En detalle, el precio del litro de gasóleo debería disminuir en un dírham para situarse en torno a 14,50 dírhams, frente a los 15,50 dírhams actuales (tarifas vigentes en el centro de Casablanca). La gasolina debería seguir la misma tendencia, con una bajada estimada de 1,10 dírham, para alcanzar aproximadamente los 14,40 dírhams por litro.
Esta revisión a la baja se produce tras un periodo de fuerte tensión en los precios en surtidor. Desde el inicio de la crisis en Oriente Medio, el gasóleo había registrado un aumento acumulado de más de 4,70 dírhams por litro, mientras que la gasolina había subido alrededor de 3 dírhams. Una escalada que ha pesado considerablemente sobre el poder adquisitivo de los hogares.
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En este contexto, el Gobierno anunció, tras la última reunión dedicada al seguimiento de las repercusiones de las tensiones geopolíticas sobre la economía nacional, la renovación del apoyo directo y excepcional en favor de los profesionales del transporte de mercancías y de personas. Una medida destinada a amortiguar el impacto de las fluctuaciones de los precios de la energía sobre los costes logísticos.
Por otra parte, esta bajada se produce en un momento en que el Consejo de la Competencia multiplica sus llamados a una reforma de los mecanismos de fijación de precios. El regulador critica en particular la práctica de revisiones colectivas quincenales, considerada incompatible con el buen funcionamiento de un mercado competitivo. Invita así a los operadores a adoptar políticas tarifarias independientes y más flexibles, con el fin de favorecer una mayor competencia y ajustes más rápidos en beneficio de los consumidores.
