El régimen de Argel parece sacrificar una vez más a uno de sus antiguos hombres de confianza para preservar el frágil deshielo de seguridad iniciado con París. En la larga lista de concesiones realizadas por el poder argelino a Francia, el último fusible en caer se llama Djebbar M’Henna, antiguo todopoderoso director de la Dirección General de Documentación y Seguridad Exterior (DGDSE).
Apartado de sus funciones en 2024, el exjefe de la inteligencia exterior acaba de ser encarcelado en la prisión militar de Blida por su presunta implicación en el intento de secuestro en Francia del opositor argelino Amir Boukhors, más conocido como Amir DZ, según una fuente francesa informada consultada por Le360.
Esta detención se produce en un contexto particularmente revelador. La justicia francesa quiere escuchar a Djebbar M’Henna en el marco de sus investigaciones. Una petición formulada el 18 de mayo de 2026 durante la visita a Argelia del ministro francés de Justicia, Gérald Darmanin. Este último mantuvo encuentros con el presidente Abdelmadjid Tebboune y con su homólogo argelino, Lotfi Boudjemaa.
En el centro de las conversaciones figuraba precisamente el caso Amir DZ, este youtuber y opositor argelino al que el poder argelino considera desde hace años como el enemigo público número uno. Secuestrado y retenido en Francia en abril de 2025, su caso fue uno de los principales temas abordados entre ambos ministros, según nuestras fuentes. Sin embargo, lejos de obtener la extradición del opositor, como deseaba Argel, el régimen se encuentra ahora ante la situación inversa: la justicia francesa quiere interrogar a uno de los principales sospechosos de haber organizado su secuestro.
No obstante, las autoridades argelinas no parecen dispuestas a dejar que los acontecimientos sigan su curso. Según nuestras informaciones, el encarcelamiento de Djebbar M’Henna responde también a una lógica de neutralización. El poder intentaría evitar así que termine algún día detenido en Francia, donde sus posibles revelaciones podrían abrir una auténtica caja de Pandora sobre los mecanismos internos del sistema argelino y sus numerosas operaciones clandestinas en territorio francés.
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No es la primera vez que Djebbar M’Henna sirve como variable de ajuste para el régimen. Antiguo actor influyente del aparato de seguridad y figura controvertida de la década negra argelina, ya había sido apartado bruscamente por Abdelmadjid Tebboune tras su reelección presidencial del 7 de septiembre de 2024. Menos de dos semanas después, el 19 de septiembre, fue oficialmente destituido. Una caída fulminante relacionada con supuestas maniobras del antiguo jefe de inteligencia destinadas a debilitar a Tebboune durante la campaña presidencial. Un episodio cuyas consecuencias parecen seguir vigentes.
La prisión no es un territorio desconocido para Djebbar M’Henna. En 2019, un tribunal militar lo condenó a ocho años de cárcel por corrupción y enriquecimiento ilícito. Sin embargo, dos años después regresó al primer plano gracias a la intervención de Mohamed Mediène, conocido como «Toufik», antiguo jefe del Departamento de Inteligencia y Seguridad (DRS). Rehabilitado, volvió a ocupar puestos clave en varias estructuras de inteligencia antes de ser nombrado en septiembre de 2022 director de la DGDSE.
Su caída abrió el camino al ascenso de Rochdi Fethi Moussaoui, más conocido como «Saddek». Este oficial había ocupado anteriormente puestos estratégicos en las representaciones diplomáticas argelinas en Alemania y posteriormente en Francia. Desde Berlín, fue especialmente encargado de seguir de cerca el delicado asunto de la prolongada hospitalización de Abdelmadjid Tebboune en 2020. Posteriormente continuó su carrera en París antes de ser promovido al frente de la inteligencia exterior argelina.
La ausencia muy comentada de Rochdi Fethi Moussaoui durante la reunión bilateral franco-argelina celebrada el 1 de junio de 2026 en París tampoco pasó desapercibida. Mientras el encuentro reunía a ministros del Interior, diplomáticos y responsables de seguridad de ambos países, el jefe de la inteligencia exterior argelina brilló por su ausencia. Una omisión todavía más sorprendente teniendo en cuenta que Moussaoui está considerado actualmente como uno de los hombres más influyentes del aparato de seguridad argelino.
Y es que su nombre aparece repetidamente en las investigaciones judiciales francesas relacionadas con intentos de secuestro y asesinato dirigidos contra opositores argelinos refugiados en Francia y otros países europeos. Una investigación publicada en mayo de 2025 por el semanario francés Le Journal du Dimanche reveló su presunta implicación en el caso Amir DZ. La operación clandestina terminó fracasando, lo que llevó a las autoridades francesas a detener a un agente destinado en la embajada de Argelia en París, sospechoso de haber participado en su preparación.
Según dicha investigación, las pesquisas permitieron remontar progresivamente la cadena de mando hasta los niveles más altos del Estado argelino. El presidente Abdelmadjid Tebboune aparecía señalado como el principal responsable de la operación, apoyándose en uno de sus hombres de confianza. «Fue el general Saddek quien coordinó toda la operación contra Amir DZ», afirmaba un responsable de los servicios especializados franceses citado por el semanario.
Enviado a París en el verano de 2021 con la misión de vigilar y neutralizar a los opositores al régimen, Moussaoui fue ocupando progresivamente un lugar central en las operaciones dirigidas contra los detractores del poder. Sin embargo, el fracaso del caso Amir DZ terminó exponiendo públicamente su papel. Su presunta implicación en operaciones clandestinas realizadas en territorio francés convertía en políticamente delicada su presencia en ceremonias que simbolizaban el acercamiento entre París y Argel.
Más aún, lo exponía al riesgo de una eventual acción judicial francesa.
Ante esta situación incómoda, el régimen argelino parece haber optado por otra solución: ofrecer un responsable alternativo. A sus 79 años, Djebbar M’Henna aparece así como el nuevo sacrificio de un sistema dispuesto a todo tanto para proteger su relación con Francia como para evitar confesiones potencialmente embarazosas para Tebboune.
