España celebra este domingo unas elecciones regionales clave en Andalucía, consideradas por numerosos analistas como la prueba política más importante para Pedro Sánchez desde el inicio de la actual legislatura.
La región más poblada del país, con cerca de 8,7 millones de habitantes, se ha convertido en un termómetro político decisivo tras la cadena de derrotas sufridas por el PSOE en varias comunidades autónomas durante los últimos meses.
El líder socialista llega a la cita en un contexto complicado dentro de España, marcado por polémicas políticas y casos judiciales que afectan a personas de su entorno familiar y político, pese a haber reforzado recientemente su perfil internacional con posiciones duras frente a Donald Trump y Benjamin Netanyahu.
La apuesta es especialmente delicada para Sánchez porque la candidata socialista en Andalucía es María Jesús Montero, antigua mano derecha del presidente y exvicepresidenta del Gobierno hasta finales de marzo.
«Sánchez asume un riesgo muy importante», explicó a AFP la politóloga Cristina Monge, quien considera que una derrota de Montero tendría una fuerte carga simbólica para el presidente del Gobierno.
Las encuestas sitúan como favorito al actual presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, del Partido Popular, que podría conservar incluso su mayoría absoluta en el Parlamento regional.
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De confirmarse ese escenario, el PSOE registraría su peor resultado histórico en una comunidad que gobernó durante casi cuatro décadas consecutivas hasta 2019.
El avance del PP en Andalucía se sumaría además a las recientes victorias conservadoras en Extremadura, Aragón y Castilla y León, donde la derecha ha logrado imponerse, en algunos casos gracias al apoyo de Vox.
Precisamente la influencia creciente de Vox constituye otro de los elementos centrales de estas elecciones. El partido de extrema derecha ha conseguido introducir en el debate político conceptos como la «prioridad nacional», vinculada al acceso preferente a ayudas y servicios públicos para ciudadanos con «arraigo real» en España.
Pedro Sánchez ha denunciado ese enfoque como una forma de «xenofobia, racismo y segregación», mientras el PP intenta mantener distancia con algunas de las posiciones más radicales de Vox para evitar depender de la formación ultraderechista en Andalucía.
Durante la campaña, Juan Manuel Moreno ha centrado buena parte de su discurso en reivindicar una imagen moderada y en presentar estabilidad frente a la polarización política nacional.
María Jesús Montero, por su parte, ha tratado de desgastar al gobierno andaluz cuestionando su gestión sanitaria, especialmente tras la polémica surgida por cientos de mujeres diagnosticadas tardíamente de cáncer de mama debido a fallos de seguimiento médico en el sistema sanitario andaluz.
Más allá del resultado final, numerosos observadores consideran que estas elecciones servirán como ensayo político de cara a las próximas generales previstas para 2027 y como indicador del nivel de desgaste del Gobierno de Pedro Sánchez frente al ascenso de la derecha y la extrema derecha en España.
