Los precios de los carburantes vuelven a evolucionar en direcciones opuestas. En la noche del domingo 16 de agosto, el litro de gasóleo subió 0,65 dírhams, mientras que el de gasolina bajó 0,30. De este modo, el gasóleo se situaría en torno a los 14,90 dírhams por litro y la gasolina en 14,93 dírhams. Estos precios son orientativos, ya que pueden variar de una compañía a otra y según la región.
Este reajuste se produce apenas dos semanas después de la anterior subida. El lunes 3 de agosto, todas las distribuidoras de carburantes aumentaron en un dírham el precio tanto del gasóleo como de la gasolina, poniendo fin a varios días de especulaciones alimentadas por algunos medios, que anunciaban un incremento de entre dos y tres dírhams.
La tendencia alcista, sin embargo, no comenzó en agosto. A mediados de julio, el gasóleo ya había aumentado 0,69 dírhams y la gasolina, 0,39.
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Este nuevo episodio reabre el debate de fondo planteado por el Consejo de la Competencia sobre el sistema de fijación de precios. La institución sigue defendiendo una reforma del mecanismo actual, basado en revisiones colectivas cada quince días que todos los distribuidores aplican de manera prácticamente uniforme.
El objetivo es impulsar a cada operador a adoptar su propia política de precios para favorecer ajustes más rápidos y justos para los consumidores.
