Así, la película marroquí «Goundafa, el canto maldito», del director Ali Benjelloun, obtuvo el premio «La Llave del Retorno» a la mejor película sobre la cuestión de Al Qods, mientras que el segundo reconocimiento fue para «Botellas», del realizador Yassine Idrissi, que recibió el premio al mejor actor joven, concedido a Youssef Benmamoun.
El largometraje «Goundafa, el canto maldito», ambientado en una aldea del Alto Atlas, explora las tensiones provocadas por la llegada de un imán a una comunidad amazigh donde la música constituye un elemento central de la identidad colectiva. Presentada como una reflexión sobre los conflictos entre tradiciones locales, conservadurismo religioso e influencias externas, la película rinde homenaje a la cultura amazigh y pone de relieve las fracturas sociales provocadas por ciertas interpretaciones rigoristas de la religión.
Por su parte, «Botellas» narra la historia de Saïd, un niño de 13 años que recoge botellas vacías para revenderlas y utiliza el dinero obtenido para alimentar a un perro del que cuida en secreto, desafiando así las creencias de su familia.
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Durante la ceremonia de clausura, el presidente y fundador del festival, el director palestino Saoud Mehna, declaró por videoconferencia que esta décima edición busca reavivar la memoria palestina y consolidar el relato nacional a través del arte y el cine, subrayando que el festival continúa su misión cultural pese a las difíciles condiciones que atraviesa la Franja de Gaza.
Esta edición, organizada por el Ministerio palestino de Cultura en cooperación con la embajada del Estado de Palestina en El Cairo y la Unión General de Mujeres Palestinas-Egipto, reunió 356 películas procedentes de 39 países, centradas especialmente en las cuestiones del retorno, la tierra y la resiliencia del pueblo palestino.
Por su parte, la responsable de la comisión cultural de la Unión de Mujeres Palestinas en El Cairo, Sonia Abbas, declaró a la MAP que la organización coordina el festival fuera de Gaza desde hace más de cinco años para transmitir el objetivo principal de esta cita cinematográfica: defender el derecho al retorno de los refugiados.
También elogió la calidad de las obras participantes, que abordan cuestiones humanas y sociales desde diferentes perspectivas creativas, destacando la notable presencia del cine marroquí en la competición.
Esta edición, organizada en homenaje al fallecido artista palestino Mohammad Bakri, se distinguió igualmente por la celebración de conferencias, talleres de formación y encuentros con directores y críticos dedicados al cine árabe. El festival tiene como objetivo reforzar los intercambios culturales entre cineastas árabes y extranjeros y destacar el papel del séptimo arte en la promoción de los valores de memoria, libertad y paz.
