La OMS explicó que reunió a expertos internacionales para acelerar la evaluación de posibles contramedidas médicas adaptadas a esta cepa específica del ébola, para la que todavía no existe ningún tratamiento ni vacuna homologados.
La situación resulta especialmente preocupante en la República Democrática del Congo, donde las autoridades sanitarias contabilizan ya 121 casos confirmados y 17 fallecimientos confirmados, además de más de 1.077 casos sospechosos y 238 muertes sospechosas repartidas en tres provincias y trece zonas sanitarias.
Anticuerpos monoclonales y antivirales entre las opciones prioritarias
Entre los tratamientos considerados prioritarios por los expertos figuran los anticuerpos monoclonales MBP134 y Maftivimab, además del antiviral remdesivir, utilizado anteriormente en otras emergencias sanitarias.
La OMS señaló igualmente que el antiviral oral obeldesivir fue seleccionado como posible herramienta de prevención tras exposición al virus.
En el terreno de las vacunas, la organización considera que el candidato más prometedor es actualmente el rVSV Bundibugyo, desarrollado por la organización internacional IAVI.
La OMS insiste en mantener las medidas clásicas de control
Pese a estos avances, la OMS subrayó que todos estos productos deberán utilizarse exclusivamente dentro de ensayos clínicos controlados para garantizar una investigación «segura, ética y eficaz».
Mientras esperan los resultados definitivos de estos estudios, las autoridades sanitarias internacionales recomiendan mantener las medidas clásicas de respuesta frente al ébola, especialmente el aislamiento de casos, la vigilancia epidemiológica y el rastreo de contactos.
La cepa Bundibugyo es una de las variantes más raras del virus del ébola y ya había provocado brotes importantes en Uganda y RDC en años anteriores.
