«No somos una segunda generación»: un estudio analiza la nueva identidad de los marroquíes nacidos en España

En Madrid, transeúntes caminan por el centro de la ciudad.

El 11/07/2026 a las 16h00

Un estudio publicado en la revista científica Migraciones concluye que los descendientes de inmigrantes marroquíes nacidos o socializados en España están desarrollando una identidad propia, diferente tanto de la de sus padres como de la de la sociedad española. Basada en 17 entrevistas realizadas en la Comunidad de Madrid, la investigación sostiene que esta nueva generación está dando lugar a la emergencia de una auténtica diáspora marroquí en España.

Los descendientes de inmigrantes marroquíes nacidos o criados en España están desarrollando una identidad propia, distinta tanto de la de sus padres como de la de la sociedad en la que han crecido. Esa es la principal conclusión del estudio «Descendientes de migrantes marroquíes en España: la emergencia de una diáspora desde el caso de la Comunidad de Madrid», firmado por Rafael Camarero, investigador del Centre of Migration Research de la Universidad de Varsovia, y publicado recientemente en la revista científica Migraciones. El trabajo, de cerca de veinte páginas, se basa en 17 entrevistas realizadas en la Comunidad de Madrid y analiza cómo esta generación construye su identidad entre Marruecos y España.

Desde las primeras páginas, el autor cuestiona el uso habitual de expresiones como «segunda generación». Para introducir el debate recupera unas declaraciones realizadas en 2017 por la activista Miriam Hatibi tras los atentados de Barcelona y Cambrils. «Hay migración y hay gente nacida aquí. Tenemos que hacer una diferencia y no podemos estar hablando de segundas y terceras generaciones», afirmaba entonces. «Yo nací en Barcelona y vivo en Barcelona. No he pasado por ningún proceso que me tenga que plantear mi integración», añadía. Camarero considera que estas palabras reflejan la realidad de muchos jóvenes descendientes de familias marroquíes nacidos y socializados en España.

Una «marroquinidad» construida entre dos orillas

El estudio sostiene que estos jóvenes desarrollan lo que denomina una «marroquinidad posmigratoria», una identidad que no nace únicamente del origen familiar, sino también de la experiencia cotidiana en España y de la relación permanente con Marruecos.

Según explica el investigador, esa identidad se configura en cuatro grandes espacios: la familia, la comunidad marroquí, la sociedad española y Marruecos como país de origen de sus padres. Es precisamente la interacción entre esos cuatro ámbitos la que da lugar a formas nuevas de pertenencia e identificación.

Uno de los testimonios recogidos resume ese conflicto identitario: «Mi tierra es esta; España (...) ¿pero cómo voy a ser marroquí si voy a Marruecos y no entiendo? (...) culturalmente yo, personalmente, no me entendía», relata una de las entrevistadas. A partir de experiencias como esta, el autor concluye que la identidad de estos jóvenes se construye mediante una «socialización multisituada», es decir, entre distintos espacios culturales que forman parte simultáneamente de sus vidas.

Cuando la sociedad sigue viéndolos como extranjeros

Otra de las conclusiones del trabajo es que buena parte de estos jóvenes siente que la sociedad española continúa identificándolos principalmente como marroquíes por su nombre, su religión o su aspecto físico.

«Todos y todas han experimentado en algún momento el señalamiento por parte del resto y han sufrido la discriminación en base a su condición de musulmanes e hijos de inmigrantes marroquíes», escribe Camarero al analizar los testimonios recogidos durante su investigación.

Uno de los entrevistados ilustra esa percepción con una anécdota: «Cuando usted deje de pensar que soy marroquí, podré decir que soy español», respondió a una mujer que le preguntó si se consideraba marroquí o español. Para el investigador, este tipo de experiencias influye de forma decisiva en la construcción de la identidad de estos ciudadanos.

En otro momento del estudio, una participante resume esa sensación de no sentirse plenamente reconocida: «En España hay poca conciencia de la diversidad (...) la persona que es parte de esa minoría no se siente aceptada del todo y no se siente cómoda del todo». El autor sostiene que esta búsqueda de reconocimiento acaba reforzando una identidad compartida entre los descendientes de migrantes marroquíes.

Marruecos sigue ocupando un lugar central

Aunque hayan nacido o crecido en España, los vínculos con Marruecos siguen siendo muy intensos. El estudio señala que todos los entrevistados mantienen una relación frecuente con el Reino y asocian el país a la infancia, las vacaciones familiares, la gastronomía, el idioma o la religión.

«Marruecos es ante todo sinónimo de vacaciones, infancia y familia», resume el investigador. Sin embargo, también observa una paradoja: cuando viajan al Reino muchos descubren que allí tampoco son percibidos exactamente como marroquíes, sino como «los de España», lo que refuerza todavía más la aparición de una identidad propia dentro de la diáspora.

Uno de los entrevistados lo explica así: «Cuando estás en la calle (...) no eres uno más; eres un madrileño, eres el de España (...) luego quedo con mis amigos que han nacido aquí (...) nos buscamos en Marruecos porque ahí es con quien estamos más a gusto».

A partir de todas estas entrevistas, Rafael Camarero concluye que los descendientes de migrantes marroquíes en España están protagonizando «la emergencia de una diáspora», entendida como una comunidad que comparte una identidad propia, orientada simbólicamente hacia Marruecos pero plenamente arraigada en España. Según el autor, esta investigación aporta nuevas evidencias para comprender la evolución de una comunidad que ya forma parte de la realidad social española y cuya identidad no puede reducirse únicamente a la inmigración de sus padres.

Por Faiza Rhoul
El 11/07/2026 a las 16h00