El Consejo de Bank Al-Maghrib (BAM) celebró este martes 22 de septiembre su tercera reunión trimestral de 2026. Durante la sesión, analizó la evolución de la coyuntura económica, los últimos acontecimientos tanto en el ámbito externo como interno y las previsiones macroeconómicas de medio plazo del banco central.
En el plano nacional, el Consejo de BAM señala que el impacto del desfavorable entorno exterior se está dejando notar en las importaciones de productos energéticos y en el ritmo de actividad de algunas industrias dependientes de insumos importados. En cambio, el efecto del fuerte aumento de los precios de la energía sobre los precios internos sigue siendo limitado, gracias a las subvenciones concedidas a los profesionales del transporte por carretera y al mantenimiento de los precios del gas butano y de la electricidad.
En este contexto, y debido a la bajada de los precios de algunos productos alimentarios, la inflación se mantuvo en niveles bajos, con una media del 0,3% durante los ocho primeros meses del año. Según las previsiones de Bank Al-Maghrib, se situará en el 0,7% en el conjunto de 2026 y aumentará hasta el 1,5% en 2027, impulsada por la inflación subyacente. Esta última pasaría del -0,2% este año al 2,2% en 2027, debido a la desaparición progresiva del efecto de la contracción de su componente alimentario, especialmente de los precios del aceite de oliva, y a la persistencia de la inflación importada en niveles relativamente elevados.
Una inflación moderada
Por otro lado, las expectativas de inflación se mantienen bien ancladas. Los expertos del sector financiero consultados durante el tercer trimestre de 2026 en el marco de la encuesta trimestral de Bank Al-Maghrib prevén una tasa media del 2,1% a ocho trimestres vista y del 2,2% a doce trimestres.
El Consejo considera que las incertidumbres sobre las perspectivas económicas siguen siendo muy elevadas. En el exterior, están relacionadas con la persistencia de los conflictos y las fuertes tensiones geoeconómicas, la creciente preocupación por el suministro de productos energéticos y alimentarios y de insumos esenciales, el impacto del aumento de los rendimientos de la deuda soberana en los mercados financieros y la creciente intensidad de los efectos del cambio climático. En el ámbito interno, las incertidumbres están vinculadas a las condiciones climáticas y a la futura orientación de la política económica.
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Ante este elevado nivel de incertidumbre, y teniendo en cuenta, por un lado, la evolución prevista de la inflación a medio plazo en niveles moderados y, por otro, la esperada consolidación de la actividad económica no agrícola, el Consejo consideró adecuado mantener sin cambios el tipo de interés oficial en el 2,25%. El banco central continuará siguiendo de cerca la evolución de la coyuntura externa e interna y tomará sus decisiones en cada reunión sobre la base de los datos más actualizados.
El Consejo de BAM estima que el valor añadido agrícola registrará un rebote del 16% este año, sobre la base de una cosecha de cereales estimada por el Departamento de Agricultura en 93 millones de quintales (MQx), antes de caer un 7,6% en 2027, bajo la hipótesis de un retorno a una producción media de 50 millones de quintales. En cuanto a las actividades no agrícolas, su ritmo de crecimiento se desaceleraría del 4,5% en 2025 al 3,1% este año, debido a una evolución menos favorable de lo previsto en algunas ramas, especialmente las industrias extractivas y manufactureras, antes de repuntar hasta el 4% en 2027. En conjunto, el crecimiento de la economía nacional se ralentizaría, según las previsiones de Bank Al-Maghrib, del 4,9% en 2025 al 4,4% este año y al 2,9% en 2027.
En el mercado laboral, pese a la desaceleración del crecimiento, los resultados de la encuesta del HCP sobre el empleo correspondientes al segundo trimestre de 2026 muestran que continúa la dinámica iniciada en los trimestres anteriores. La creación de empleo alcanzó los 406.000 puestos en términos interanuales, mientras que la tasa de desempleo en sentido estricto bajó al 9,5% en el conjunto del país, al 11,9% en las ciudades y al 5,4% en las zonas rurales.
En cuanto a las cuentas exteriores, el encarecimiento de los productos petrolíferos y de determinados insumos, junto con el mantenimiento de las importaciones de bienes de equipo en niveles elevados debido a la continuidad del esfuerzo inversor, siguen presionando sobre la balanza comercial.
La factura energética se dispara
La factura energética aumentaría un 28,4%, hasta alcanzar los 138.100 millones de dírhams este año, antes de bajar a 116.000 millones en 2027. Las compras de productos en bruto crecerían un 53,4% en 2026 y un 8,3% en 2027. Del mismo modo, las adquisiciones de bienes de equipo aumentarían un 15,6% y un 8,8%, respectivamente, hasta alcanzar los 250.700 millones de dírhams. En cuanto a las exportaciones, los envíos del sector del automóvil recuperarían progresivamente el ritmo tras mantenerse prácticamente estables en 2025, hasta alcanzar los 202.200 millones de dírhams en 2027. Por su parte, las ventas de fosfatos y sus derivados crecerían un 9,7% este año, impulsadas especialmente por el fuerte aumento de los precios de los fertilizantes, y un 12,1% en 2027, hasta los 122.600 millones de dírhams.
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En paralelo, los ingresos por turismo mantendrían su trayectoria ascendente hasta alcanzar los 160.000 millones de dírhams en 2027, mientras que las transferencias de los marroquíes residentes en el extranjero (MRE) se consolidarían en 136.300 millones de dírhams ese mismo año. En este contexto, el déficit por cuenta corriente se ampliaría considerablemente, pasando del 2,4% del PIB en 2025 al 4,6% este año, antes de moderarse hasta el 3% en 2027. En cuanto a los ingresos por inversión extranjera directa (IED), las previsiones apuntan a un flujo anual equivalente al 3,5% del PIB. En total, y teniendo en cuenta, entre otros factores, la financiación exterior prevista para el Tesoro, los activos oficiales de reserva seguirían aumentando hasta alcanzar los 502.800 millones de dírhams a finales de 2026 y los 515.300 millones al cierre de 2027, equivalentes a cinco meses y medio de importaciones de bienes y servicios.
En cuanto a las condiciones monetarias, las necesidades de liquidez de los bancos aumentarían progresivamente, principalmente debido al incremento previsto de la circulación de efectivo, hasta situarse en 168.200 millones de dírhams en 2027. En lo que respecta al crédito bancario al sector no financiero, su ritmo de crecimiento debería acelerarse notablemente, según las previsiones de Bank Al-Maghrib y las expectativas del sistema bancario, pasando del 4,8% en 2025 al 8,1% este año, antes de moderarse al 6,1% en 2027. En cuanto al valor del dírham, después de apreciarse un 2% en 2025, el tipo de cambio efectivo real se depreciaría un 4,1% este año y un 2% en 2027. No obstante, las evaluaciones trimestrales realizadas por Bank Al-Maghrib indican que la moneda sigue estando, en términos generales, alineada con los fundamentos de la economía.
En el ámbito de las finanzas públicas, la ejecución presupuestaria correspondiente a los ocho primeros meses del año muestra un aumento del 9,6% de los ingresos ordinarios, debido principalmente al incremento de los ingresos fiscales, así como un aumento del 10,5% del gasto total, que refleja sobre todo el crecimiento del gasto en bienes y servicios y de los intereses de la deuda. Teniendo en cuenta estos resultados, los datos de la Ley de Finanzas de 2026, la programación presupuestaria trienal 2026-2028, los créditos adicionales por valor de 20.000 millones de dírhams aprobados por el Gobierno en mayo de 2026 y las primeras hipótesis del proyecto de Ley de Finanzas de 2027, el déficit presupuestario, excluidos los ingresos procedentes de la venta de participaciones del Estado, se situaría, según las previsiones de Bank Al-Maghrib, en el 3,4% del PIB este año y en el 3,5% en 2027.
