¿Tres dírhams de más? Lo que esconde la batalla de cifras sobre el gasóleo

Las fluctuaciones de los precios de los carburantes en Marruecos siguen alimentando el debate (Foto de archivo).

El 08/08/2026 a las 18h00

La polémica sobre el precio del gasóleo va más allá de una simple batalla de cifras. Mientras algunos denuncian que los precios en los surtidores no reflejan la caída del barril de petróleo, otros apuntan a la realidad del mercado internacional y al déficit de capacidad de refino, en un contexto de creciente dependencia de las importaciones desde el cierre de la Samir.

Invitado en el canal Al Aoula, Abdellah Bouanou, presidente del grupo parlamentario del PJD, denunció lo que considera una incoherencia entre la evolución del precio del petróleo crudo y los precios de los carburantes en Marruecos. Según el diputado, el pasado mes de febrero, cuando el barril rondaba los 70 dólares, el litro de gasóleo se vendía a 11,20 dírhams. Con la crisis del estrecho de Ormuz, el barril llegó posteriormente a alcanzar los 100 e incluso los 115 dólares, lo que llevó el precio del gasóleo hasta los 14,52 dírhams.

«Hoy, en agosto, el precio del barril ha vuelto a bajar hasta los 75 dólares, mientras que el gasóleo se vende a 14,65 dírhams. ¿Es lógico? ¿Tres dírhams?», se preguntó, señalando una diferencia que considera injustificada.

Estas declaraciones provocaron la reacción de Houssine El Yamani, secretario general del Sindicato Nacional del Petróleo y el Gas y presidente del Frente Nacional para la Salvaguardia de la Samir. El responsable sindical discrepa de esta interpretación y aporta varios elementos para explicar la diferencia.

En primer lugar, recuerda que el mercado del petróleo crudo no evoluciona necesariamente en paralelo al de los productos refinados, como el gasóleo. Según explica, el mercado internacional atraviesa actualmente un déficit de productos refinados, debido especialmente a la reducción de la capacidad de refino tras la destrucción o paralización de algunas refinerías en zonas de conflicto, tanto en Ucrania como en el Golfo.

Respecto a la diferencia de tres dírhams mencionada por Abdellah Bouanou, Houssine El Yamani precisa que corresponde al margen de refino, es decir, a la diferencia entre el precio del petróleo crudo y el del producto terminado, y no a los márgenes de los distribuidores. «En circunstancias normales, esta diferencia no supera un dírham. En un contexto de escasez de productos terminados, puede alcanzar hasta cuatro dírhams», explica.

El sindicalista señala además que, entre la primera y la segunda quincena de julio, el precio del gasóleo en el mercado internacional aumentó considerablemente, pasando de unos 7,5 dírhams a 9,4 dírhams, lo que supone una subida superior al 25%, mientras que el barril de petróleo se encareció menos de un 10%. Si se añaden los costes de transporte y seguros, otros gastos, los impuestos y los márgenes de distribución, el litro de gasóleo en Marruecos debería haber superado, según sus cálculos, los 15 dírhams.

Algunos observadores plantean la hipótesis de una intervención «política» a principios de agosto para instar a los distribuidores a no trasladar inmediatamente la totalidad de la subida a los consumidores, sino a repartirla progresivamente en el tiempo. Esto explicaría la «cacofonía» que rodeó la última revisión de los precios, que finalmente se produjo el 3 de agosto en lugar del día 1, como suele ser habitual.

Más allá de esta coyuntura, El Yamani reitera su llamamiento a reactivar la refinería Samir y considera que Marruecos se beneficiaría de recuperar una capacidad nacional de refino que le permitiera controlar mejor los precios. También cuestiona la liberalización del sector de los carburantes, decidida durante el Gobierno del PJD, que considera uno de los factores determinantes del aumento de los precios, junto con el cese de la actividad de refino en Mohammedia.

Este análisis se ve respaldado parcialmente por el último informe anual de 2025 del Consejo Económico, Social y Medioambiental (CESE), publicado esta semana, que alerta sobre la vulnerabilidad estructural del país en materia de abastecimiento energético. El Consejo señala que, pese a los esfuerzos realizados en materia de transición energética, los productos petrolíferos todavía representaban el 51% del mix energético nacional en 2025, con un consumo estimado de 12,8 millones de toneladas, del que el gasóleo supone el 73%. Esta dependencia debería aumentar aún más, con un incremento previsto del 16% de aquí a 2030.

El CESE advierte especialmente de los riesgos derivados del cierre de la refinería Samir en 2015. Desde entonces, el abastecimiento del mercado nacional depende exclusivamente de la importación de productos refinados, lo que expone en mayor medida a Marruecos a las perturbaciones de las cadenas internacionales de suministro y a la volatilidad de los precios. Una constatación que coincide con los llamamientos a recuperar una capacidad nacional de refino para reforzar la seguridad energética del país.

Para Houssine El Yamani, volver a unos precios más compatibles con el poder adquisitivo pasa por una mayor regulación del mercado, una reducción de la fiscalidad, la reactivación del refino nacional y una revisión del marco legislativo del sector, especialmente en lo relativo a la gestión de las reservas.

El responsable sindical reclama «valentía política» para asumir las decisiones adoptadas en el pasado e invita a Abdellah Bouanou a hacer autocrítica y reconocer, en sus propias palabras, «el grave error» que habría supuesto liberalizar los precios en un mercado dominado por un número limitado de operadores.

Por Wadie El Mouden
El 08/08/2026 a las 18h00