No se trata de visitas aisladas. Desde grandes grupos industriales hasta pequeñas y medianas empresas, el interés por Marruecos responde a una realidad económica que va mucho más allá de la buena sintonía diplomática entre Rabat y Madrid. El Reino vive un momento de profunda transformación, impulsado por la industrialización, la transición energética y las grandes infraestructuras previstas hasta 2030, un contexto que las empresas españolas consideran una oportunidad para crecer e internacionalizarse.
Solo en las últimas semanas, el interés empresarial español ha quedado patente con nuevas iniciativas para reforzar la cooperación económica. Hace apenas unos días, la Cámara de Comercio de Tarragona anunció una misión empresarial multisectorial a Marruecos prevista para el próximo otoño, con el objetivo de facilitar contactos entre empresas españolas y marroquíes e identificar oportunidades de inversión en distintos sectores. La iniciativa se suma a una larga lista de viajes organizados por cámaras de comercio y asociaciones empresariales españolas durante los últimos meses.
Poco antes, el Círculo de Empresarios visitó Marruecos para mantener encuentros con responsables institucionales y representantes del sector privado, en una misión centrada en conocer de primera mano el proceso de transformación económica que vive el Reino y las oportunidades que ofrece para la inversión extranjera.
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Mientras tanto, el sector ferroviario español continúa intensificando sus contactos con Marruecos ante los grandes proyectos previstos para la próxima década. Empresas especializadas en infraestructuras, material rodante, señalización e ingeniería aspiran a participar en la ampliación de la red ferroviaria marroquí, uno de los pilares del plan de infraestructuras asociado al Mundial de 2030.
Del automóvil al agua, los sectores que más interesan
Las oportunidades no se concentran en un único ámbito. De hecho, uno de los aspectos que más destacan las organizaciones empresariales es la diversificación de la economía marroquí. La automoción sigue siendo uno de los grandes motores del interés español. Marruecos se ha consolidado como una de las principales plataformas industriales del sector en África y Europa, integrando una cadena de valor en la que numerosas empresas españolas participan como proveedores de componentes, ingeniería o servicios especializados.
El agua constituye otro de los grandes focos de atención. La construcción de nuevas desaladoras, las infraestructuras hidráulicas y los proyectos de reutilización de aguas abren un importante mercado para empresas españolas con una amplia experiencia internacional en este ámbito.
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A ello se suman las energías renovables, el hidrógeno verde, la logística, la industria agroalimentaria, la digitalización, el turismo y la construcción, sectores en los que Marruecos prevé importantes inversiones durante los próximos años. Ya en 2023, un gran encuentro empresarial organizado por ICEX reunió en Casablanca a 58 empresas españolas interesadas precisamente en sectores como el agua, las energías renovables, la automoción, la alimentación, la educación y las infraestructuras de transporte, una hoja de ruta que sigue plenamente vigente.
El cambio más importante quizá no sea comercial, sino industrial. Hace apenas unos años, muchas empresas españolas contemplaban Marruecos como un mercado al que exportar. Hoy, cada vez son más las que lo consideran una base de producción integrada en las cadenas de suministro europeas.
La proximidad geográfica, la mejora constante de las infraestructuras, la competitividad industrial y la amplia red de acuerdos comerciales firmados por Marruecos convierten al Reino en una plataforma desde la que abastecer tanto al mercado europeo como al africano. Este cambio explica por qué sectores como el automóvil, la aeronáutica o la logística hablan ya de auténticas cadenas de valor compartidas entre ambos países.
El Mundial 2030 acelera una transformación ya en marcha
La organización conjunta del Mundial de 2030 representa un nuevo impulso para esta dinámica, aunque los empresarios insisten en que el atractivo de Marruecos no depende únicamente del evento deportivo. La ampliación de la alta velocidad ferroviaria, la modernización de aeropuertos, el desarrollo de infraestructuras hoteleras, los proyectos de movilidad urbana o las inversiones en agua y energía forman parte de una estrategia de largo plazo que trasciende el campeonato.
Precisamente por ello, el Gobierno español ha reforzado los instrumentos de apoyo financiero para facilitar la participación de empresas nacionales en grandes proyectos marroquíes, especialmente en sectores como el ferroviario, considerado uno de los más prometedores para los próximos años.
Otro elemento cada vez más presente en los encuentros empresariales es la dimensión africana de la cooperación.
Durante el encuentro celebrado en Madrid entre la CEOE y la CGEM, más de un centenar de empresarios de ambos países defendieron una idea común, la de aprovechar la posición estratégica de España como puente hacia Europa y América Latina y la de Marruecos como puerta de entrada al continente africano para desarrollar proyectos conjuntos en terceros mercados.
Los representantes empresariales coincidieron en que ambos países no deben limitarse a fortalecer el comercio bilateral, sino construir cadenas de valor compartidas capaces de competir internacionalmente en ámbitos como la energía, la movilidad, la industria o el turismo.
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España mantiene desde hace años la posición de primer socio comercial de Marruecos y el intercambio bilateral supera ya los 22.500 millones de euros, cifra que supera los 26.000 millones al incluir los servicios. Más de 350 empresas españolas están implantadas en el Reino y la presencia sigue creciendo gracias a nuevas inversiones y alianzas empresariales.
Por ello, la sucesión de delegaciones empresariales registrada durante los últimos meses no responde únicamente al buen momento diplomático entre ambos países. Refleja, sobre todo, un cambio profundo en la percepción del mercado marroquí. Para un número cada vez mayor de empresas españolas, Marruecos ha dejado de ser únicamente un vecino para convertirse en un socio industrial, tecnológico y logístico imprescindible en su estrategia de crecimiento internacional.
