Argán ya no es visto únicamente como un símbolo tradicional del sur marroquí o una fuente de aceite cosmético y alimentario. Marruecos quiere convertirlo en uno de los pilares de su estrategia frente a la crisis hídrica y el cambio climático.
Así lo defendió este sábado en Essaouira Lamiae Ghaouti, durante la apertura de la octava edición del Congreso Internacional del Argán, celebrado bajo el Alto Patronazgo del rey Mohammed VI. «Hoy hablamos del argán no como una herencia, sino como un futuro», afirmó la directora del Institut National de la Recherche Agronomique (INRA), subrayando que Marruecos busca ahora integrar este árbol en una estrategia más amplia centrada en la seguridad alimentaria, la soberanía ecológica y la resiliencia hídrica de las zonas áridas.
El discurso refleja una evolución profunda de la política agrícola y medioambiental marroquí. Frente al avance de la desertificación y la presión sobre los recursos hídricos, Rabat apuesta cada vez más por especies adaptadas a condiciones extremas, capaces de resistir el estrés térmico y la escasez de agua.
En este contexto, el argán se ha convertido en un activo estratégico. Expertos reunidos en Essaouira defendieron la necesidad de adoptar una estrategia integrada basada en investigación científica, innovación y gestión territorial para proteger el ecosistema del argán frente a los efectos del calentamiento global.
Los participantes insistieron además en el papel central del argán en la preservación de los equilibrios ecológicos, la regulación hídrica y el desarrollo económico y social de las regiones afectadas.
La responsable del INRA destacó asimismo la extraordinaria capacidad de adaptación ecológica del árbol y su resistencia natural a las condiciones climáticas extremas, características que lo convierten en un auténtico «laboratorio natural» para la investigación agronómica y medioambiental.
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Marruecos quiere además transformar por completo el modelo económico ligado al argán. El país está pasando progresivamente de una explotación basada principalmente en la recolección tradicional a una «arganicultura» moderna, integrada en sistemas agrícolas innovadores y sostenibles.
Entre los avances científicos mencionados durante el congreso figuran la selección de genotipos más eficientes, el control de polinizadores, nuevas técnicas de irrigación racional y sistemas avanzados de fertilización y protección fitosanitaria.
Uno de los anuncios más destacados llegó en el ámbito científico. El INRA confirmó que Marruecos logró en 2025 secuenciar completamente el genoma del argán, identificando alrededor de 35.000 genes. El trabajo fue publicado en la prestigiosa revista científica Nature, situando al reino como uno de los pioneros mundiales en la investigación genética sobre esta especie.
Pero el desafío climático sigue siendo enorme. Durante el congreso, el profesor Lhoussaine Bouchaou advirtió del impacto creciente del estrés hídrico sobre los bosques de argán, señalando que varios estudios realizados con drones en la región de Souss-Massa muestran tasas de mortalidad de hasta el 50% y el 60% en algunas zonas de Chtouka Aït Baha debido a las sequías recurrentes y al descenso de los recursos hídricos subterráneos.
Frente a esta situación, organismos internacionales como la UNESCO y la Food and Agriculture Organization (FAO) defendieron el papel estratégico del ecosistema del argán en la lucha contra la desertificación y la protección de los suelos.
La Reserva de Biosfera del Argán, reconocida por la UNESCO desde 1998, abarca cerca de 2,5 millones de hectáreas entre las regiones de Souss-Massa y Marrakech-Safi y alberga unos 21 millones de árboles de argán.
Más allá de la dimensión ambiental, Rabat ve también en el argán una herramienta económica y social. El ecosistema sostiene miles de empleos y cooperativas locales, especialmente femeninas, en el sur del país.
El Congreso Internacional del Argán, organizado en colaboración con varias instituciones nacionales y socios del sector, reúne este año en Essaouira a cerca de 500 expertos e investigadores marroquíes y extranjeros para debatir sobre el futuro científico, económico y ecológico de uno de los recursos naturales más emblemáticos del país.
