Mundial 2030: por qué Casablanca puede arrebatarle a Madrid la organización de la final, según The New York Times

Maqueta del Gran Estadio Hassan II de Benslimane.

El 25/07/2026 a las 09h45

Los argumentos a favor del futuro Gran Estadio Hassan II, las preocupaciones en España, las relaciones entre Gianni Infantino y Florentino Pérez o incluso la posible implicación de Donald Trump. The New York Times analiza la carrera por albergar la final de la Copa del Mundo de 2030 y la ciudad que podría acoger el partido más importante del torneo.

En un extenso artículo publicado este viernes 24 de julio, The New York Times analiza la final de la Copa del Mundo de 2030, cuyo destino sigue siendo objeto de debate. El diario estadounidense, que ha investigado este asunto, revela varios elementos sobre el encuentro previsto para el 21 de julio de 2030. Apenas unos días después de la victoria de España sobre Argentina en la final del Mundial de 2026, el foco se ha desplazado ya hacia la siguiente edición.

Entre el 8 de junio y el 21 de julio de 2030, Marruecos, España y Portugal acogerán la 24.ª edición de la Copa del Mundo, la del centenario. Por este motivo, Argentina, Uruguay y Paraguay albergarán cada uno el primer partido de su respectiva selección para conmemorar los cien años del torneo. El resto de la competición se disputará en los 11 estadios españoles, seis marroquíes y tres portugueses.

Casablanca mantiene intactas sus opciones

The New York Times se pregunta «qué estadio tendrá el honor de acoger la final, el mayor acontecimiento del deporte mundial». El diario descarta rápidamente el Camp Nou, todavía en obras, y centra su atención en el Santiago Bernabéu, la opción preferida de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF).

Fuentes de la Federación Española, que solicitaron permanecer en el anonimato, explican que existían «numerosas razones» para adjudicar la final al Bernabéu. España es presentada como «el mayor de los tres países organizadores», el que albergará el mayor número de partidos y el que cuenta con «una amplia experiencia en la organización de grandes acontecimientos». Además, sería «la principal potencia futbolística del trío, como ha demostrado el recorrido de la selección de Luis de la Fuente durante el Mundial de 2026».

Una segunda fuente española añade que los patrocinadores y los principales actores de la industria «también se sentirían atraídos por la perspectiva de una final disputada en un estadio tan histórico, situado en el corazón de una de las capitales más visitadas de Europa». No obstante, reconoce que el escenario ha cambiado considerablemente en los últimos meses.

«Hace dieciocho meses era imposible imaginar que el Bernabéu pudiera perder la final de 2030. Hoy ya no me sorprendería, teniendo en cuenta la debilidad de la posición de la RFEF frente a todo lo que Marruecos ha puesto en marcha», afirma esta fuente.

A continuación, The New York Times recuerda el inicio de las obras del Gran Estadio Hassan II, un nuevo recinto con capacidad para 115.000 espectadores y una inversión cercana a los mil millones de euros, cuyo proyecto comenzó incluso antes de que Marruecos fuera designado como país coanfitrión del Mundial.

El diario estadounidense recoge las declaraciones de Yassir Soussi, director general de la Agencia Nacional de Equipamientos Públicos (ANEP): «Sabemos que, para muchos, el Bernabéu es la catedral del fútbol, pero está situado en el centro de una ciudad y ya está construido. El Gran Estadio Hassan II es completamente nuevo. Es mucho más fácil adaptarlo a las exigencias de la FIFA. Todo lo que la FIFA solicite podrá incorporarse».

«Esta inversión colosal forma parte de la política impulsada por el rey Mohammed VI para convertir a Marruecos en una gran potencia del fútbol mundial», añade el periódico.

El medio destaca asimismo la figura de Fouzi Lekjaa, presidente de la Real Federación Marroquí de Fútbol (FRMF), al que define como «uno de los dirigentes más influyentes del fútbol internacional» y «un firme apoyo del presidente de la FIFA, Gianni Infantino».

The New York Times recuerda además que el dirigente ítalo-suizo inauguró en julio de 2025 la nueva oficina de la FIFA en África, ubicada en Rabat y similar a la de Miami, «desde donde se supervisó gran parte de la preparación del Mundial de 2026». Un elemento que el periódico considera especialmente significativo.

El periódico también consultó a fuentes próximas a los máximos responsables marroquíes encargados de preparar el torneo, quienes consideran «más justo» que la final se dispute en Casablanca, invocando el principio de reparto entre las distintas confederaciones de la FIFA, dado que África solo ha acogido una final de la Copa del Mundo en toda su historia, la de Sudáfrica en 2010.

España, inquieta

El periódico también pone el foco en los «problemas institucionales en España». El presidente de la Federación Española, Rafael Louzán, en el cargo desde diciembre de 2024, «todavía no ha logrado tejer unas relaciones internacionales tan sólidas como las de su homólogo marroquí».

«El temor a perder la final de 2030 en favor de Marruecos estaba muy presente entre los delegados reunidos durante la asamblea anual de la RFEF, celebrada el 30 de junio en Madrid, según una fuente que asistió a la reunión», añade el diario.

El 7 de julio, la ministra española de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, respondió a las dudas sobre la organización de la final y la capacidad de España para albergarla. «No hay nada. Esas informaciones circulan, pero no tienen carácter oficial. Puedo asegurar que este Gobierno trabajará para que la final se dispute en España», declaró.

Louzán también abordó la cuestión antes del partido de cuartos de final frente a Bélgica, el 10 de julio. «España es el país con mayor peso en esta Copa del Mundo. Ya estamos trabajando y la cuenta atrás comenzará en septiembre. España tiene capacidad para organizar grandes acontecimientos, como pudieron comprobar con la visita del papa León XIV al Bernabéu a comienzos de junio».

Sin embargo, al día siguiente de la conquista del título mundial por parte de España, unas declaraciones de Javier Tebas, presidente de LaLiga, enfriaron las relaciones con la FIFA. En una entrevista concedida a La Gazzetta dello Sport, afirmó que la FIFA «está destruyendo el fútbol» y expresó su deseo de que Gianni Infantino abandone la presidencia del organismo. Según The New York Times, estas declaraciones «han perjudicado las opciones de Madrid de albergar la final».

El diario también destaca las buenas relaciones entre Marruecos y la FIFA, en contraste con las relaciones conflictivas y «tensas» entre el Gobierno socialista español y Rafael Louzán, antiguo miembro del principal partido conservador de la oposición. Una situación que, según el medio, podría dificultar los contactos entre ambas partes.

No obstante, hay una figura española con la que Infantino mantiene una excelente relación: el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, «considerado ampliamente un factor favorable a la candidatura del Bernabéu». «Que Florentino llame a su amigo Gianni: esa es ahora la mejor baza del Bernabéu», afirma al diario estadounidense una fuente que trabajó en el pasado tanto con el Real Madrid como con la FIFA.

En efecto, ambos comparten un adversario común: el presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin. Florentino Pérez respaldó el nuevo formato del Mundial de Clubes impulsado por Infantino y recibió además el apoyo oficial del presidente de la FIFA durante la campaña que culminó con su reelección al frente del Real Madrid este mismo verano.

¿Está implicado Trump?

El diario se pregunta a continuación qué papel podría desempeñar Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, en este asunto. Citando a la emisora española Cope, The New York Times afirma que el dirigente estadounidense estaría presionando a la FIFA para que Marruecos acogiera la final del Mundial de 2030, al considerar al Reino un mejor «socio» para Estados Unidos.

«Sin embargo, el ambiente parecía cordial el domingo en el palco VIP del MetLife Stadium, donde Pedro Sánchez y Donald Trump estaban sentados en primera fila cuando el capitán español, Rodri, levantó el trofeo. Las fotografías mostraron a ambos estrechándose la mano antes del inicio del partido», añade el periódico.

El diario reconoce que Donald Trump habría ejercido una «influencia considerable» durante la organización del Mundial de 2026, pero recuerda que dentro de cuatro años Estados Unidos tendrá otro presidente y que las prioridades de la FIFA serán entonces diferentes.

«Desde el inicio del proceso, incluso antes de la designación de los países anfitriones, las numerosas fuentes consultadas fueron categóricas: lo que realmente pesará serán los intereses y las posiciones de la alta dirección de la FIFA», escribe The New York Times, que también menciona la posibilidad, todavía en estudio, de ampliar el torneo a 64 selecciones.

«No debería haber una confirmación definitiva antes del próximo Congreso de la FIFA, previsto para marzo en Rabat, una nueva muestra de la influencia de Marruecos en los círculos dirigentes del fútbol mundial. Durante ese Congreso, Gianni Infantino debería presentarse a un cuarto mandato al frente de la FIFA y, con toda probabilidad, no tendrá ningún rival», concluye The New York Times.

En efecto, Infantino, que cuenta con el respaldo de las confederaciones africana y sudamericana, debería ser reelegido el 18 de marzo de 2027 en Rabat.

Por Salwa Hosni
El 25/07/2026 a las 09h45