A pesar de su potencial, el sector privado marroquí todavía no logra desempeñar plenamente su papel en el esfuerzo de inversión nacional. Según un informe titulado «Country Private Sector Diagnostic (CPSD)» publicado por el grupo del Banco Mundial, la participación del sector privado en la inversión total representa apenas alrededor de un tercio, muy lejos del objetivo de dos tercios fijado por el Nuevo Modelo de Desarrollo (NMD).
El informe señala que la creación de empleo sigue siendo insuficiente para hacer frente al crecimiento de la población activa y que la productividad se estanca en varias ramas de la actividad económica. Esta situación se atribuye, en particular, a la competencia del sector informal, la corrupción y la complejidad fiscal.
En este contexto, los autores del informe identifican cuatro sectores con alto potencial, situados en la intersección de la transición energética, la relocalización industrial y la equidad territorial. Se trata de la energía solar descentralizada, el textil de bajo carbono, la cosmética natural a base de argán y la acuicultura marina.
Así, explican que, con uno de los niveles de insolación más altos del mundo (hasta 2.600 kWh/m²/año), Marruecos dispone de una ventaja natural considerable para la energía solar fotovoltaica descentralizada. Las tarifas eléctricas para los industriales (0,10 a 0,12 dólares/kWh) hacen que el autoconsumo sea muy competitivo frente al coste de la energía solar, que ha caído a entre 0,05 y 0,08 dólares/kWh.
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Este nicho está actualmente infraexplotado, ya que la capacidad descentralizada instalada representa solo el 3,5% de la potencia solar total, frente al 78% en Alemania o el 37% en China. El informe identifica seis decretos de aplicación (de ocho) aún no publicados en el marco de las leyes 82-21 y 40-19, lo que genera inseguridad jurídica en cuanto a la inyección de excedentes, el almacenamiento o los umbrales de conexión.
Para remediar esta situación, la institución financiera internacional ha formulado varias recomendaciones cuya aplicación permitiría alcanzar 2.900 millones de dólares en inversión privada, 43.500 empleos y evitar 56 millones de toneladas de CO2 a lo largo de la vida útil de las instalaciones.
Se trata, en particular, de publicar sin demora los decretos pendientes, establecer una metodología tarifaria clara para la compra del excedente eléctrico, crear ventanillas únicas regionales para centralizar las autorizaciones y eliminar el límite del 40% de compra de energías renovables impuesto a los distribuidores.
Solar descentralizada, textil bajo en carbono…
En cuanto al textil, el informe señala que constituye el segundo mayor empleador industrial en Marruecos después de la agroindustria, con 234.000 trabajadores, de los cuales el 64% son mujeres. Representa el 10% de las exportaciones de bienes, pero sigue dominado por el modelo «low-cost cut-make-trim» (77% de las exportaciones), con una fuerte dependencia de hilos y tejidos importados.
El sector se enfrenta al aumento de las exigencias medioambientales y sociales de la Unión Europea (CSRD, ecodiseño, pasaporte digital), que llevan a las marcas a exigir una trazabilidad completa. El informe destaca, en particular, la ausencia de un sistema estructurado de recogida de residuos textiles (83.000 toneladas/año), la clasificación jurídica de estos residuos como «residuos» no reciclables y el elevado coste de las certificaciones ESG para las pymes.
Para hacer frente a ello, los autores recomiendan crear un registro nacional y una plataforma de trazabilidad de residuos textiles, así como reclasificar los recortes de tela como materia prima reciclable. También proponen establecer un instrumento de garantía de pedidos de exportación para financiar el capital circulante de los agregadores y ampliar el mecanismo Green Invest para cofinanciar auditorías y certificaciones ESG.
Si se aplican estas reformas, el sector podría atraer 1.900 millones de dólares en inversión privada y crear 30.800 nuevos empleos.
Cosmética a base de argán
Para el tercer sector identificado, el informe señala que Marruecos posee un cuasi monopolio mundial del aceite de argán, reconocido por la UNESCO como patrimonio natural e inmaterial. Sin embargo, el 93% de las exportaciones se realizan a granel, mientras que el valor añadido se encuentra en los productos transformados (cremas, sérums, champús). El mercado mundial de cosméticos naturales (30% del sector, con un crecimiento anual del 6,9%) ofrece una oportunidad única.
El principal obstáculo es la ausencia de trazabilidad obligatoria desde la recolección hasta la exportación, lo que debilita la credibilidad de las etiquetas «sostenible» y «comercio justo».
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Además, la normativa sanitaria y fitosanitaria marroquí exige autorizaciones previas para todos los productos cosméticos, sin distinción de riesgo, a diferencia de los estándares internacionales (autodeclaración para productos de bajo riesgo).
Como recomendaciones, el Banco Mundial propone crear una plataforma digital centralizada de trazabilidad con códigos QR, revisar las normas sanitarias para limitar las autorizaciones previas a los productos de alto riesgo y digitalizar completamente los procedimientos SPS conectándolos con la ventanilla única PortNet. Estas medidas podrían generar 600 millones de dólares en inversión y 17.700 empleos a medio plazo.
Acuicultura
En cuanto a la acuicultura marina, el informe señala que, con 24.000 hectáreas reservadas por la Agencia Nacional para el Desarrollo de la Acuicultura (ANDA), aún ampliamente infrautilizadas, Marruecos dispone de un gran potencial para el cultivo de mariscos, peces y algas. La producción aumentó un 620% entre 2013 y 2024, pero sigue muy por debajo de la capacidad autorizada.
El principal obstáculo es el procedimiento de autorización, que puede durar entre tres y cuatro años en la práctica, pese a un plazo oficial de 4 a 18 meses. La multiplicidad de trámites (ANDA, ONSSA, dominio público marítimo, estudios de impacto ambiental, municipios) y la falta de claridad en las normas sobre uso de terrenos adyacentes desalientan a los inversores.
Otra limitación importante es la alimentación animal. Las restricciones sobre el uso de proteínas animales transformadas (PAT) encarecen los piensos entre un 15% y un 20% respecto al Mediterráneo, a pesar de que un decreto de mayo de 2024 que autoriza estas proteínas aún no se ha aplicado mediante orden ministerial.
Para superar estos obstáculos, el informe propone generalizar el principio de «silencio administrativo positivo» y de imponer plazos vinculantes, realizar evaluaciones técnicas en paralelo, integrar terrenos terrestres en los planes acuícolas y publicar la orden que autoriza las PAT bajo control sanitario.
Si se aplican, estas medidas podrían generar 1.960 millones de dólares en inversión y 75.000 empleos directos e indirectos.
En conjunto, este diagnóstico sectorial del Banco Mundial no pretende ser exhaustivo, sino destacar sectores donde los bloqueos pueden resolverse a corto plazo mediante acción pública.
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Cada recomendación va acompañada de una institución responsable (Ministerio de Transición Energética, ANDA, ONSSA, Centros Regionales de Inversión, etc.). El informe insiste en la necesidad de coordinación interministerial, aplicación rápida de la normativa pendiente y refuerzo de las capacidades institucionales.
El objetivo es permitir a Marruecos crear empleos de calidad para jóvenes y mujeres en regiones menos integradas y avanzar hacia una economía más verde.
