Sin esquivar las críticas, la alcaldesa asumió las dificultades encontradas en varios proyectos, al tiempo que expresó su orgullo por los avances logrados. Según explicó, estas obras estructurantes contribuirán a transformar de manera duradera el rostro de Casablanca y la vida cotidiana de sus habitantes.
Entre los proyectos emblemáticos, Nabila Rmili citó el Centro de Enterramiento y Valorización (CEV), considerado un punto de inflexión en la gestión de residuos. Con un coste estimado de 11.000 millones de dirhams, frente a los 2.000 millones previstos inicialmente, el proyecto se encuentra en la fase final de adjudicación. «La aprobación del contrato está prevista durante la sesión del mes de mayo. Una vez firmado, las obras podrán comenzar rápidamente», indicó. La entrada en funcionamiento está prevista para el 1 de diciembre de 2026, con un periodo de construcción de tres años. A largo plazo, Casablanca pasará de un modelo clásico de enterramiento de residuos a un enfoque integrado de valorización.
De las 265 hectáreas destinadas a este proyecto, unas veinte se reservarán para el traslado de los chatarreros de Salmia. Con el apoyo del Ministerio de Industria y de la región de Casablanca-Settat, esta operación busca estructurar progresivamente la actividad y mejorar las condiciones de trabajo de los profesionales del sector. Paralelamente, se está estudiando el desarrollo de una industria dedicada al reciclaje de vehículos fuera de uso, todavía poco estructurada a nivel nacional.
Otro gran proyecto es la llamada «ciudad alimentaria», destinada a reunir los mercados mayoristas actualmente dispersos por la metrópoli. Para ello, se adquirió un terreno de 309 hectáreas en Oulad Hriz Sahel. La primera fase, prevista a partir de 2026, se extenderá durante tres años e incluirá especialmente el traslado de los mercados de frutas, verduras y pescado actualmente situados en Sidi Othmane. En cuanto a los terrenos que quedarán liberados, la alcaldesa mencionó varias posibilidades, como la ampliación de Casa Tech Valley, la creación de equipamientos culturales o la construcción de un polo deportivo que incluiría el estadio Tessema.
En relación con las estaciones depuradoras de aguas residuales (STEP), Rmili justificó los retrasos por un cambio de orientación estratégica. Inicialmente estaban previstas cinco pequeñas estaciones, pero finalmente se consideró más pertinente concentrar los esfuerzos en dos grandes infraestructuras. La estación de Médiouna ya está operativa y contribuye al riego de varios ejes y zonas estratégicas. Una segunda estación, en El Hank, debería entrar en servicio próximamente.
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Preguntada por las críticas sobre la remodelación de la cornisa de Aïn Sebaâ, la alcaldesa explicó que las limitaciones relacionadas con la propiedad del suelo redujeron el alcance del proyecto. A diferencia de Aïn Diab, la zona está formada mayoritariamente por terrenos privados, lo que limitó la intervención al dominio marítimo. No obstante, anunció un avance importante: la adopción, este miércoles 13 de mayo, de un nuevo plan urbanístico que clasifica esos terrenos como no edificables, abriendo así la puerta a una futura ampliación del proyecto.
En materia de urbanismo, Nabila Rmili rechazó firmemente las acusaciones de injerencia dirigidas contra su entorno. Insistió en la digitalización completa de los procedimientos a través de la plataforma «Rokhas», que garantiza transparencia y trazabilidad. «Ninguna intervención externa es posible fuera del circuito reglamentario», afirmó, precisando que las decisiones se toman de manera colegiada por una comisión que reúne a varias instituciones.
Sobre la dimisión de su vicepresidente encargado de urbanismo, Chafik Benkirane, la alcaldesa explicó que se trató de una colaboración temporal vinculada a problemas de salud. Aseguró que ahora asume plenamente esa responsabilidad dentro de un marco «claro, estructurado y transparente».
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La alcaldesa también se refirió a las tensiones surgidas recientemente dentro de la mayoría municipal, especialmente entre el Partido Istiqlal y el Partido Autenticidad y Modernidad, en torno a la gestión de un equipamiento sociocultural. Restó importancia a estas divergencias, que considera normales en el funcionamiento democrático, al tiempo que insistió en que el interés de la ciudad debe prevalecer.
Por último, preguntada sobre el papel del wali Mohamed Mhidia, percibido en ocasiones como más visible que la presidenta del consejo municipal, Nabila Rmili habló, por el contrario, de una «sinergia ejemplar». Destacó la complementariedad entre las autoridades locales y los cargos electos, que permite acelerar la ejecución de los proyectos. «Los resultados visibles hoy son fruto de esa convergencia de esfuerzos», concluyó.
