A pesar de la mejora del índice de confianza en el primer trimestre de 2026, las decisiones de consumo de los hogares marroquíes siguen dominadas por la prudencia, como refleja el amplio rechazo a la compra de bienes duraderos. La confianza, aunque al alza, sigue siendo frágil.
El índice de confianza de los hogares se sitúa en 64,4 puntos en el primer trimestre de 2026, frente a 57,6 puntos en el trimestre anterior y 46,6 puntos un año antes, según el HCP. Este avance refleja un ajuste en las percepciones, sin señalar todavía un verdadero repunte del consumo. Según el organismo, la mejora se explica más por una reducción del pesimismo que por una mejora real de los fundamentos económicos. Los saldos de opinión siguen siendo negativos en la mayoría de indicadores, lo que confirma una recuperación incompleta del clima de confianza.
El comportamiento de los hogares ante grandes gastos es un indicador directo de su situación económica. En este sentido, el 66,9% considera que no es un buen momento para adquirir bienes duraderos, frente a solo un 15,9% que opina lo contrario.
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El saldo de opinión asociado sigue siendo claramente negativo, en -51,0 puntos, pese a una ligera mejora respecto al trimestre anterior (-52,9 puntos). Este nivel refleja un bloqueo persistente del consumo de equipamiento, un segmento clave para la actividad industrial y el comercio interior.
Esta brecha entre percepciones positivas y negativas revela una estrategia defensiva de los hogares, que priorizan preservar su equilibrio financiero frente a los gastos discrecionales.
El análisis de otros indicadores confirma este cambio de comportamiento. Cerca del 75,1% de los hogares marroquíes declara un deterioro de su nivel de vida en los últimos doce meses, con un saldo de -69,3 puntos. Paralelamente, el 93,3% percibe un aumento de los precios de los alimentos, lo que mantiene un saldo extremadamente negativo de -92,7 puntos. Esta percepción generalizada del encarecimiento de la vida está reconfigurando la estructura del consumo, orientándolo hacia bienes esenciales, según el HCP.
En cuanto a la situación financiera, también refleja esta presión. El 37,5% de los hogares declara endeudarse o recurrir a sus ahorros para cubrir sus gastos, mientras que solo el 2,5% consigue ahorrar. Este desequilibrio limita de forma directa la capacidad de realizar compras de bienes duraderos.
Sin embargo, aparece una leve mejora en las expectativas. Según el HCP, el saldo relativo a la evolución futura de la situación financiera vuelve a ser positivo, con 5,8 puntos frente a -4,2 puntos en el trimestre anterior. Las perspectivas sobre el desempleo siguen siendo negativas, aunque mejoran sensiblemente, con un saldo de -34,7 puntos frente a -47,7 puntos anteriormente. Estas señales reflejan una percepción menos pesimista del entorno económico a medio plazo.
No obstante, la distancia entre expectativas y comportamiento real sigue siendo notable. La mejora de las perspectivas aún no se traduce en decisiones de compra, especialmente en el caso de bienes duraderos, lo que evidencia una transmisión incompleta de la confianza hacia la demanda.
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El mantenimiento de un elevado nivel de reticencia a este tipo de compras representa un reto directo para la dinámica económica nacional. El consumo de los hogares es un motor clave del crecimiento en Marruecos, especialmente para sectores como el comercio, los electrodomésticos o el automóvil. Sin embargo, la persistencia de un saldo negativo elevado (-51,0 puntos) indica una recuperación todavía incompleta de la demanda interna, lo que podría frenar el impulso sobre la inversión productiva.
Este desfase entre mejora de la confianza y cautela en el gasto pone de relieve una fragilidad estructural: la recuperación económica sigue dependiendo de una mejora sostenida del poder adquisitivo real.
En definitiva, el contraste entre una confianza al alza y un consumo contenido refleja una economía aún en fase de ajuste, en la que la demanda interna todavía no ha recuperado plenamente su papel como motor de crecimiento.
