Marruecos se prepara para una nueva etapa de expansión de su sector hotelero. A cuatro años de la Copa Mundial de la FIFA 2030, que organizará conjuntamente con España y Portugal, el país intensifica sus esfuerzos para atraer capital internacional hacia el turismo, los hoteles y el mercado inmobiliario. El objetivo es ampliar la capacidad de alojamiento y aprovechar el impulso económico que generará uno de los acontecimientos deportivos de mayor repercusión mundial.
Según la Ghana News Agency, el Ministerio de Turismo marroquí prevé incorporar 60.000 plazas hoteleras antes del torneo. La expansión se desarrolla en un contexto de crecimiento de la demanda turística y de modernización de las infraestructuras, factores que están reforzando el interés de las cadenas internacionales y de los inversores institucionales por el mercado marroquí.
Las cifras del sector reflejan la dimensión de esta apuesta. De acuerdo con el informe de 2026 de W Hospitality Group sobre los proyectos de desarrollo de cadenas hoteleras en África, Marruecos cuenta con 75 establecimientos y 10.606 habitaciones en distintas fases de desarrollo. Estas cifras sitúan al país en el segundo puesto continental por volumen de proyectos hoteleros, por detrás de Egipto. Alrededor del 70% de las habitaciones previstas en esta cartera podrían entrar en funcionamiento durante 2026 y 2027.
Entre las cadenas que preparan su expansión figura Radisson Hotel Group, que cuenta actualmente con 11 hoteles en Marruecos y aspira a elevar su cartera hasta los 30 establecimientos en 2030. La compañía considera que las inversiones en infraestructuras y las perspectivas de crecimiento del turismo abren oportunidades para desarrollar nuevos hoteles, tanto en los principales centros urbanos como en destinos vacacionales consolidados.
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La estrategia de crecimiento no se limita a la construcción de establecimientos tradicionales. Los proyectos de uso mixto, que combinan hoteles con espacios comerciales, oficinas y otros servicios, también atraen el interés de los promotores. Este modelo permite diversificar las fuentes de ingresos y responder a las necesidades de ciudades que buscan captar tanto a turistas de ocio como a viajeros de negocios.
Casablanca y Marrakech concentran el interés inversor
Casablanca y Marrakech figuran entre los mercados que despiertan mayor interés entre los inversores. La primera reúne actividad empresarial, conexiones internacionales y demanda de alojamiento corporativo, mientras que la segunda mantiene su atractivo como destino turístico. Tanger y Rabat también forman parte de las ciudades que podrían beneficiarse de la ampliación de la oferta hotelera y de las inversiones vinculadas a la organización del Mundial.
La mejora de la conectividad aérea, las iniciativas públicas para desarrollar el turismo y la presencia creciente de marcas internacionales son algunos de los factores que, según David Desta, vicepresidente de hoteles y hostelería para África de JLL, contribuyen a sostener la confianza de los inversores. La evolución de la demanda y la capacidad de cada destino para atraer visitantes durante todo el año serán, sin embargo, determinantes para la viabilidad de los nuevos proyectos.
El mercado también registra operaciones de compraventa y reposicionamiento de activos hoteleros. Entre ellas figura la adquisición de activos vinculados a la cornisa de Tanger y a CMG, propietaria del Radisson Blu Marrakech Carré Eden y del centro comercial anexo, en una operación valorada en 67 millones de dólares. Por otra parte, Risma vendió el Sofitel Casablanca Tour Blanche al grupo Pickalbatros por 46 millones de dólares. Estas transacciones reflejan el interés por reorganizar carteras hoteleras y mejorar el posicionamiento de los establecimientos en un mercado cada vez más competitivo.
La financiación, una pieza clave para la expansión
El desarrollo del sector requiere importantes recursos financieros. En este contexto, los bancos, los fondos de inversión y las instituciones financieras internacionales desempeñan un papel relevante en la financiación de adquisiciones, reformas y nuevos proyectos. Los inversores deben evaluar no solo el coste de construcción o compra de un establecimiento, sino también los gastos de explotación, la demanda prevista, las tarifas que podrán aplicar y el tiempo necesario para recuperar el capital invertido.
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El mercado de capitales marroquí también forma parte de este escenario. La Bolsa de Casablanca supera el billón de dirhams de capitalización, según los datos recogidos por la Ghana News Agency. La evolución de sus instrumentos financieros y la participación de inversores institucionales pueden contribuir a ampliar las opciones de financiación para las empresas que operan en el sector turístico e inmobiliario.
El 26 de noviembre, Casablanca acogerá una nueva edición del Morocco Showcase, un encuentro que reunirá a cadenas hoteleras, promotores, inversores, responsables del sector turístico y entidades financieras. La cita abordará cuestiones relacionadas con la financiación, el rendimiento hotelero, los proyectos inmobiliarios de uso mixto y las oportunidades de desarrollo en distintas ciudades del país.
Para Marruecos, el reto sería de convertir la visibilidad internacional del Mundial en una fuente duradera de crecimiento económico, empleo e inversión. La ampliación de la capacidad hotelera puede contribuir a ese objetivo, siempre que las nuevas infraestructuras respondan a necesidades sostenibles y que los proyectos mantengan su viabilidad más allá de 2030.
