Preocupación en Castilla-La Mancha ante los nuevos controles sobre el ajo fresco aplicados por Marruecos

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El 29/09/2026 a las 16h35

La decisión de Marruecos de establecer un sistema de licencias para la importación de ajo fresco ha generado preocupación entre los productores y comercializadores españoles, especialmente en Castilla-La Mancha, principal región productora de ajo de España. La medida, publicada el 24 de septiembre mediante la Circular n.º 6775/311, introduce un nuevo mecanismo de control para las importaciones de ajo fresco en el mercado marroquí.

La Asociación Nacional de Productores y Comercializadores de Ajo de España (ANPCA) reconoce que el nuevo sistema puede complicar las operaciones comerciales con Marruecos, un mercado considerado estratégico por los operadores españoles. El ajo morado español goza además de una buena aceptación entre los consumidores marroquíes por sus características y calidad.

La organización española ha mostrado su sorpresa por una decisión que, según afirma, no había sido comunicada previamente al sector. Sin embargo, ANPCA admite que Marruecos tiene capacidad para adoptar medidas destinadas a controlar las importaciones y proteger su producción nacional. El debate se desplaza así del impacto inmediato de la medida a una cuestión más amplia sobre las reglas comerciales aplicadas a los productos agrícolas.

El impacto potencial es especialmente relevante para Castilla-La Mancha, que concentra alrededor del 70% de la producción española de ajo. La región cuenta con unas 17.000 hectáreas dedicadas a este cultivo y una producción cercana a las 164.000 toneladas. Albacete lidera la superficie cultivada, con unas 8.000 hectáreas, seguida de Ciudad Real, con 5.000, y Cuenca, con cerca de 4.000.

Castilla-La Mancha cuenta además con la Indicación Geográfica Protegida Ajo Morado de Las Pedroñeras, uno de los productos más reconocidos del sector. Para los operadores españoles, la posibilidad de encontrar mayores dificultades de acceso al mercado marroquí supone un riesgo adicional en un contexto marcado ya por el aumento de los costes de producción y las exigencias regulatorias.

La reacción de ANPCA también pone sobre la mesa la política comercial de la Unión Europea. La asociación recuerda que Bruselas mantiene desde 2001 un arancel específico de 1.200 euros por tonelada para las importaciones de ajo procedentes de terceros países fuera de contingente, una cantidad que no ha sido actualizada en 25 años.

Según los productores españoles, la inflación acumulada durante este periodo ha reducido considerablemente el valor real de este arancel y, por tanto, su capacidad para proteger eficazmente al sector frente a productos procedentes de países con costes de producción inferiores.

A ello se suma el incremento de los costes que afrontan los agricultores europeos, especialmente en ámbitos como la mano de obra, la energía, los fertilizantes, los productos fitosanitarios, el agua y la maquinaria agrícola. Para ANPCA, esta combinación está deteriorando progresivamente la competitividad del ajo producido en la Unión Europea.

La organización reclama por ello a la Comisión Europea una revisión de los instrumentos de protección comercial y, en particular, una actualización del arancel específico aplicado al ajo. En su opinión, la decisión adoptada por Marruecos demuestra que los países pueden utilizar mecanismos de control de las importaciones cuando consideran necesario proteger a sus productores.

La cuestión tiene además una dimensión comercial que trasciende al ajo. Marruecos y España mantienen un intenso intercambio agrícola y alimentario, por lo que cualquier modificación de las condiciones de acceso a sus respectivos mercados puede tener efectos sobre determinados operadores y cadenas de suministro.

Desde la perspectiva marroquí, el establecimiento de licencias no implica necesariamente un cierre del mercado, sino la introducción de un instrumento para regular y controlar las importaciones. El sector español, por su parte, deberá seguir de cerca cómo se aplica el nuevo sistema y qué condiciones se establecen para obtener las autorizaciones de importación.

La medida llega en un momento en el que el sector del ajo español afronta también otros desafíos. La evolución de los costes, la competencia internacional y la rentabilidad del cultivo condicionan las decisiones de los agricultores sobre las superficies que dedicarán a esta producción.

Para Castilla-La Mancha, el mercado marroquí representa por tanto una pieza más dentro de un complejo tablero comercial. La cuestión no se limita a las posibles ventas que puedan verse afectadas, sino que vuelve a poner de relieve la creciente importancia de las políticas nacionales de seguridad y protección de las producciones agrícolas.

En este contexto, la decisión marroquí está siendo utilizada por el sector español como argumento para reclamar una respuesta de Bruselas. ANPCA considera que si Marruecos puede reforzar los controles sobre sus importaciones para defender a sus productores, la Unión Europea también debería revisar sus propios instrumentos para garantizar unas condiciones de competencia equilibradas.

El episodio ilustra, en definitiva, cómo las políticas agrícolas y comerciales nacionales pueden repercutir directamente en las relaciones económicas entre ambas orillas del Mediterráneo. Para los productores de Castilla-La Mancha, la prioridad será conocer cómo funcionará el nuevo sistema marroquí y hasta qué punto modificará el acceso de su ajo al mercado del Reino.

Por Jose Manuel Castiñeira
El 29/09/2026 a las 16h35