Según un análisis publicado por el diario español ABC, la celebración de la Copa del Mundo favorecerá la ejecución de proyectos de infraestructuras públicas y privadas, especialmente en los estadios, las redes de transporte y los equipamientos urbanos, al tiempo que contribuirá a reforzar el atractivo de los países organizadores para la inversión y el turismo.
«El hecho de ganar el último Mundial y celebrar el siguiente debería impulsar y multiplicar el esfuerzo inversor», expresó Alejandro Lorca, director de la oficina de Madrid del estudio L35 Architects, especializado en planificación urbana. El experto considera que la organización del torneo representa una oportunidad para intensificar el esfuerzo inversor y acelerar actuaciones ligadas al desarrollo urbano.
En este sentido, subraya que la preparación del Mundial generará un «círculo virtuoso» de mejoras urbanas, con inversiones que irán más allá de las infraestructuras deportivas y alcanzarán otros ámbitos necesarios para la celebración de un evento de alcance mundial.
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Por su parte, José Enrique Fernández del Campo Carreño, profesor de EAE Business School, sostiene que la cita mundialista «permite mantener esa atención durante varios años» la atención internacional sobre los tres países organizadores, una circunstancia que, a su juicio, debería aprovecharse para reforzar la promoción turística, la actividad comercial y la captación de inversiones.
Los especialistas destacan que el impacto económico del Mundial no se limitará a la competición. El crecimiento del turismo deportivo, impulsado por la comercialización de experiencias vinculadas al fútbol, amplía los beneficios para sectores como la hostelería, el transporte, el comercio y los servicios.
A ello se suma el peso creciente de los patrocinios, considerados una de las principales fuentes de ingresos del fútbol internacional y un factor clave en la movilización de inversión durante la preparación y celebración del campeonato.
Asimismo, el creciente interés por el fútbol en mercados de Oriente Medio, Asia y Europa del Este refuerza la proyección internacional de Marruecos, España y Portugal, que aprovecharán la organización del Mundial de 2030 para consolidar su posicionamiento como destinos de inversión y de grandes acontecimientos deportivos.
