Marruecos acelera la valorización de su potencial offshore, según Murphy Oil, que citó al Reino entre las cuencas exploratorias seguidas en sus actividades upstream durante el primer trimestre de 2026, confirmando así el mantenimiento del interés de los grandes grupos petroleros internacionales por las fachadas atlánticas marroquíes. El país aparece ahora en los flujos estratégicos del grupo estadounidense junto a varias zonas offshore consideradas prioritarias para la renovación de reservas.
Este reposicionamiento se produce en un momento en el que la exploración offshore atraviesa una nueva fase de expansión a escala mundial. Las grandes petroleras y los operadores independientes buscan asegurar nuevos yacimientos en regiones todavía poco explotadas, especialmente en el África atlántica, donde varios descubrimientos importantes han modificado los equilibrios energéticos mundiales en los últimos años.
Paralelamente, las autoridades marroquíes multiplican las iniciativas para reforzar el atractivo del dominio offshore nacional. La Oficina Nacional de Hidrocarburos y Minas (ONHYM, por sus siglas en francés) prosiguió en 2025 y comienzos de 2026 con la ampliación de las campañas de adquisición sísmica y el desarrollo de asociaciones con operadores extranjeros especializados en exploración en aguas profundas.
El informe anual de la ONHYM indica que Marruecos dispone de más de 900.000 km² de cuencas sedimentarias, de las cuales una gran parte se sitúa en el offshore atlántico. Los trabajos realizados en los últimos años se concentran principalmente en las cuencas de Tánger-Larache, Agadir, Tarfaya y Dakhla, consideradas las zonas con mayor potencial geológico bajo vigilancia de los operadores internacionales.
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Esta dinámica se inscribe en un objetivo más amplio de seguridad energética. Según el Ministerio de Transición Energética y Desarrollo Sostenible, Marruecos sigue dependiendo en más de un 90% de las importaciones energéticas para cubrir sus necesidades nacionales. La subida de los precios mundiales de los hidrocarburos desde el inicio de las tensiones geopolíticas internacionales ha incrementado la presión sobre la factura energética del Reino.
La búsqueda de recursos gasísticos nacionales adquiere una importancia particular dentro de la estrategia energética. El Reino pretende desarrollar progresivamente el uso del gas natural para abastecer a la industria, las centrales eléctricas y determinados ecosistemas industriales exportadores.
La Oficina de Cambios recordó en febrero que la factura energética cayó un 5,5% en 2025, hasta los 107.560 millones de dirhams, aunque sigue siendo uno de los principales capítulos de las importaciones marroquíes pese al retroceso parcial de los precios internacionales observado durante 2025.
Los proyectos offshore adquieren así una dimensión económica que supera el mero sector petrolero. Una eventual producción nacional de gas podría contribuir a reducir la salida de divisas, mejorar la competitividad industrial y apoyar varios sectores intensivos en energía, especialmente los fertilizantes, la metalurgia o los materiales de construcción.
El África atlántica atrae una nueva ola de inversiones
El interés mostrado por Murphy Oil en Marruecos también se produce en un entorno regional marcado por la aceleración de los descubrimientos offshore en la fachada atlántica africana. Senegal, Mauritania y, sobre todo, Namibia han registrado en los últimos años varios hallazgos de gran importancia que han atraído una nueva ola de capital internacional.
El proyecto gasístico Grand Tortue Ahmeyim, desarrollado entre Senegal y Mauritania, ha reforzado especialmente el interés de los inversores por las cuencas atlánticas africanas. Las grandes compañías petroleras consideran ya la fachada occidental africana como una de las nuevas áreas de crecimiento de la industria offshore mundial.
Marruecos trata así de consolidar su posición dentro de esta nueva cartografía energética africana. Su proximidad con Europa, la relativa estabilidad de su entorno regulatorio y la existencia de infraestructuras portuarias desarrolladas constituyen argumentos seguidos de cerca por los grupos internacionales.
Sin embargo, la integración de Marruecos en los flujos exploratorios de Murphy Oil no garantiza la existencia de descubrimientos comercialmente explotables a corto plazo. La exploración offshore profunda sigue siendo una actividad de alto riesgo que requiere inversiones importantes y largos plazos antes de cualquier puesta en producción.
Las campañas sísmicas, los pozos exploratorios y los estudios geológicos pueden prolongarse durante varios años antes de validar un potencial económicamente viable. Varios permisos concedidos en Marruecos permanecen todavía en fases preliminares de evaluación técnica.
Esta realidad explica la prudencia de los operadores internacionales, que suelen privilegiar enfoques progresivos antes de comprometer inversiones industriales masivas. Los grupos petroleros buscan ahora limitar su exposición financiera concentrando sus gastos en las zonas que presentan las mayores probabilidades de descubrimientos.
