En los huertos de la provincia de Berkane, las primeras labores de recolección de granadas han comenzado con optimismo. Los agricultores esperan una cosecha más abundante que la de la temporada anterior, con frutos de buena calidad. Las precipitaciones registradas desde diciembre pasado, junto con el riego regular y el mantenimiento de los árboles, han contribuido a estas perspectivas favorables.
En los últimos años, el cultivo del granado ha ganado terreno en la región, donde cuenta con condiciones naturales propicias y despierta un interés creciente entre los agricultores. «El cultivo del granado ha experimentado un desarrollo notable en los últimos años, tras su incorporación al plan agrícola regional como producto local característico de la provincia de Berkane», explica Maria Toufiq, ingeniera agrónoma de la Oficina Regional de Desarrollo Agrícola de la Moulouya (ORMVAM).
A escala regional, la superficie dedicada a este cultivo ronda las 2.500 hectáreas. Aproximadamente el 76% de estos terrenos se encuentra dentro del perímetro de intervención de la ORMVAM, mientras que la provincia de Berkane concentra por sí sola cerca del 80% de la superficie total plantada de granados en la región.
Para la campaña actual, la producción prevista se sitúa en torno a las 26.000 toneladas en la zona de intervención de la Oficina, de las cuales cerca de 23.000 toneladas corresponderían únicamente a la provincia de Berkane. Estas cifras reflejan el peso creciente de este sector en la economía agrícola local.
El interés de los agricultores por el granado se explica, en particular, por su rentabilidad, considerada atractiva en comparación con la de otros cultivos, y por sus necesidades de agua relativamente limitadas. «Esta actividad agrícola genera más de 150.000 jornadas de trabajo al año», destaca la responsable. Esta contribución favorece el empleo rural y dinamiza la economía local.
La calidad de la producción también depende de las variedades cultivadas en la región. Entre las más extendidas figuran la Sefri y la Merssi, conocida localmente como «Oujdi». Este cultivo también se beneficia de programas de apoyo agrícola, especialmente para las plantaciones y la transformación de los sistemas de riego en sistemas por goteo. Actualmente, este método cubre alrededor del 40% de la superficie cultivada, con el objetivo de mejorar los rendimientos y racionalizar el consumo de agua.
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Sin embargo, controlar el riego sigue siendo determinante hasta que los frutos alcanzan la madurez. Un exceso de agua en esta fase puede provocar grietas y deteriorar la calidad de las granadas. Según la ingeniera agrónoma, las abundantes precipitaciones registradas esta temporada, junto con unas condiciones climáticas favorables y un riego regular, han contribuido a mejorar tanto el volumen como la calidad de la cosecha.
Sobre el terreno, los primeros resultados parecen confirmar estas previsiones. En la localidad de Chouihia, un agricultor espera recoger entre 90 y 100 toneladas en una explotación de 2,5 hectáreas. La recolección comenzó a principios de octubre y abarca varias variedades, entre ellas la «Admi» y la «Oujdi», también llamada «Dondo» por algunos productores.
«Las precipitaciones registradas en la región, así como la disponibilidad de agua para el riego suministrada por la Oficina Regional de Desarrollo Agrícola de la Moulouya, han favorecido la abundancia y la calidad de los frutos», explica un agricultor. También señala que la producción ha mejorado con respecto a la campaña anterior, una evolución que atribuye a estas condiciones más favorables.
Pese a las perspectivas alentadoras, el sector sigue afrontando varias dificultades. Una parte de los frutos sufre daños por la exposición al sol, lo que reduce la proporción de granadas aptas para su comercialización. A estas pérdidas se suman las necesidades de asistencia técnica y de una mejor organización de la comercialización.
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Otro agricultor defiende la creación de cooperativas especializadas que permitan estructurar mejor los canales de venta y aumentar el valor añadido del producto. A su juicio, una organización colectiva contribuiría a reducir las pérdidas, incrementar la proporción de frutos destinados al mercado y abrir nuevas oportunidades para las granadas marroquíes en los mercados internacionales.
En Berkane, el reto no se limita, por tanto, al volumen de la cosecha. Aunque las condiciones climáticas de esta temporada permiten augurar una campaña favorable, la consolidación del sector dependerá también de su capacidad para valorizar mejor los frutos, reforzar el apoyo a los productores y estructurar los canales comerciales. Son factores clave para convertir esta cosecha prometedora en beneficios económicos duraderos para los agricultores y el territorio.
