Central Park al ritmo de Marruecos: una primicia árabe y africana en el SummerStage Festival de Nueva York

Les artistes marocains présents au SummerStage Festival de New York.

Los artistas marroquíes presentes en el SummerStage Festival de Nueva York.

El 12/07/2026 a las 13h00

Por primera vez, el prestigioso SummerStage Festival de Nueva York dedica una velada entera a un país árabe y africano. El miércoles 15 de julio de 2026, el evento «Morocco: from Dakhla to Casablanca» hará vibrar Central Park al ritmo de la diversidad musical marroquí. Esta iniciativa, impulsada por Youssef Kamal, fundador de Maroc Festivals, lleva el patrimonio y la modernidad del Reino al corazón de Manhattan. Un adelanto.

El miércoles 15 de julio de 2026, Marruecos escribirá una de las páginas más destacadas de su proyección musical internacional. Por primera vez en su historia, el prestigioso SummerStage Festival de Nueva York, que celebra su 40º aniversario, dedicará una gran velada en exclusiva a un país árabe y africano. Bajo el sugerente lema «Morocco: from Dakhla to Casablanca», el corazón de Manhattan vibrará al ritmo de los sonidos marroquíes, marcando un punto de inflexión en la diplomacia cultural del Reino.

Cada verano, Central Park se transforma en el epicentro mundial de las músicas del mundo y atrae a cientos de miles de espectadores, además de una enorme cobertura mediática. Conseguir una velada monográfica en esta edición de aniversario no es un logro menor. Detrás de esta hazaña se encuentra el programa Maroc Festivals, una iniciativa lanzada en 2012 para impulsar la escena artística marroquí dentro de los grandes circuitos internacionales.

Esta presencia inédita es fruto de un trabajo de largo recorrido liderado por Youssef Kamal, fundador de Maroc Festivals. Durante cerca de diez años, este casablanqués apasionado mantuvo conversaciones con la directora del festival, Erika Elliott, para convencerla del potencial de una escena marroquí unida, en un festival acostumbrado a colaborar con potencias culturales sólidamente consolidadas como Francia, Brasil o Corea del Sur. Finalmente, lo ha conseguido.

L'affiche de l'événement.

Para Youssef Kamal, lo que está en juego va más allá de su satisfacción personal. Se trata de una responsabilidad colectiva. «Marruecos figura ahora en el mapa mundial de la música. Esta presencia nos confiere una responsabilidad colectiva: como marroquíes, debemos convertirnos en la locomotora internacional de toda la escena musical árabe y africana», resume en una entrevista con Le360.

Más allá de los escenarios, la iniciativa tiene también una clara vocación profesional. Gracias a una colaboración entre Maroc Festivals y SummerStage, la víspera de los conciertos se organizarán encuentros profesionales para permitir que los artistas marroquíes conozcan a programadores estadounidenses y sienten las bases de futuras giras al otro lado del Atlántico.

Con raíces y alas

La programación ha sido cuidadosamente concebida como un viaje espaciotemporal a través de la diversidad cultural del Reino. El público neoyorquino tendrá la oportunidad de descubrir una escena artística en plena efervescencia, que oscila entre una tradición preservada y una modernidad audaz.

En el programa de esta velada, que promete ser mágica, figura Hamid El Kasri, maestro indiscutible de la tradición gnaoua y considerado uno de los grandes embajadores itinerantes de la música marroquí. Su presencia en Nueva York tiene ecos de un histórico regreso a los orígenes. Youssef Kamal recuerda, en este sentido, el vínculo único que une a Marruecos y Estados Unidos. «El legendario pianista de jazz neoyorquino Randy Weston se instaló en Tánger en las décadas de 1960 y 1970 para tocar con los gnaouas. Fue uno de los primeros artistas internacionales en interesarse por esta música. Programar a Hamid El Kasri esa noche es recordar al público estadounidense que uno de sus propios iconos vino a buscar inspiración entre nosotros», señala Youssef Kamal.

También figura en el programa Hoba Hoba Spirit, auténtica leyenda viva y uno de los grandes referentes del rock fusión marroquí. Elegido por su enorme popularidad y su fuerza sobre el escenario, el grupo tenderá un puente entre el espíritu rockero de Nueva York y la energía marroquí.

A ellos se suman Mr ID y NDRK, destacados embajadores de la escena electrónica de Casablanca, que reinterpretarán los patrimonios tradicionales —en particular, la música hassaní propia del Sáhara marroquí— a través de sofisticados ritmos electro-urbanos.

Y, por último, Dakhla Casa Xpress, una creación exclusiva e innovadora que sella la alianza entre las influencias saharianas y la cultura urbana de Casablanca. Este grupo reúne a virtuosos excepcionales, entre ellos el joven teclista del colectivo, procedente de una ilustre estirpe de músicos de Dakhla y descubierto por prestigiosos profesores del Berklee College of Music, que lo consideran un auténtico «pequeño genio», así como el DJ y productor NDRK.

Una iniciativa de esta envergadura no habría podido ver la luz sin un fuerte compromiso de los poderes públicos. Youssef Kamal destaca el papel decisivo del Ministerio de Juventud, Cultura y Comunicación, así como del Consejo de la Comunidad Marroquí en el Extranjero (CCME). El propio ministro comprendió de inmediato la importancia estratégica del evento y aprobó la financiación de un cartel artístico completo, una iniciativa de una magnitud inédita. Por su parte, el CCME se ha consolidado como un pilar fundamental de la operación, fiel a su misión de preservar los vínculos culturales y de identidad con los Marroquíes del Mundo, al tiempo que fomenta el diálogo intercultural con los países de acogida. Sin olvidar a Neila Tazi, destacada figura del ámbito cultural y, en particular, productora del Festival Gnaoua.

El artesano comprometido con una lucha milenaria

Profundamente arraigado en su ciudad natal, Casablanca, Youssef Kamal es un hombre guiado por una doble pasión: la música y la historia profunda de Marruecos. Desde su infancia estuvo inmerso, junto a su padre, en el trance de la música hassaní. Años más tarde, imprimió una nueva dinámica a las provincias del Sur mediante el desarrollo de los deportes de deslizamiento y del festival «Mar y Desierto» en Dakhla durante la década de 2000.

Para él, la promoción de los artistas marroquíes en el extranjero constituye un acto de memoria patriótica. «Mi profundo apego a la historia del Reino es una lucha de cada instante, que también se expresa a través de la música. Se trata de recordar que Marruecos posee más de 1.200 años de historia y que su historia no comienza con el Tratado de Algeciras», afirma con contundencia. Como muestra de ese espíritu agudo y cultivado, el pasado 4 de julio, con motivo del Día de la Independencia de Estados Unidos, no dejó pasar la oportunidad de recordar por correo electrónico a todo el equipo estadounidense de SummerStage que Marruecos fue el primer Estado del mundo en reconocer la independencia de Estados Unidos.

Hoy, mientras la música marroquí atraviesa un momento de esplendor, Youssef Kamal mira más lejos. Defiende activamente una estructuración duradera del sector, siguiendo el modelo del… fútbol y del trabajo realizado en el seno de la FRMF, y aboga por la creación de una auténtica «Casa de la Música Marroquí». Un espacio nacional que permitiría, por fin, conservar, archivar, documentar y promover este patrimonio de valor incalculable.

El 15 de julio de 2026, en Central Park, no serán únicamente artistas marroquíes quienes suban al escenario. Será el alma, la historia y el futuro de toda una nación decididamente cultural los que resonarán bajo el cielo de Nueva York.

Por Tarik Qattab
El 12/07/2026 a las 13h00