Botola con 20 clubes: la UMFP se suma a un proyecto sin bases sólidas

Le ballon de Botola Pro Inwi.

La pelota de Botola Pro Inwi. DR

El 16/08/2026 a las 19h00

Después de varios presidentes y entrenadores, la Unión Marroquí de Futbolistas Profesionales (UMFP) se ha sumado a los defensores de una Botola con 20 clubes. Su comunicado llega en vísperas de una reunión de la Liga Nacional de Fútbol Profesional (LNFP) con los dirigentes de los clubes de Primera y Segunda División, en la que la ampliación del campeonato debería ocupar un lugar central.

El debate sobre una Botola con 20 equipos no es nuevo. Varios presidentes ya habían defendido esta propuesta al término de la pasada temporada y posteriormente se sumaron algunos entrenadores. Este domingo 16 de agosto, la UMFP reclamó oficialmente que la Primera y la Segunda División pasen a contar con 20 clubes.

En un comunicado, la organización encargada de representar y defender los intereses de los futbolistas profesionales instó a la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF) y a la LNFP a dar este paso.

La UMFP argumenta que la ampliación permitiría crear más puestos de trabajo, ofrecer nuevas oportunidades a los jugadores, aumentar el número de partidos profesionales, atraer a más público a los estadios y generar un impacto económico positivo en las ciudades implicadas.

Sobre el papel, resulta difícil oponerse a una mayor actividad económica, más partidos y más empleos. Sin embargo, el fútbol no se desarrolla simplemente sumando equipos. Antes de determinar cuántos clubes debería tener la Botola, surge una cuestión más básica: ¿funciona suficientemente bien el campeonato actual, con 16 equipos, como para incorporar cuatro más?

¿Una reforma para solucionar qué problema?

La insistencia en ampliar la Botola sigue siendo difícil de entender. ¿Qué problema concreto del campeonato marroquí pretende resolver el paso a 20 clubes?

La LNFP ya tiene dificultades para garantizar un calendario estable con 16 equipos. Temporada tras temporada se repiten los mismos problemas: aplazamientos, partidos reprogramados, cambios de fechas y falta de visibilidad para clubes, operadores de televisión y aficionados, además de una acumulación de encuentros especialmente complicada para los equipos que participan en competiciones africanas.

El calendario, además, no debe limitarse a las 30 jornadas de liga. También debe incluir la Copa del Trono, las competiciones interclubes de la CAF, las fechas FIFA y los compromisos de las selecciones nacionales.

En estas condiciones, pasar de 16 a 20 clubes elevaría el campeonato de 30 a 38 jornadas. Serían ocho fechas adicionales por equipo y 64 partidos más en el conjunto de la competición que habría que programar, arbitrar, organizar y garantizar en materia de seguridad. La pregunta es sencilla: ¿dónde se jugarían?

Cuando el sistema ya tiene dificultades para encajar el calendario actual en una temporada, añadir 64 partidos parece más una huida hacia adelante que una reforma estructural.

Más clubes, pero ¿con qué dinero?

Otro punto ciego de la propuesta es el financiero. Una parte importante de los clubes profesionales marroquíes atraviesa ya una situación delicada, marcada por deudas, salarios impagados, litigios con antiguos jugadores o entrenadores y prohibiciones de fichar.

Pasar a 38 jornadas no significa únicamente disputar más partidos. Implica también más desplazamientos, primas, gastos de alojamiento, organización y seguridad. Para afrontar una temporada más larga y exigente, los clubes necesitarían además plantillas más amplias, lo que supone más fichajes y más salarios.

Crear empleo es, evidentemente, deseable. Pero primero hay que poder financiarlo. ¿De qué serviría ofrecer más contratos si algunos clubes ya tienen dificultades para cumplir con los que firman actualmente? Sin un aumento sustancial y duradero de los ingresos, la ampliación podría multiplicar las cargas y, posteriormente, los litigios.

Los derechos audiovisuales, la taquilla, el patrocinio y el marketing deberían constituir la base económica de una reforma de este alcance. Sin embargo, nada demuestra actualmente que los ingresos del campeonato vayan a crecer automáticamente por la incorporación de cuatro clubes. Más partidos no significa necesariamente un producto mejor.

Estadios en obras y 64 partidos adicionales

A esta ecuación se suma otro problema concreto: las infraestructuras. Marruecos está inmerso en un amplio programa de construcción y renovación de estadios de cara al Mundial 2030. Varias grandes instalaciones están o estarán en obras, con las dificultades que ello supone para los clubes, que en algunos casos tendrán que buscar sedes alternativas.

Jugar lejos de la afición o en un estadio neutral nunca es inocuo. Supone menores ingresos por taquilla, más desplazamientos en algunos casos y un debilitamiento del vínculo con los aficionados.

Precisamente durante este periodo de fuerte presión sobre las infraestructuras se pretende añadir 64 partidos al calendario profesional. La contradicción resulta difícil de ignorar.

¿Y qué resultado deportivo?

Queda la cuestión esencial: el terreno de juego. El argumento de que más clubes y más partidos permitirían elevar automáticamente el nivel de los jugadores también merece ser cuestionado. La cantidad no produce necesariamente calidad.

El fútbol marroquí vive, además, una paradoja. Los Leones del Atlas se han consolidado entre las referencias del fútbol africano y han adquirido una nueva dimensión internacional. Sin embargo, este éxito se apoya en gran medida en jugadores formados en el extranjero, procedentes de la diáspora, además de los talentos surgidos de la Academia Mohammed VI de Fútbol.

Mientras tanto, los futbolistas que juegan en la Botola tienen dificultades para hacerse un hueco estable en la selección nacional A.

Esta puede ser una cuestión mucho más importante que el número de participantes: ¿por qué un campeonato profesional que debería representar la cima de la pirámide nacional produce tan pocos jugadores capaces de consolidarse con los Leones del Atlas?

Ampliar la Botola a 20 clubes no responde a esta cuestión. Incluso podría diluir aún más el nivel si la ampliación no va precedida de un trabajo profundo en materia de formación, gobernanza, recursos de los clubes, infraestructuras y exigencias deportivas para los equipos de élite.

¿Por qué ahora?

El momento elegido para impulsar una Botola con 20 clubes también genera interrogantes. La LNFP ha convocado a los presidentes de los clubes de Primera y Segunda División a una reunión prevista para este lunes 17 de agosto. Según la información de Le360 Sport, la cuestión de aumentar a 20 el número de equipos en Botola 1 y Botola 2, ya desde esta temporada, figura entre los asuntos que serán abordados.

Si esta reforma debe entrar realmente en vigor de inmediato, necesitaría mucho más que una reunión de verano y varias declaraciones sucesivas.

Una transformación de semejante alcance debería ir acompañada de un estudio económico, un calendario provisional, una evaluación de las infraestructuras disponibles, una proyección de los derechos televisivos, un dispositivo financiero para los clubes y, sobre todo, una visión a varios años.

Surge entonces otra pregunta: ¿los 20 clubes llegarían para quedarse o se trataría de una fórmula excepcional antes de volver a 16 equipos algunas temporadas después? El fútbol marroquí ya ha conocido iniciativas presentadas como estructurales que posteriormente fueron abandonadas o profundamente modificadas, con la Copa de la Excelencia como ejemplo más reciente.

Cambiar el formato de un campeonato profesional no puede convertirse en una variable de ajuste según las circunstancias.

¿Es realmente esta la prioridad?

La Botola necesita reformas. Nadie puede cuestionarlo seriamente. Necesita un calendario claro y respetado, clubes financieramente sólidos, centros de formación eficaces, estadios disponibles, un producto audiovisual más atractivo, una mejor comercialización y una gobernanza capaz de ofrecer visibilidad a clubes, patrocinadores y aficionados. Y, sobre todo, necesita un campeonato suficientemente competitivo para nutrir mejor a la selección nacional.

Una vez consolidadas estas bases, el debate sobre el número ideal de clubes podrá abrirse plenamente. Incluso podría resultar entonces pertinente una liga de 18 o 20 equipos.

Pero comenzar por el número de participantes, cuando tantos problemas estructurales siguen sin respuesta, equivale a tratar el síntoma antes de establecer el diagnóstico.

La Botola sigue necesitando unos cimientos sólidos. Y ya le están ofreciendo el anillo.

Por Adil Azeroual
El 16/08/2026 a las 19h00