectados y el blockchain garantiza la seguridad y trazabilidad de las operaciones. Este conjunto permite reducir las asimetrías de información y optimizar los flujos económicos, lo que repercute directamente en la productividad.
Los resultados por sectores ratifican esta tendencia. En la agricultura, diversos proyectos piloto en África Oriental muestran incrementos en el rendimiento de entre el 10% y el 20% gracias al uso combinado de sensores y algoritmos predictivos. Por su parte, el comercio se beneficia de una reducción en los tiempos logísticos a través de la trazabilidad digital, mientras que el sector financiero amplía el acceso al crédito mediante el uso de datos alternativos.
La expansión tecnológica depende de la interacción entre administraciones públicas, empresas privadas y socios internacionales. La Unión Africana (UA) coordina esta transformación mediante la Estrategia de Transformación Digital para África (2020-2030), cuyo objetivo es armonizar las políticas digitales en todo el continente.
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El sector privado actúa como un acelerador fundamental. Un ejemplo claro es la plataforma Jumia, que en 2024 contaba con 5,4 millones de usuarios activos, 70.000 vendedores y 22,3 millones de pedidos, integrando soluciones de IA y optimización logística. Este tipo de empresas ayuda a estructurar mercados digitales que todavía están fragmentados. Al mismo tiempo, las instituciones internacionales y las alianzas técnicas aportan la financiación y la experiencia necesarias. El informe insiste en que estas cooperaciones son esenciales para reducir la brecha en infraestructuras y competencias.
El crecimiento de estas herramientas se enmarca en una dinámica continental impulsada por la Zona de Libre Comercio Continental Africana (ZLECAf). El documento señala que el comercio digital se está convirtiendo en un motor de integración al facilitar el intercambio de datos y las transacciones transfronterizas. Este proceso se apoya en instrumentos institucionales específicos, como el protocolo sobre comercio electrónico de la ZLECAf, que busca regular la circulación de datos y armonizar las normas digitales entre los países africanos. La lógica económica es clara: al reducir los costes de transacción y mejorar la transparencia, estas tecnologías refuerzan la competitividad de las empresas africanas en los mercados regionales e internacionales.
Aplicaciones sectoriales de las tecnologías digitales en África
| Sector | Tecnologías empleadas | Efectos económicos observados |
|---|---|---|
| Agricultura | IA, IoT | Aumento del rendimiento del 10% al 20% (proyectos piloto) |
| Finanzas | IA, blockchain | Mayor inclusión financiera y mejor evaluación del riesgo |
| Comercio | Blockchain, IoT | Trazabilidad y reducción de los plazos logísticos |
| Sanidad | IA, Big Data | Mejora del diagnóstico y de la gestión de datos |
| Transporte | IoT, análisis de datos | Seguimiento en tiempo real y optimización de flujos |
Fuente: CEA, Informe Económico para África 2026
Sin embargo, el avance de los usos digitales revela un equilibrio de poder tecnológico desfavorable. Las infraestructuras de datos, especialmente los centros de datos y los servicios en la nube, siguen bajo el control mayoritario de actores ajenos al continente.
Esta situación limita la capacidad de África para retener el valor generado. El informe subraya que el acceso, el almacenamiento y el procesamiento de la información condicionan directamente los beneficios económicos vinculados a la IA, el IoT y el blockchain. Además, los costes de acceso a los datos representan un obstáculo real. En 2023, el precio medio del gigabyte en el África subsahariana era 1,3 veces superior a la media mundial, una diferencia que frena el uso de servicios digitales y perjudica a las empresas locales.
El factor energético también resulta determinante. Los centros de datos consumen aproximadamente 415 teravatios-hora de electricidad en todo el mundo, lo que supone el 1,5% del consumo total. Además, su funcionamiento requiere grandes cantidades de agua para la refrigeración.
Estas exigencias plantean un reto particular para las economías africanas, donde el acceso a una energía fiable sigue siendo desigual. El informe advierte de que una instalación de 1 megavatio puede consumir hasta 25,5 millones de litros de agua al año, lo que aumenta la presión sobre los recursos locales. Esta realidad obliga a un equilibrio económico: invertir en infraestructuras digitales implica reforzar simultáneamente la capacidad energética, lo que eleva los costes de entrada.
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Pese a estas limitaciones, los beneficios económicos son evidentes. Los datos obtenidos mediante estas tecnologías mejoran la toma de decisiones en áreas clave como las finanzas, la agricultura o la gobernanza.
En el ámbito financiero, la explotación de datos permite ampliar el acceso a los servicios, especialmente a través de soluciones de tecnología financiera (fintech) y banca móvil. El lanzamiento de una moneda digital por parte del banco central de Rwanda en 2024 es un ejemplo de esta transformación, con el objetivo de reducir los costes de transacción y fomentar la inclusión.
Por su parte, las pequeñas y medianas empresas también se aprovechan de estos avances. El acceso a datos fiables mejora la evaluación del riesgo crediticio y facilita la obtención de financiación, lo que impulsa la inversión y el crecimiento.
El desarrollo tecnológico se enfrenta, no obstante, a carencias estructurales relacionadas con la calidad y disponibilidad de la información. El informe señala vacíos importantes en varios sectores, como la sanidad, la agricultura o el procesamiento de lenguas africanas.
Las bases de datos suelen estar incompletas o fragmentadas, lo que limita la creación de soluciones adaptadas a las realidades locales. Asimismo, la falta de estandarización y las dificultades para integrar distintos sistemas frenan la innovación.
A estos obstáculos se suma la falta de competencias. La carencia de expertos en IA, IoT y blockchain reduce la capacidad de las instituciones públicas y privadas para aprovechar todo el potencial de estas tecnologías.
Ante estos desafíos, varios Estados africanos desarrollan iniciativas para reforzar su soberanía digital. El proyecto de blockchain de las Aduanas de Marruecos, desarrollado con socios internacionales, ilustra esta estrategia al asegurar los intercambios comerciales y agilizar los trámites.
Estas acciones reflejan la voluntad de controlar mejor los flujos de datos y reducir la dependencia de infraestructuras extranjeras. El informe hace hincapié en que el dominio de la información es una palanca fundamental para captar valor económico.
Esta tendencia se alinea con los objetivos de la Agenda 2063 de la Unión Africana (UA), que vincula las tecnologías digitales con la mejora del nivel de vida y la transformación económica del continente. En este contexto, el evento Gitex Africa, celebrado en Marrakech, en el sur de Marruecos, mostró recientemente cómo las empresas emergentes africanas están marcando su propio ritmo digital.
