Además de las destituciones que se suceden a un ritmo frenético al frente de los distintos servicios de inteligencia, la última de ellas hace apenas una docena de días, los dos clanes del poder argelino se preparan ahora para enfrentarse ante la justicia militar. La ocasión llegará con el juicio del exjefe de la Policía argelina, Farid Zinedine Bencheikh. Nombrado en 2021 por Tebboune, destituido en 2024 por Chengriha y posteriormente encarcelado en octubre de 2024, el antiguo director general de la Seguridad Nacional argelina es a la vez actor y víctima de la guerra de clanes entre la presidencia y el Ejército. Siempre vio con malos ojos la fragmentación de los servicios de inteligencia argelinos y defendía su reunificación, con una mayor implicación tanto de la Policía como de la presidencia, en detrimento del Estado Mayor militar.
Pero fue sobre todo la fuerte manipulación que sufría por parte de Boualem Boualem, director de gabinete de la presidencia argelina, lo que acabó enfrentándolo con los generales del Ejército. Estos forzaron su destitución antes de encarcelarlo y someterlo a interrogatorios por parte de los agentes de la Dirección Central de Seguridad del Ejército (DCSA).
Su juicio se prolonga ante el tribunal militar de Blida, para gran disgusto de la presidencia argelina, que teme verse salpicada por este asunto. Especialmente el director de gabinete del presidente Tebboune, cuya desaparición de la escena pública durante las últimas semanas estaría relacionada con el caso Farid Bencheikh.
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Según el periodista argelino exiliado en Francia Abdou Semmar, Boualem Boualem habría sido apartado de la presidencia, de manera provisional o definitiva, a petición de los generales del Ejército. Estos le reprocharían las presiones constantes que ejerce sobre los jueces militares encargados del juicio de Farid Bencheikh.
A través del exmagistrado Mohamed Hammouche, consejero presidencial encargado de asuntos jurídicos y judiciales, Boualem Boualem contactaba regularmente con los jueces del tribunal militar de Blida para exigir, en nombre del presidente Tebboune, que Farid Bencheikh fuera juzgado rápidamente y absuelto de todas las graves acusaciones por las que está siendo procesado.
Farid Bencheikh ya habría reconocido ante los investigadores de la DCSA que no hacía más que ejecutar las instrucciones de Tebboune, transmitidas por Boualem Boualem, por lo que este último tiene razones de sobra para temer acabar también en prisión. Según Semmar, era él quien incitaba a Farid Bencheikh a llevar a cabo «investigaciones sobre los generales del Ejército, filtraciones de información al extranjero y campañas mediáticas contra los jefes de los servicios secretos». Todos estos actos buscaban debilitar el poder del clan de los generales en beneficio del clan presidencial.
Estas presiones de la presidencia sobre los jueces del tribunal militar de Blida habrían provocado una nueva ira de Saïd Chengriha. Y este nuevo estallido del «general» estaría detrás de la desaparición, desde hace más de un mes, de Boualem Boualem.
A este episodio se suma el rocambolesco caso de la destitución, hace menos de un mes, de tres consejeros de Tebboune. Una destitución oficializada mediante decreto presidencial y publicada en el Boletín Oficial n.º 33 del 6 de mayo de 2026. Sin embargo, el 18 de mayo, un comunicado de la presidencia argelina desmintió esas destituciones, ampliamente difundidas también por la prensa local. Todo apunta a que Chengriha aprovechó el viaje de Tebboune a Turquía para hacer publicar el decreto, especialmente porque uno de los consejeros cesados era precisamente Mohamed Hammouche, el intermediario entre la presidencia y los jueces del tribunal militar de Blida para solicitar, en nombre de Boualem Boualem, la absolución de Farid Bencheikh.
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Todo indica que los generales están deshaciéndose de Boualem Boualem y de otros influyentes consejeros presidenciales con el objetivo de aislar a Abdelmadjid Tebboune, cuya posible voluntad de independencia, si es que alguna vez existió, parece definitivamente anulada.
Cabe recordar también el enfrentamiento del pasado diciembre entre Chengriha y Tebboune, quien, impulsado por su director de gabinete, propuso una enmienda «técnica» de la Constitución con la intención de abrir la puerta a un tercer mandato o, al menos, a la prolongación del actual segundo mandato. El boicot de Chengriha, además ministro delegado de Defensa, al Consejo de Ministros dedicado al examen de dichas enmiendas constitucionales sembró el pánico en el seno del clan presidencial. Hasta el punto de que Tebboune pidió a su director de gabinete encontrar una solución para desactivar la crisis.
Boualem Boualem organizó entonces, el pasado enero, un foro ficticio cuyo verdadero objetivo era tender la mano a Chengriha. En una declaración inédita a la prensa, el hombre de confianza de Tebboune negó cualquier boicot del Consejo de Ministros por parte de quien llamó «el general», sin citarlo por su nombre. Finalmente, ambos clanes alcanzaron un compromiso: las enmiendas técnicas serían aprobadas, pero sin ninguna referencia a una prolongación del mandato ni a un tercer mandato.
