Estrellas, esmeraldas y una atmósfera de ensueño definieron la suntuosa cena de gala organizada por la casa parisina en la Kasbah d’If, un hotel de gran lujo ubicado en el desierto de Agafay, al sur de Marrakech. La marca ha reforzado así su apuesta por destinos emblemáticos para presentar sus piezas más valiosas.
Tras haber pasado por ciudades como Atenas, Saint-Tropez o Mallorca, Louis Vuitton ha apostado este año por esta región desértica de Marruecos, un enclave que se ha consolidado como el punto de encuentro predilecto para las celebridades y las grandes firmas de lujo.
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La presentación de la nueva colección de alta joyería, bautizada como Mythica, tuvo lugar en una terraza bajo el cielo estrellado. La propuesta consta de 111 piezas únicas inspiradas en la Antigua Grecia y el arte clásico, que fueron mostradas ante clientas llegadas de todo el mundo y un nutrido grupo de personalidades. Durante la velada, los asistentes disfrutaron de una propuesta gastronómica que incluyó bogavante del Atlántico y una mousse de chocolate de la firma Majani.
Entre las invitadas destacaron rostros como Léa Seydoux, Alicia Vikander, Phoebe Dynevor y Ana de Armas. La actriz cubano-española y embajadora de la firma lució para la ocasión un espectacular collar de esmeraldas que acaparó todas las miradas. La noche culminó con un desfile de moda al aire libre cuyas prendas evocaban en ciertos detalles la estética de los caftanes marroquíes, seguido de un impresionante espectáculo de fuegos artificiales.
